¿Podría el tratamiento de las bacterias intestinales ayudar a los síntomas del autismo?

Los investigadores anotaron que entre el 30 y el 50% de las personas con autismo también tienen problemas digestivos crónicos que pueden hacerlos irritables y dificultar el aprendizaje

Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

Los científicos sospechan que su microbioma intestinal, la mezcla de bacterias que habitan en sus intestinos, afecta su salud de muchas maneras, pero un nuevo hallazgo sorprendente sugiere que un microbioma saludable podría incluso aliviar los síntomas del autismo.

El pequeño estudio de 18 niños con autismo que también tenían problemas digestivos graves encontró que un trasplante fecal para reequilibrar su microbioma intestinal redujo tanto sus síntomas digestivos como sus síntomas de autismo. Las mejoras persistieron durante el período de seguimiento del estudio de dos años.

«Tratamos a niños con autismo alterando la microbiota intestinal. Todos tenían síntomas gastrointestinales (diarrea, estreñimiento, dolor de estómago) y esos síntomas se redujeron drásticamente, y su comportamiento también mejoró», señaló la autora principal del estudio Rosa Krajmalnik-Brown. Es profesora en el Instituto de Biodiseño de la Universidad Estatal de Arizona en Tempe, Arizona.

«Cuando volvimos a revisar dos años más tarde, el comportamiento era aún mejor y los síntomas gastrointestinales seguían siendo mucho mejores, pero no tan buenos como inmediatamente después del tratamiento»,

dijo.

Krajmalnik-Brown dijo que no está claro exactamente cómo mejorar el microbioma ayuda a los síntomas del autismo. Debido a que todos los niños tenían problemas digestivos graves, dijo que es posible que «estén más cómodos y mejor preparados para concentrarse y aprender», sugirió.

También podría ser que los microorganismos más sanos en el intestino podrían enviar sustancias químicas al cerebro que ayuden a los niños a aprender y hacer conexiones, agregó.

Los investigadores anotaron que entre el 30 y el 50% de las personas con autismo también tienen problemas digestivos crónicos que pueden hacerlos irritables y dificultar el aprendizaje, la atención y el buen comportamiento.

Se encontró que los niños tratados en el estudio tenían una baja diversidad de bacterias en sus intestinos al comienzo del estudio. Los 18 recibieron el trasplante fecal diariamente durante siete u ocho semanas.

El tratamiento aumentó la diversidad de microbios y bacterias sanas en el intestino, según los investigadores.

Cuando comenzó el estudio, el 83% de los niños estaban clasificados como con autismo severo. Al final del estudio, sólo el 17% eran graves, el 39% eran leves o moderados, y el 44% estaban por debajo del límite para el trastorno leve del espectro autista, mostraron los hallazgos.

Una evaluación profesional de los síntomas de los niños encontró una disminución del 45% en los síntomas del autismo en comparación con el inicio del estudio.

Muchos de los participantes del estudio tenían múltiples factores que podrían llevar a un microbioma menos diverso. Por ejemplo, muchos nacieron por cesárea, lo que se relaciona con menos bacterias intestinales. Otros factores fueron la reducción de la lactancia materna, el mayor uso de antibióticos y el bajo consumo de fibra, señalaron los investigadores.

El Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y del comportamiento del Cohen Children’s Medical Center en New Hyde Park, Nueva York, revisó los hallazgos del estudio.

Él dijo, «Aunque los padres de niños con autismo frecuentemente notan que sus hijos tienen problemas gastrointestinales significativos, este estudio sugiere que cambiar las bacterias en el intestino puede llevar a mejoras sostenidas en los síntomas del autismo de un niño».

Sin embargo, Adesman dijo que es importante recordar que el estudio no tenía un grupo de placebo, y todos los niños y padres sabían que estaban recibiendo el tratamiento.

Además, anotó que sólo los niños con autismo y problemas digestivos graves fueron incluidos en el estudio. No está claro si este tratamiento sería útil para los niños con autismo que no tienen problemas digestivos.

Tanto Adesman como Krajmalnik-Brown estuvieron de acuerdo en que se necesitan más estudios sobre este tratamiento.

Krajmalnik-Brown dijo que los padres que están interesados en mejorar el microbioma de sus hijos pueden intentar alimentarlos con una dieta más diversa, incluyendo más fibra de alimentos como verduras y frutas.

Hizo hincapié en que nadie debería intentar el tratamiento del estudio en casa. «Esto se hizo en condiciones muy supervisadas. Si se hace de manera incorrecta, podría causar infecciones gastrointestinales», señaló Krajmalnik-Brown.

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