La pandemia y sus efectos sobre los cuidadores informales en Puerto Rico

En total, estos cuidadores brindaron servicios y cuidados valorados en $ 3,2 billones de dólares por unas 380 millones de horas, una contribución monumental.

Mayra Acevedo

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Carla carga un semblante cansado desde que se declaró la pandemia y se implementaron las medidas restrictivas para combatirla. Decidió que solo acudiría a la oficina varias horas a la semana. Fue su manera de reducir su exposición a otras personas que evitar contagiarse con el COVID-19. No está en los grupos de mayor vulnerabilidad pero su madre sí y, como cuidadora, quiere protegerla a toda costa.

“ Desde que todo esto comenzó solo voy al trabajo y hago lo necesario para cubrir las necesidades básicas de mami. Porque estoy preocupada que me enferme y así enferme a mami. Me sentiría bien culpable si ella se enferma”, dice la joven profesional que vive con su progenitora de 73 años y se encarga de la mayoría de los gastos.

Como Carla hay muchas personas que cuidan, sin remuneración alguna, de un adulto mayor que es un miembro de su familia o núcleo cercano. Estos cada día son más, son cuidadores informales del adulto mayor. En Puerto Rico va en aumento el número de adultos de la tercera edad que requieren cuidados, datos del Censo del 2010 indican que la población de adultos mayores sobre los 65 años es de 878.000. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud , el 20% de esa población requerirá algún grado de cuidado.

Esto indica que 1 de cada 5 puertorriqueños en la isla ya está cuidando de un adulto mayor. La doctora Vanessa Sepúlveda, profesora de geriatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico apunta hacia la necesidad de brindarle apoyo a estas personas.

“Estos cuidadores necesitan elaborar lo que llamo una ‘burbuja social’, una red de miembros de la familia que estén dispuestos a comprometerse con ayudar en alguna tarea específica” . Ha visto un incremento en problemas de salud mental entre sus pacientes que también son cuidadores. “ Me temo que estaremos viendo un incremento en referidos para terapia emocional y relacionado con salud mental en los próximo meses”, dice la Dr. Sepúlveda, quien organiza talleres para cuidadores en la Escuela de Medicina para ayudarlos a conectar con otros recursos y que compartan experiencias.

Lo que no tiene precio

Estos cuidadores brindan servicios invaluables para sus seres queridos, a sus padres, cónyuges, parejas, familiares y amistades. Esa labor del cuidador informal del adulto mayor no se había cuantificado sino hasta recientemente. El estimado lo hizo el año pasado el Instituto de Política Pública de la organización AARP, titularon el informe realizado mediante una encuesta a nivel nacional llamada “Valorando lo Invaluable”. En el estudio se cuantificó el servicio no pagado que brindan los cuidadores informales en los 50 estados y Puerto Rico, el costo promedio de esos servicios en los 50 estados es de $13,81 dólares la hora, mientras que en Puerto Rico se valoró en $8,26 la hora; también reveló que este grupo alcanza los 460.000 en Puerto Rico. En total, estos cuidadores brindaron servicios y cuidados valorados en $3.2 billones de dólares por unas 380 millones de horas, lo que es una contribución monumental.

Susan Reinhard, vice-presidenta en el Instituto de Política Pública de AARP explica que esta es la primera vez que se da esta mirada al cuidador y el valor económico de sus servicios. Los hallazgos fueron publicados durante el Encuentro Anual de la Sociedad Americana de Gerontología que se celebró en Austin, Texas en noviembre.

Perfil del cuidador informal en Puerto Rico

Otro estudio hecho en Puerto Rico refleja que también hay un costo emocional para el cuidador al rendir los servicios y cuidados . El estudio conducido por la Escuela de Cuidadores para el Adulto Mayor en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), la primera escuela en la isla para capacitar a los cuidadores, encontró que estos ya enfrentaban enormes retos cuando inició la pandemia pues el país aún se recupera del desastre natural que produjo el huracán María, está sumido en una crisis económica y desde inicios del 2019 una serie de terremotos estremecen la isla.

El estudio produjo el primer “Perfil del Cuidador Informal del Adulto Mayor” en Puerto Rico, esta es también la primera recolección de datos sociodemográficos de cuidadores en la isla. Los investigadores entrevistaron a 300 cuidadores en 45 pueblos. Uno de los principales hallazgos es que estos cuidadores viven con escasez de recursos económicos, cerca de la mitad de los cuidadores (un 44,7%) tienen ingresos de $10.000 al año, lo que está por debajo del nivel de pobreza de Estados Unidos. La mayoría de estos cuidadores informales son mujeres (77,3%) y de estas casi la mitad, 48% , viven de pensiones del gobierno estatal o del Seguro Social federal.

Contagio psicológico

También hay un costo emocional para el cuidador, el estudio encontró que 9 de cada 10 cuidadores entrevistados dijeron que su salud emocional se veía afectada en algún grado por los cuidados extendidos a sus seres queridos.

“ Durante la pandemia estos cuidadores están extremadamente cansados y se sienten muy solos. Ya tienen una carga muy pesada y ahora tienen que lidiar con la incertidumbre que trae la pandemia. Ellos están experimentando lo que nosotros llamamos el “ contagio psicológico”.

El Dr. Angel Muñoz, investigador principal del estudio y psicólogo clínico, describe esto como el recién creado temor de contraer el COVID-19 luego que se visita la farmacia o el supermercado. Ha visto un creciente número de sus pacientes asegurar que tienen síntomas gripales poco después de haber ido a alguna tienda o local.

Pronta intervención

En entrevistas con los pacientes participantes del plan de salud del gobierno, el Departamento de Salud encontró que el 85% de los adultos mayores querían recibir servicios de cuidados en el hogar, lo que podría implicar una mayor demanda para futuros cuidadores. De acuerdo con declaraciones del director ejecutivo de AARP en Puerto Rico, José Acarón, la realidad que viven los cuidadores apunta hacia la necesidad de implantar políticas públicas que no solamente atiendan al adulto mayor sino también a su cuidador.


El Dr. Muñoz, añade que lo que han encontrado en el estudio de la PUCPR es alarmante. Planifica una segunda etapa del estudio para medir los cambios que ha experimentado este grupo durante la pandemia.

“ Necesitamos capacitar y empoderar a los cuidadores y aprender más sobre sus necesidades, no los podemos dejar solos”, añadió.

*Este artículo fue escrito con el apoyo del fellowship de la Sociedad Gerontológica de América, el Journalism Network y Commonwealth Fund.

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