A nivel mundial, se estima que aproximadamente 280 millones de personas padecen depresión, esto refleja la magnitud de un trastorno que afecta el bienestar emocional y físico de millones de personas.
Se estima que el 3,8% de la población experimenta depresión, incluido el 5% de los adultos (4% entre los hombres y el 6% entre las mujeres) y el 5,7% de los adultos mayores de 60 años.
Por eso, en una entrevista exclusiva de la revista Medicina y Salud Pública con el Dr. Alexie Vallejo, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, abordó la naturaleza de la depresión, sus efectos en el organismo y las dificultades que enfrentan algunos pacientes para responder a los tratamientos convencionales
"La depresión es una enfermedad. Es básicamente tener algunos cambios en el cuerpo que terminan generando unas adaptaciones en la manera como estamos en el mundo. Las personas que tienen depresión tienen cambios en el cerebro, tienen cambios en los químicos llamados neurotransmisores y estos sin duda terminan condicionando todas las manifestaciones clínicas", explicó el Dr. Vallejo.
A diferencia de la tristeza, que es una emoción transitoria, la depresión persiste en el tiempo y afecta la funcionalidad de quienes la padecen.
"Una persona tiene depresión cuando regularmente está todo el tiempo triste, la mayor parte del día, todos los días, o pierde el interés y el disfrute por las cosas que antes disfrutaba", añadió el especialista.
Este trastorno puede afectar diversos ámbitos de la vida de una persona, incluyendo sus relaciones interpersonales, desempeño académico o laboral, y salud física en general.
"Las personas no comen bien, no duermen bien, empiezan a verse menos que los demás, se agotan, tienen dificultades para las relaciones y esto puede ser tan continuo e intenso que algunas personas llegan a pensar que se pueden morir", puntualizó el Dr. Vallejo.
El desafío de la depresión resistente al tratamiento
Si bien la mayoría de los pacientes pueden experimentar mejoría con psicoterapia y en algunos casos con medicación, existe un porcentaje de personas que no responden adecuadamente a los tratamientos de primera línea. Cuando tras dos ciclos de tratamiento no se obtiene mejoría, se considera que el paciente tiene una depresión resistente al tratamiento.
"Este es un fenómeno que no es tan frecuente como la depresión, pero sí se configura en un desafío clínico para los médicos y en una situación muy difícil en particular para las personas que tienen síntomas depresivos", destacó el Dr. Vallejo.
"Hay estudios que ponen la depresión resistente en el tratamiento en el orden del 15 al 40%, es decir, una buena proporción de personas con depresión pueden llegar a tener esta condición. Y sí, es un problema que se considera de salud pública porque estas personas que tienen depresión resistente al tratamiento sí tienen mayor probabilidad, primero, de llevar una vida muy compleja", añadió.
Factores de riesgo y genética
El origen de la depresión resistente al tratamiento es multifactorial. Si bien existe una carga genética que puede predisponer a una persona a desarrollar depresión, también influyen factores ambientales y experiencias de vida.
"Si a esa carga genética le sumamos situaciones de violencia, de desnutrición en la primera infancia, de cualquier tipo de maltrato o abuso, de ausencia de personas que quieran al menor, todo eso va condicionando a que se exprese una enfermedad mental", explicó el psiquiatra.
Sumado a eso, el estrés crónico, los traumas emocionales y las condiciones socioeconómicas precarias pueden agravar el cuadro depresivo y hacer más difícil su tratamiento.
"Cuando una persona ha crecido en un entorno sano, con amor y estabilidad, es menos probable que desarrolle síntomas graves de depresión. Pero si su vida ha estado marcada por el abandono, la pobreza o la violencia, es más probable que esta enfermedad se arraigue profundamente en su sistema", agregó el especialista.
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Opciones de tratamiento para la depresión resistente
Cuando un paciente no responde a los tratamientos convencionales, se requiere un abordaje interdisciplinario. "Lo ideal siempre es que existan equipos interdisciplinarios: alguien que pueda trabajar con el paciente en temas de medicamentos, un psicoterapeuta, alguien de trabajo social o terapia ocupacional, y otros especialistas según las necesidades del paciente", recomendó el Dr. Vallejo.
Entre las terapias disponibles están la terapia electroconvulsiva bajo anestesia y la estimulación magnética transcranial. Aunque estos tratamientos han demostrado eficacia, su acceso en Colombia sigue siendo limitado debido a costos y disponibilidad de centros especializados.
"Son terapias que tienen un recorrido largo. La evidencia dice que los efectos no son tan marcados como pensábamos anteriormente, sobre todo en particular en la terapia electroconvulsiva", afirmó el psiquiatra.
La importancia del apoyo familiar y social
El entorno del paciente juega un papel fundamental en su recuperación. "No hay cosa más retadora que tener a alguien que quieres a tu lado que no la está pasando bien y que por más que te esfuerces no despegue", comentó el Dr. Vallejo.
En este sentido, recomendó que las familias busquen apoyo profesional, cuiden su propio bienestar y fomenten la adherencia al tratamiento del paciente.
Además, enfatizó la importancia de la paciencia y la empatía con las personas que sufren depresión resistente al tratamiento. "Es clave entender que la persona con depresión no elige sentirse así. No es una cuestión de falta de voluntad, es una enfermedad real que requiere tratamiento y apoyo continuo", señaló.
Rompiendo el estigma y los prejuicios
Aún existen muchos prejuicios sobre la depresión, lo que puede dificultar que los pacientes busquen ayuda.
"Es necesario informarnos bien y saber que estas son enfermedades como cualquier otra. El cerebro, igual que el corazón, se enferma. En depresión resistente al tratamiento hay mucho camino por recorrer, y ojalá podamos ser parte de la historia de recuperación de quienes la padecen", señaló el Dr. Vallejo.
Finalmente, hizo un llamado a la sociedad para que se erradiquen los estigmas en torno a la salud mental y se fomente la importancia de buscar ayuda.
"Si todos entendiéramos que la depresión es una enfermedad y no un defecto de carácter, muchas personas podrían recibir tratamiento sin temor a ser juzgadas. La educación es la clave para que la salud mental sea vista con la misma seriedad que la salud física", concluyó el especialista.