Ryan White: un legado que no morirá

Por: Andrea Ramos León
Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

 

Ryan White es el símbolo del VIH en el mundo. Su historia, logró tocar los corazones de miles de personas que veían al SIDA como un estigma para la sociedad y un motivo de señalamiento constante para quien tiene este padecimiento.

Su lucha comenzó en 1984, Ryan White tenía 13 años y debido a una trasfusión de sangre contaminada con VIH, contrajo el SIDA. Síntomas como el cansancio y la debilidad, alertaron la presencia de esta enfermedad.

Debido a que, hasta ese entonces, el SIDA daba mucho de qué hablar y se asociaba al homosexualismo y el libertinaje, sorprendió a todos que un niño de tan corta edad fuera portador del virus. Su caso salió a la luz pública y allí empezó esta dura batalla.

El camino fue muy difícil, el rechazo de la sociedad fue evidente e inmediato, sus compañeros lo aislaban y sus maestros temían que un contacto con él, pudiera contagiarlos de SIDA. Claro está, nadie sabía absolutamente nada sobre el virus.

Esto hizo que al niño se le prohibiera el ingreso a su ruta escolar, por lo que cada día debía recorrer 8 kilómetros en el auto con su mamá para llegar a la escuela, la Western Middle School, en el estado de Indiana. A los días, también se le prohibió la entrada a la institución y sus clases debían ser a distancia.

Los medios de comunicación hicieron un gran despliegue sobre la historia de Ryan, las opiniones estaban divididas, había quienes pensaban que Ryan debería ser apartado por un posible contagio masivo y quienes comenzaron a sensibilizarse por su historia.

Cuando Jeanne White Ginder, hizo pública la discriminación que su hijo estaba viviendo, una corte tuvo que dictaminar que él tenía derecho de regresar a su escuela. El hostigamiento se hizo aún mayor. Rayaban las paredes de su casa, le lanzaban comida cuando lo veían en la calle e incluso inventaron que era una persona violenta.

Su madre, separada y sin empleo, movió cielo y tierra para que la gente entendiera que lo sucedido a Ryan fue un accidente y que era una injusticia el hecho de señalarlo y maltratarlo de tal manera.

Este tipo de actos, en vez de aminorar a Ryan, elevaron su fortaleza y lograron que, en él, se despertara un gran deseo de defender a las personas con esta enfermedad y ser abanderado de la lucha que deben atravesar los pacientes seropositivos.

A pesar de las afecciones físicas que causaba la enfermedad en él, Ryan decidió dar a conocer su historia, desde su perspectiva. Hablo con políticos, religiosos y artistas que se acercaron a él, para ayudar a difundir su mensaje.

Ryan prefería hablar con los niños, ya que, según él, ellos si se atrevían a hacer preguntas que los adultos no. Su objetivo era demostrar que una persona con SIDA puede tener una vida normal y no representa un peligro para la sociedad.

Ryan y su familia decidieron vivir en otro pueblo y cambiar su contexto social, lo que resultó de gran ayuda, pues se mudaron a Cicero, un pueblo ubicado a 40 Km de Kokomo, allí, la vida fue distinta y este chico pudo disfrutar sus últimos años de vida.

En 1990, una infección respiratoria se llevó a Ryan, sin embargo, su muerte fue paradójicamente, el nacimiento de una nueva cultura frente al SIDA, gracias a la lucha de este joven, la gente ya estaba concientizada de lo que era la enfermedad y gracias a él, el SIDA ya no representaba un estigma.

Cuatro meses después de su muerte, se proclamó el acta Ryan White Care, un programa del gobierno estadounidense que buscaba ayudar económicamente a la población afectada con la enfermedad, donando fondos a las fundaciones de pacientes, especialmente a quienes no tienen los recursos.

Debemos a Ryan haber eliminado el miedo y la ignorancia que le había perseguido desde su casa al colegio. Debemos a Ryan haber abierto nuestros corazones y nuestras mentes a las personas con sida. Debemos a Ryan el ser compasivos, comprensivos y tolerantes con las personas con sida, sus familias y amigos. Es la enfermedad lo que da miedo, no las personas que la tienen.”, fueron las palabras del ex presidente Ronald Reagan, días después de la muerte de Ryan

Programa Ryan White en Puerto Rico

En la isla, este programa está adscrito a la Oficina Central para Asuntos del SIDA y Enfermedades Transmisibles del Departamento de Salud de Puerto Rico. De acuerdo a un presupuesto entregado por el gobierno, se asignan recursos para ofrecer los servicios a la población infectada.

FUENTE: DEPARTAMENTO DE SALUD- GOBIERNO DE PUERTO RICO

 

 

En la isla, este programa se divide en cinco unidades programáticas como son:

  • Servicios Complementarios de VIH
  • Coordinación de Servicios Clínicos y de Apoyo
  • Programa de Asistencia en Medicamentos para VIH/Sida (ADAP, por sus siglas en inglés),
  • Unidad de Búsqueda y Retención en Cuidado
  • Evaluación, Planificación y Mejoramiento de la Calidad.

 

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