Hay un factor que protege a las mujeres cuando son jóvenes, que es el estrógeno. Luego de la menopausia, el estrógeno disminuye, esto se ha visto asociado a mayor incidencia de enfermedad cardiovascular.
La fibrilación atrial (FA) es la arritmia más común en el mundo y afecta principalmente a personas de mayor edad. Según el Dr. Diego González Bravo, cardiólogo intervencional y estructural del Hospital Pavía, esta condición se debe a una "activación caótica, eléctrica de los atrios, que son las cámaras principales del corazón que reciben la sangre y son las encargadas de dispensar esa sangre hacia los ventrículos".
Esta actividad eléctrica desorganizada provoca que el ritmo cardíaco se vuelva irregular, lo que puede generar síntomas como palpitaciones, fatiga, falta de aire e incluso insuficiencia cardíaca.
Sin embargo, los síntomas de la FA varían según el paciente. El Dr. González explica que "muchos pacientes se quejan de palpitaciones, brinquitos en el corazón, taquicardia o sensación de latidos en la garganta. También pueden tener mucha fatiga, cansancio y falta de aire".
Aunque también hay casos asintomáticos: "Hay veces que la encontramos por un electrocardiograma de seguimiento y el paciente no tiene ningún tipo de síntoma... Eso va a depender también de cómo vamos a tratar al paciente", señala el especialista.
En estos casos, el tratamiento se enfoca en controlar la frecuencia cardíaca (rate control) en lugar de restaurar el ritmo normal (rhythm control).
Para diagnosticar este tipo de arritmia, el electrocardiograma es la herramienta principal. No obstante, en casos de arritmias paroxísticas (episodios intermitentes), en palabras del experto: "Hay pacientes que esto ocurre paroxísticamente, o sea que la arritmia prende por unos minutos o segundos y vuelve y se apaga".
En estas situaciones, se utilizan dispositivos como el holter, que monitorean el ritmo cardíaco durante 24 horas o más.
La edad es el principal factor de riesgo para desarrollar FA. "Un paciente mayor de 55 años tiene un riesgo de 1 en 3 de desarrollar fibrilación atrial en su vida", afirma el cardiólogo, además de factores modificables como la obesidad y la apnea del sueño.
Otros "factores de riesgo más comunes, son la hipertensión o si tienes enfermedad ya de fallo cardíaco, también está asociado a la fibrilación atrial". Añade que "la fibrilación atrial es más común en hombres, pero sus consecuencias, como los strokes, son más comunes en las mujeres".
De hecho, esta es una de las complicaciones más graves, pues, "los coágulos que salen del corazón pueden ir directamente al cerebro y causar una oclusión en una arteria del cerebro", advierte el Dr. González.
¿Por qué se da mayormente en las féminas? El experto aclara: "Hay un factor que protege a las mujeres cuando son jóvenes, que es el estrógeno. Luego de la menopausia, el estrógeno disminuye, esto se ha visto asociado a mayor incidencia de enfermedad cardiovascular. En pocas palabras, el estrógeno se ha identificado que es un factor protectivo en las mujeres".
Debido a este riesgo incrementado, el sexo femenino es un criterio en la evaluación del riesgo de stroke en pacientes con fibrilación atrial. Existen escalas de evaluación, como el CHA2DS2-VASc score, que ayudan a los médicos a determinar si un paciente con fibrilación atrial necesita anticoagulación para prevenir la formación de coágulos.
En esta escala, "las mujeres que desarrollan fibrilación atrial, pueden tener enfermedad más severa que los hombres, como presentar strokes". Lo que implica un mayor riesgo y, en muchos casos, la necesidad de anticoagulación para reducir la posibilidad de un stroke.
Además, la FA no tratada puede debilitar el corazón a largo plazo, provocando insuficiencia cardíaca y otros problemas estructurales.
El tratamiento de la FA se divide en dos enfoques principales: la anticoagulación para prevenir coágulos y el control del ritmo cardíaco. "La anticoagulación la podemos dar en estos días orales, en lo que serían estos agentes novedosos o DOACs", explica.
Para pacientes que no pueden tomar anticoagulantes, existe una terapia por catéter que ocluye el apéndice del atrio izquierdo, área propensa a la formación de coágulos.
En cuanto al control del ritmo, se utilizan medicamentos antiarrítmicos y, en algunos casos, la cardioversión eléctrica. "En algunos pacientes vamos a necesitar una cardioversión, que es básicamente darle un choquecito eléctrico al corazón bajo sedación profunda para darle un reset al corazón", detalla el especialista.
Para casos recurrentes, la ablación de las venas pulmonares es una opción efectiva, con una tasa de éxito del 80%.
Finalmente, el Dr. González hace un llamado para que tengamos en cuenta un estilo de vida saludable. "Bajar de peso, con solamente bajar un 10% del peso del paciente, puede llegar a controlar esta arritmia", afirma. Además, tratar la apnea del sueño y moderar el consumo de alcohol son medidas clave. "El consumo de alcohol también puede propiciar esta arritmia", concluye el cardiólogo.