Oxytocina podría beneficiar a pacientes con trastorno de estrés postraumático

Doctora Irma Molina, co Pi del estudio
Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

Alrededor del mundo, especialmente en Estados Unidos, ya se han realizado múltiples estudios que indican que la oxytocina puede ayudar no solamente a mujeres embarazadas, sino a pacientes con trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés).

La FDA actualmente tiene regulado este medicamento únicamente para mujeres en gestación. No obstante, un grupo de médicos del Sistema de Salud de Veteranos del Caribe (VACHS) en San Juan se adelantan para comenzar un estudio fase 2.

«La oxytocina, se ha visto que, en dosis más altas, ayuda al paciente cognitivamente, a restablecerse en la sociedad, entre otros beneficios. Estamos trabajando una propuesta de investigación para conseguir fondos; tenemos colegas en Boston que han hecho estudios con citocinas, pero queremos verlos en nuestros pacientes y queremos ver cómo el tratamiento médico ayuda al tratamiento de elección de PTSD que se llama ‘prolonged exposure’, pero quizás si doy el medicamento va a reaccionar mejor, y esa es nuestra propuesta»,

reveló la doctora Irma Molina, quien trabaja hace 29 años en el VACHS y es la segunda investigadora a cargo.

Según su hipótesis y la de su colega y Pi del estudio, la doctora María Reyes Rabanillo, el mecanismo de acción del fármaco está dentro de la estructura del cerebro, específicamente  en la amígdala cerebral, donde el paciente podría controlar sus síntomas; pero también, haciendo mejoras con una alianza terapéutica, del fármaco por excelencia para estos casos.

«El problema -con el método disponible- es que el paciente empieza, pero es un tratamiento de 12 semanas y a las dos o tres semanas se va y no la termina, pero podemos a través de ese medicamento mejorar la alianza terapéutica e inclusive mejorar su nivel per se»,

argumentó Molina en entrevista con MSP.

Con este objetivo, la citosina se estaría utilizando intranasalmente, y no de forma intravenosa como indica la FDA. «Es una droga sumamente segura porque la damos intranasal y va directamente a las estructuras cerebrales sin pasar por el resto del sistema. Si la doy intravenosa sí hay efectos adversos», contrastó.

«Además, hay suficiente data como para ir a estudio fase 2 que sería un grupo pequeño de pacientes que tengan la condición. El estudio se diseñó para cinco años y se estarían reclutando sobre 120 pacientes. Individualmente se estarían tratando por 12 semanas y luego se estarían viendo por unos periodos de observación»,

comentó.

Si el estudio logra los resultados según la hipótesis, la medicina tomaría un giro nuevo, lo que mejoraría la calidad de vida de estos pacientes, no tan solo del sistema de veteranos, sino de cualquier clínica.

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