El doctor al que su hija le regaló años de vida

El doctor puertorriqueño al que su hija le regaló años de vida Yamel Hernández y su padre, el Dr. Benito Hernández.
Daniela Pinto M
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

El Dr. Benito Hernández, ginecólogo mexicano, nunca imaginó que sufriría de insuficiencia renal. Pero luego del huracán María todo cambió. El nivel de creatinina se elevó y le recomendaron realizarse un trasplante. Ayer el Dr. Hernández cumplió cuatro meses desde su operación. Su donante fue su hija menor Yamel. Ella asegura que le regaló años a su vida.

En entrevista exclusiva de la Revista Medicina y Salud Pública (MSP) con el ginecólogo y su hija menor Yamel Hernández, el médico expresó: “Yo me siento agradecido con Dios de haber pasado por este proceso y que no fue una casualidad porque yo tengo conocimiento de que cada uno de nosotros en este mundo tiene un propósito en la vida. El propósito para mí fue pasar por esta situación”.

“Yo nunca había estado hospitalizado, nunca. Había estado en hospitales pero no como enfermo. Fui a experimentar qué se siente ser paciente quirúrgico. Yo salí de sala y al otro día yo no paraba de llorar porque hay un impacto emocional bien grande”,

contó a MSP..

Por su parte, su hija aseguró “yo pienso que debe ocurrir más. Que una hija le regale la vida a su padre. Que debemos de buscar el espacio para que las personas sientan confianza en el proceso si tienen la oportunidad de donar”.

Diagnóstico del Dr. Benito Hernández

Todo inició hace aproximadamente tres años cuando su internista le reveló que tenía niveles de creatinina y su función renal alterada. Sin embargo, el huracán María fue su detonante. A pesar de no tener ningún historial médico relacionado con la enfermedad el nefrólogo le dio dos opciones.

“Mi nefrólogo me dijo ‘mira, como tú eres un candidato a que en algún momento dado esos riñones se dejen de funcionar pues podemos esperar a que eso suceda y empezar a hacerte diálisis. La otra alternativa es que yo te envíe a un centro de trasplante’. Como yo conozco y tengo nociones de lo que es la diálisis, le digo ‘yo no quiero pasar por eso. La segunda alternativa’”,

contó el ginecólogo a MSP.

Fue un golpe duro para su familia, cuenta su hija Yamel. “Somos tres hijas y mi mamá. Así que somos cuatro mujeres en casa y él es el único varón. Cuando nosotros recibimos la llamada de mami para decirnos ‘Me tienen que ayudar porque su papá está enfermo’. Yo a estas alturas de mi vida nunca había escuchado a mi mamá decirme tu papá está enfermo porque mi papá es un hombre saludable. Nunca se enferma”.

Luego el doctor Benito Hernández habló con su familia, les explicó lo que estaba pasando y ellas, de manera incondicional, le dijeron que lo iban a apoyar en la decisión que tomó.

Experiencia en el Centro de Trasplante del Hospital Auxilio Mutuo

En agosto de 2018 el Dr. Benito Hernández asistió con esposa y con su hija menor a la primera orientación en el Centro de Trasplante del Hospital Auxilio Mutuo.

“Desde ese momento yo sabía yo lo sentía en mi corazón que yo era la persona que iba a donarle a mi papá. Todavía ninguna de las tres sabía nada pero yo sabía que por algo estaba ahí”,

contó Yamel a MSP.

Sin embargo, el primer proceso no fue así. En diciembre del año pasado el Dr. Benito Hernández recibió el visto bueno para recibir el trasplante. Lo ‘activaron’ y esperó por cuatro semanas hasta que un día recibió una esperanza, una llamada a las 2:00 de la mañana.

“Yo estaba medio dormido y me dicen ‘Benito Hernández’ y yo digo ‘sí, dígame’. ¿Usted está todavía en el proceso de riñón? y yo medio dormido dije ‘¿De qué?’ y la persona ‘Del riñón. Lo llamamos del Centro de Trasplante Auxilio Mutuo‘. Le digo a mi esposa que escuchara. Ella dice ‘Sí, sí, vámonos. Arranca. Ya estaba la maleta hecha’. Teníamos a una maleta pequeña hecha para mí. Mi esposa fue la que me sacó del sueño. Me dice ‘Dile que ya vamos para allá’”,

‘Aquí los esperamos’, le dijeron al Dr. Benito Hernández.

De manera simultánea llamaron a otros dos candidatos pues primero tenían que comprobar nuevamente que el doctor Hernández estuviera en óptimas condiciones para recibir el trasplante por medio de exámenes de laboratorio.

Sin embargo, le encontraron alteraciones en un electrocardiograma. Su cardiólogo conversó con él, le explicó la situación, posibles complicaciones con la anestesia y finalmente no le dio el tan anhelado visto bueno para hacerse la cirugía.

No era su momento. Pero sí el del tercer candidato quien fue la persona que recibió el trasplante. Un caso inusual pues la mayoría de las veces es el primero o segundo candidato. En ese momento, el riñón que no fue para él logró salvar una vida.

  • Yamel Hernández y su padre.
    El Dr. Benito Hernández con su hija Yamel durante la recuperación.

Fotos: Cortesía Dr. Benito Hernández.

