Baja estatura, fatiga y alteraciones metabólicas: consecuencias de deficiencia de hormona de crecimiento

El tratamiento de la deficiencia de la hormona de crecimiento consiste en la administración de inyecciones diarias o semanales, las cuales son bien toleradas y requieren un monitoreo médico continuo.

Mariana Mestizo Hernández

    Baja estatura, fatiga y alteraciones metabólicas: consecuencias de deficiencia de hormona de crecimiento

    La hormona de crecimiento (GH) es una proteína producida por la glándula pituitaria que regula el crecimiento, el desarrollo y el metabolismo. Es clave en la infancia y adolescencia, pero también influye en la composición corporal y la reparación de tejidos en la adultez. Su producción depende de factores como el sueño, el ejercicio y la nutrición.

    Para profundizar en los efectos de la deficiencia de la hormona de crecimiento, la Dra. Sheila Pérez Colón, endocrinóloga pediátrica, explicó en una entrevista exclusiva para la revista Medicina y Salud Pública cómo esta condición puede afectar el desarrollo infantil, causando baja estatura, fatiga, acumulación de grasa y problemas metabólicos.

    "La deficiencia de hormona de crecimiento ocurre cuando el organismo no produce una cantidad suficiente de esta hormona. La hormona de crecimiento es sintetizada por la glándula pituitaria, ubicada en el cerebro, y es una de las más importantes para el desarrollo en niños y adolescentes", señaló la especialista.

    Cómo se diagnostica la deficiencia de hormona de crecimiento

    En relación con el diagnóstico, la experta señaló que el primer paso es evaluar el crecimiento del niño. Para ello, se analiza su posición en la gráfica de crecimiento y, si se encuentra por debajo de la percentila más baja, se considera la posibilidad de que presente esta condición.

    Asimismo, destacó que el diagnóstico no se basa únicamente en un punto de la gráfica de crecimiento, sino en la evolución del crecimiento a lo largo del tiempo, un aspecto conocido como velocidad de crecimiento. Si esta se encuentra reducida, también podría ser indicativo de la deficiencia de la hormona de crecimiento.

    Vea la entrevista completa aquí.

    Para confirmar el diagnóstico, explicó que se requiere la realización de diversas pruebas. Luego del examen físico y del cálculo de la velocidad de crecimiento, se solicitan análisis de laboratorio para medir factores como el IGF-1 y el IGF-BP3. Según los resultados, puede ser necesario realizar estudios más específicos, en los que se administran determinados fármacos para estimular la glándula pituitaria y evaluar su capacidad de producción de la hormona de crecimiento.

    También se solicita un estudio de imagen conocido como edad ósea, que consiste en una radiografía de la mano izquierda. Esta prueba complementaria permite a los endocrinólogos pediátricos obtener información adicional para confirmar el diagnóstico, explicó Pérez Colón.

    Opciones de tratamiento

    En cuanto al tratamiento, señaló que este se basa en la reposición de la hormona de crecimiento a través de inyecciones. Existen dos opciones: inyecciones diarias que, "se van a estar administrando en casa seis días de los siete días de la semana o también tenemos la opción de las inyecciones semanales, pero ambas son inyecciones. Usualmente son bien toleradas por el paciente, le damos entrenamiento al paciente.", detalló. 

    Además, concluyó que los pacientes reciben preparación para su correcta aplicación y que, aunque pueden presentarse efectos secundarios, estos son monitoreados de manera continua en la clínica.



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