Piernas cansadas, calambres, hormigueo y dolor: Síntomas de insuficiencia venosa y venas varicosas

Muchas personas consideran las venas varicosas y las arañitas solo un problema estético. Sin embargo, más allá de su apariencia, pueden causar dolor, malestar e incluso derivar en complicaciones de salud más serias.

Laura Guio

    Piernas cansadas, calambres, hormigueo y dolor: Síntomas de insuficiencia venosa y venas varicosas

    Entre el 70 y 80 por ciento de las personas mayores de 60 años tienen varices, son venas hinchadas, retorcidas y dilatadas que se pueden ver a través de la piel.

    Por eso, en una entrevista exclusiva de la revista Medicina y Salud Pública con el Dr. Juan Carlos Gómez, cirujano vascular, explicó en detalle la insuficiencia venosa, una enfermedad que afecta a las venas, principalmente en los miembros inferiores, y que puede manifestarse con venas varicosas en sus fases avanzadas.

    “Las venas varicosas hacen parte de una enfermedad. Esa enfermedad es la insuficiencia venosa. La insuficiencia venosa es un trastorno que afecta a las venas, sobre todo a las de los miembros inferiores, y nos hace a nosotros víctimas de la gravedad. Es decir, la sangre, en vez de ir para arriba, se va para abajo. Las venas varicosas, esas venas tortuosas que se ven en las piernas, son una fase avanzada de la enfermedad”, explicó el Dr. Gómez.

    Factores de riesgo: ¿Quiénes tienen mayor predisposición?

    Según el especialista, la insuficiencia venosa tiene un fuerte componente genético: “Las personas que tienen un padre con insuficiencia venosa tienen un 40% de probabilidades de sufrirla. Si ambos padres la padecen, el riesgo asciende a un 85%”. 

    Sumado a eso, otros factores que pueden influir en su desarrollo son la obesidad, la falta de actividad física y trabajos que requieren permanecer de pie o sentado por largos períodos también contribuyen al desarrollo de la enfermedad. En el caso de las mujeres, el embarazo y las alteraciones hormonales aumentan el riesgo.

    Ahora bien, la insuficiencia venosa puede afectar a cualquier persona, pero es más común en mujeres. El Dr. Gómez destacó que la insuficiencia venosa se manifiesta de manera diferente en ambos sexos.

     “Las mujeres consultan antes, mientras que los hombres suelen esperar hasta que la enfermedad esté en un estado avanzado. En los hombres, las venas se ven más gruesas y dilatadas, pero las complicaciones son las mismas”, afirmó.

    Síntomas de alarma: ¿Cuándo consultar al especialista?

    El cansancio en las piernas, incluso sin la presencia de várices visibles, puede ser una señal de insuficiencia venosa

    “Si tu familia tiene enfermedad venosa y tienes cansancio en las piernas, inflamación o calambres, es importante prestar atención. La inflamación puede manifestarse en el marcado de las medias o el calzado en las piernas al final del día”, detalló el Dr. Gómez.

    Sumado a eso, mencionó la hiperpigmentación en la zona del tobillo, picazón, sensación de hormigueo, y cambios en el color de la piel alrededor de una vena varicosa.

    Complicaciones graves de la insuficiencia venosa

    El Dr. Gómez advirtió sobre las consecuencias de no tratar la insuficiencia venosa a tiempo. “Cuando las venas están insuficientes, se dilatan y soportan una enorme presión sanguínea. Esa presión puede hacer que los glóbulos rojos se filtren fuera de la vena y se acumulen en los tejidos, generando una hiperpigmentación en la piel”.

    Si la enfermedad sigue avanzando sin tratamiento, puede presentarse una disminución del grosor de la piel y la grasa subcutánea, lo que puede derivar en la aparición de úlceras venosas.

     “Estas úlceras pueden crecer hasta envolver el tobillo y son muy difíciles de cicatrizar. Muchas personas las padecen durante años, causando un gran dolor y afectando su calidad de vida”, afirmó el especialista.

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    Várices pélvicas: una enfermedad femenina poco diagnosticada

    El Dr. Juan Carlos Gómez también abordó un tema de gran importancia en la salud femenina: las várices pélvicas, una afección que ha comenzado a ser reconocida en los últimos 15 años.

    “Las várices pélvicas son una enfermedad eminentemente femenina, unas dilataciones varicosas que se generan en la pelvis de las mujeres, sobre todo cuando han tenido varios embarazos. Los embarazos, por toda la carga hormonal y el propio crecimiento del útero dentro del abdomen, dilatan estas venas”, explicó el Dr. Gómez.

    Síntomas y dificultades en el diagnóstico

    Esta afección puede generar una gran carga de síntomas en las mujeres, entre ellos dolor pélvico crónico, menstruaciones abundantes y dolor durante las relaciones sexuales y después de ellas.

    El Dr. Gómez destacó que el diagnóstico de esta enfermedad suele ser tardío: “Las mujeres pueden pasar años con dolor sin recibir un diagnóstico adecuado. Muchas veces se piensa que es un problema psicológico o de otra naturaleza. Afortunadamente, ahora hay más conocimiento sobre el síndrome de congestión pélvica y más mujeres pueden acceder a un tratamiento oportuno”.

    Para detectar esta afección, el Dr. Gómez explicó que se pueden utilizar estudios como el doppler pélvico transvaginal, una prueba sencilla y no invasiva que permite visualizar las venas dilatadas en la pelvis. “Con este examen, podemos evaluar si hay incompetencia venosa y si la sangre fluye en la dirección equivocada”, señaló.

    En casos más avanzados, se puede realizar una flebografía, un estudio con medio de contraste que permite confirmar el diagnóstico y, en muchos casos, iniciar el tratamiento en el mismo procedimiento.

    Opciones de tratamiento

    El cirujano vascular enfatizó en la necesidad de tratar la insuficiencia venosa en sus primeras etapas. “Mi recomendación es tratar esta enfermedad desde sus estadios iniciales para evitar llegar a complicaciones más graves. Las personas que desarrollan úlceras son aquellas que han pasado años sin recibir tratamiento”.

    A diferencia de las várices en las piernas, las várices pélvicas no se tratan con radiofrecuencia o láser, sino mediante la colocación de coils, dispositivos que ocluyen las venas afectadas. 

    “Este procedimiento se realiza con anestesia local y guiado por rayos X. Introducimos un catéter a través de una vena del brazo hasta llegar a la pelvis, identificamos las venas afectadas y las ocluimos selectivamente”, explicó el cirujano.

    Prevención y recurrencia

    El Dr. Gómez señaló que, aunque se puede tratar la enfermedad, la insuficiencia venosa es de origen genético y puede progresar con el tiempo.

     “Después del tratamiento, es posible que en futuros embarazos se desarrollen nuevas várices pélvicas. No hay manera de evitarlo completamente, pero un diagnóstico y tratamiento oportunos pueden mejorar la calidad de vida de las pacientes”, señaló.

    Finalmente, el especialista invitó a las mujeres que presenten estos síntomas a buscar atención médica: “Es fundamental que las pacientes conozcan esta enfermedad y pidan los estudios adecuados para su diagnóstico y tratamiento. Estamos en Medellín, en Antioquia, en Colombia, en la Clínica Las Vegas, consultorio 418, y a través de nuestras redes sociales brindamos información y educación sobre salud vascular”, concluyó.




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