Complicación infecciosa tras estimulación cerebral profunda en tratamiento en joven con Parkinson juvenil

El paciente usó marihuana como forma de control sintomático en lugar de seguir el tratamiento psicológico recomendado.

Mariana Mestizo Hernández

    Complicación infecciosa tras estimulación cerebral profunda en tratamiento en joven con Parkinson juvenil

    Se presenta el caso de un paciente masculino de 21 años con diagnóstico de enfermedad de Parkinson juvenil (JPD, por sus siglas en inglés). El desarrollo motor e intelectual del paciente durante la primera infancia fue adecuado. Sin embargo, desde la aparición de los primeros síntomas neurológicos, se exploraron múltiples diagnósticos diferenciales.

    Durante el curso de la enfermedad, el paciente atravesó varios periodos de confinamiento en cama y en silla de ruedas, lo que derivó en un marcado aislamiento social y en ausencias escolares recurrentes.

    Evolución clínica y tratamiento

    Tras recibir el diagnóstico de JPD, también se identificó la presencia de un trastorno de ansiedad concomitante. Aunque se propusieron intervenciones psico-conductuales, el paciente no adhirió a estas estrategias, optando por el uso de marihuana como mecanismo de control sintomático.

    En el año 2023 fue intervenido mediante estimulación cerebral profunda bilateral del núcleo subtalámico (NST), lo que resultó en una mejoría significativa de los síntomas motores. No obstante, debido a problemas conductuales y a la falta de adherencia médica, el paciente desarrolló una infección en la región parietal derecha, lo que llevó al retiro de los neuroestimuladores implantados.

    Desde entonces, ha continuado el tratamiento farmacológico con levodopa por vía oral, mostrando una respuesta parcial al manejo actual.

    Estudio de imagen

    Se realizó una gammagrafía del transportador de dopamina (DaT scan), herramienta diagnóstica que evalúa la expresión de proteínas transportadoras de dopamina en la hendidura presináptica de las neuronas del cuerpo estriado. En el caso del paciente, se evidenció una disminución en dicha expresión, característica típica en individuos con JPD. 

    Según señalan los autores (Vega González et al), el patrón visualizado en el escáner fue en forma de "punto", en contraste con la forma de "coma" observada en individuos sin la enfermedad. La imagen fue utilizada con autorización previa del paciente.

    Discusión y conclusiones

    Este caso clínico permite ilustrar la evolución natural de la enfermedad de Parkinson juvenil, así como sus implicaciones psicosociales. Se resalta la necesidad de un enfoque multidisciplinario en el manejo de estos pacientes, con un rol activo por parte de los médicos de atención primaria en la coordinación de la atención, educación terapéutica y acompañamiento emocional y familiar.

    La enfermedad de Parkinson juvenil es una condición poco frecuente, que representa entre el 3 % y el 6 % de todos los casos de Parkinson. Su inicio se da antes de los 21 años y se caracteriza por la presencia de síntomas motores clásicos como temblor, rigidez, bradicinesia e inestabilidad de la marcha. 

    Su tratamiento incluye tanto modalidades farmacológicas (levodopa, agonistas dopaminérgicos, inhibidores de la MAO-B) como neuroquirúrgicas (estimulación cerebral profunda, palidotomía).

    Dado su curso progresivo y los síntomas persistentes a lo largo de la vida, el impacto en la calidad de vida y la salud mental de estos pacientes es considerable. La adherencia terapéutica, el acompañamiento familiar y el apoyo psicosocial son fundamentales para optimizar el pronóstico a largo plazo.



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