Un nuevo donante: su hija

Su hija Yamel llegaba a Puerto Rico luego de un viaje de trabajo cuando recibió la noticia. Ahí, su corazonada que había tenido la primera vez que acompañó a su padre al Centro se hizo una realidad y decidió iniciar el proceso como donante.

“Aunque él no me haya dicho, papi no quería que yo fuera la donante. Yo siempre he sido la chiquita. Tengo dos hijas una de 7 años y otra de 14 años. Yo sé que él en su corazón pensaba por ellas, por mi familia. Él es médico y sabe que toda cirugía tiene riesgo pero lo hicimos”,

dijo Yamel.

Su esposo y su hija la apoyaron desde el principio. Incluso, su pareja fue una de primeras personas en ofrecerse como donante. En la primera orientación fueron cinco personas para darle este órgano vital. 

“Mi esposo me dijo desde el principio que estaba dispuesto y si era yo, me iba a apoyar. Mi hija grande supo el proceso por el que estaba pasando y me dijo ‘mami, estamos contigo’. Se me hizo mucho más difícil con mi hija pequeña que ella pudiera entenderlo porque yo no sabía nada de lo que yo estaba haciendo. Yo se lo dije una semana antes del proceso”,

expresó.

La niña, en jornada escolar, tuvo una reacción que no se esperaban: “Le contaba a cualquier persona: ‘No, lo que pasa es que a mi abuelito se le dañaron los dos riñones y él necesita que mi mamá le preste uno. Así que mami se va a operar para darle un riñón a abuelo’«, dijo la madre.

La anhelada operación

Yamel llevó a sus hijas a la casa de su suegra y en tres días las volvió a ver. El 26 octubre se cumplieron los cuatro meses de la operación. Ella considera que fue una cirugía menor, le extrajeron el órgano por laparoscopia y se sintió muy bien.

Al tener una cesárea ella considera que eso sí fue una cirugía mayor y que con esta no sintió ninguna molestia. Cumpliendo con las recomendaciones del médico se tomó un mes y luego se incorporó a su vida laboral.

Con su padre la situación fue un poco diferente. El Dr. Benito salió del hospital a los cinco días. Luego regresó porque su creatinina se inestabilizó. Lo hospitalizaron por segunda vez y le realizaron estudios para ver si su cuerpo estaba rechazando el riñón. Incluso le dieron tratamiento mientras esperaban la respuesta. Estos no mostraron indicios de rechazo.

Hasta el momento el riñoncito, chiquitico, estaba resistiendo”, expresó con jocosidad.

“Una de las coordinadoras del Centro de Trasplante lo primero que me dijo al otro día que me operaron fue ‘tienes un regalo de amor de 25 años’. ‘Dios te oiga’, le dije. Porque me iban a dar otros 25 años más con ese riñoncito de mi hija”,

aseguró el médico.

Ambos están agradecidos con el Centro por sus cuidados especiales. “Cada enfermera que nos visitaba en el cuarto lo hacía con tanto respeto, con tanto amor, que nos hicieron sentir en familia”, dijo su hija.

Por su parte, su nefróloga no le dio permiso de regresar inmediatamente al trabajo pues podía contagiarse con alguna enfermedad. Dos meses después retomó labores y hasta ahora cuando habla utiliza tapabocas cuando entra a lugares de posible contagio o con un grupo de personas.

El Dr. Benito Hernández y su hija

Yamel Hernández y su padre, el Dr. Benito Hernández.

“Dios puso a Yamel para que ella fuera mi donante. Pero la relación como padre e hija tomó más fuerza cuando yo le hago su cesárea. Yo fui el que le practiqué las dos cesáreas y eso ahora agrega más a esa relación. Que las tres -hijas- para mí son lo mismo. Yo las quiero mucho”,

expresó el doctor.

El ginecólogo es abuelo de cinco nietos y tuvo el privilegio de ser partícipe en el parto, de traerlos a la vida. “Y a mí me tocó darle vida a él. Yo siento que fue permitir que Dios trabajara conmigo para hacer un milagro en la vida de papi. Muchas personas le decían y ¿tú crees en los milagros? Y nosotros creemos que Dios ha hecho un milagro en la vida de él”, expresó Yamel.

El regalo de vida debe ocurrir más

Ante esta situación ambos están de acuerdo que los trasplantes deberían ocurrir más entre las familias. “Yo pienso que debe ocurrir más. (…) Fue una experiencia espectacular, muy gratificante, yo como hija no es usual que pase en la vida”.

Por su parte el Dr. Benito expresó “yo me paso leyendo y buscando sobre el tema. He encontrado que hay muchos seres humanos, muchos puertorriqueños que tienen problemas renales y desconocen que hay un Centro de Trasplante y que no necesariamente va a ser un trasplante. Es posible que le den otras opciones”.

“Creo yo que si se promueve un poquito más el hecho de no quedarse callado si está sufriendo de algún problema renal y buscar ayuda. (…) Que no tengan temor ni desconfianza de llegar a un Centro de Trasplante porque tanto aquí (Puerto Rico) como en Estados Unidos.

El proceso se está llevando a cabo en buenas condiciones con la ventaja de que no te corta totalmente tu rutina, tu diario vivir, porque hay familia que está pendiente de uno, amistades que están pendiente de uno y eso hace la carga más ligera”,

concluyó el Dr. Benito Hernández.

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