Investigadores surcoreanos desarrollaron un algoritmo que, mediante el análisis de electrocardiogramas, estima la verdadera edad del corazón.
La edad del corazón no siempre coincide con la del resto del cuerpo. Su funcionamiento y desgaste, reflejados en su actividad eléctrica, pueden indicar que envejece más rápido (o más lento) que la edad cronológica de la persona.
Esta diferencia puede marcar la diferencia entre una vida saludable y un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Por ejemplo, una persona de 50 años con malos hábitos de salud podría tener un corazón de 60, mientras que otra de la misma edad, con mejor estilo de vida, podría presentar un corazón más joven, de 43.
El equipo de científicos del Hospital Universitario Inha, en Corea del Sur, presentó recientemente en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología un innovador algoritmo de inteligencia artificial capaz de calcular la edad biológica del corazón a partir de electrocardiogramas (ECG) estándar de 12 derivaciones.
Esta herramienta utiliza aprendizaje profundo para analizar patrones complejos en los ECG, que pueden pasar desapercibidos incluso para cardiólogos expertos.
El algoritmo fue entrenado con 425.051 electrocardiogramas recopilados durante un periodo de 15 años y validado en una cohorte independiente de 97.058 ECG adicionales.
Los investigadores compararon los resultados de la edad cardíaca estimada por la IA con la edad cronológica de los pacientes y observaron patrones significativos: aquellos cuyo corazón era biológicamente más viejo tenían un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves, mientras que un corazón más joven indicaba una mayor esperanza de vida y menor riesgo.
Según el estudio, si la edad cardíaca estimada por el algoritmo era siete años mayor que la edad real del paciente, el riesgo de muerte por cualquier causa se incrementaba en un 62%.
En cambio, cuando el corazón parecía ser siete años más joven, el riesgo disminuía en un 14%. "Estos hallazgos podrían cambiar el paradigma en la evaluación del riesgo cardiovascular", aseguró el doctor Yong-Soo Baek, autor principal de la investigación.
Este tipo de herramientas tiene el potencial de convertirse en un recurso clínico clave para evaluar de manera más precisa el estado de salud cardiovascular. Al estimar la edad biológica del corazón, los profesionales pueden anticipar problemas antes de que se manifiesten síntomas, y aplicar estrategias preventivas adaptadas a cada paciente.
Aunque los resultados son prometedores, los autores del estudio señalan la necesidad de continuar las investigaciones con muestras aún más amplias y diversas para confirmar la utilidad del algoritmo en distintos contextos clínicos.
"Es crucial seguir fortaleciendo la evidencia estadística para aplicar esta herramienta de forma segura y efectiva en la práctica médica", concluyó Baek.
Este avance se suma a una tendencia creciente en medicina: el uso de inteligencia artificial para mejorar diagnósticos, predecir riesgos y personalizar tratamientos.
En el caso de la salud cardíaca, estimar la edad real del corazón con solo un electrocardiograma podría convertirse en una herramienta sencilla, rápida y poderosa para salvar vidas antes de que aparezcan los primeros síntomas.
La tecnología, una vez más, se posiciona como una aliada crucial en la prevención y el cuidado de la salud.