Aumenta la supervivencia del trasplante del riñón en niños puertorriqueños

Aumenta la supervivencia del trasplante del riñón en niños puertorriqueños Dra. Marta Suárez Rivera, nefróloga pediátrica

Jean Mitchelle Vélez
Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública

En lo que va del año, tres pacientes pediátricos han recibido trasplantes de riñón exitosamente. Además se encuentran 20 casos bajo evaluación para someterse a este procedimiento quirúrgico.

El programa de trasplante pediátrico comenzó en 1977 en el Hospital Veterano, con la gestión del Dr. Eduardo Santiago, quien hasta el 2013 realizó este procedimiento en 90 pacientes. De ellos, 14 todavía se encuentran clasificados como pacientes pediátricos.

Sin razones conocidas, el programa de trasplante de riñón en niños dejó de practicarse. Sin embargo, desde el año pasado (2017), el Hospital Auxilio Mutuo retomó esta importante labor, gracias al Centro de Transplante. Incluso, los 14 pacientes que iniciaron su proceso con el Dr. Santiago, continuaron su tratamiento médico en este nuevo centro.

La meta del Centro de Trasplante es que todo niño que requiere un trasplante de riñón, no deba someterse a sesiones de diálisis durante largos periodos de espera. De hecho, los pacientes pediátricos son prioritarios en la lista regulada por United Network for Organ Sharing (UNOS, por sus siglas en inglés), encargada de organizar y tramitar los trasplantes de riñón y otros órganos.

Sin embargo, en Puerto Rico -para bien o para mal- se presentan altos números de donantes de riñón por los accidentes mortales y asesinatos.

A cada paciente llega un trasplante de riñón. Si es un niño, generalmente desde que nace lo vamos preparando hasta que tenga cierta edad y llegue un riñón compatible. En estos casos, quizás el infante nunca llega a diálisis porque, ya cuando el órgano está fallando, podemos practicarle un trasplante de manera preventiva. […] Así ese niño nunca tiene que pasar esas vicisitudes que conlleva un proceso de  diálisis. Por otra parte, se debe tener en cuenta que los pacientes que necesitan diálisis y llegaron de forma inesperada, también se preparan para que puedan ser aptos para el trasplante de riñón”, afirmó Marta Suárez Rivera, nefróloga pediátrica.

El paciente tiene que pasar por un complejo proceso de evaluación y preparación, puesto que la salud del niño debe ser perfecta -a excepción de su fallo renal- para poder realizar la cirugía. Aunque esta etapa del proceso que puede demorar hasta seis meses, los doctores de la unidad buscan que sea más corto.

En la actualidad, la unidad cuenta con cuatro cirujanos de trasplantes. La cirugía se lleva a cabo como cualquier otra, ya que el paciente recibe una preparación inicial y se le ingresa a una sala de cirugía debidamente esterilizada y preparada con todos los instrumentos necesarios.

Si llaman, uno debe salir corriendo.  Cuando el paciente llega, se evalúa y se analiza en busca de posibles infecciones porque no puede ni siquiera estar acatarrado. Esto se realiza de este modo porque en un trasplante, se bajan las defensas del cuerpo para que no rechace el nuevo órgano”, continuó la también directora de la Unidad de Diálisis del Hospital Universitario de San Juan.

Además, la doctora mencionó que cuando el paciente comienza a orinar “es la parte más emocionante de mi trabajo”.

Pese a todos los beneficios futuros, hay varios riesgos por rechazo inmediato o complicaciones de la cirugía, entre ellas las coagulaciones. Dentro de estos factores, la ciencia también estudia el rechazo del riñón que presentan muchos pacientes a largo plazo, ya que el rechazo inicial ha disminuido.

El tiempo de recuperación de la cirugía es de una semana. Sin embargo, al igual que en otro tipo de trasplantes, para evitar el rechazo del órgano, los pacientes deben someterse a un régimen de tratamiento a medicamentos y chequeos rutinarios.

Para otorgar un trasplante a un paciente pediátrico, un requisito estricto es que los padres y pacientes sean personas comprometidas con el cuidado. La vida luego del trasplante depende de los inmunosupresores que deben tomarse vía oral, todos los días.

Tener un trasplante es un privilegio. No vamos a darle uno a un paciente que no vaya a cuidarlo. Tienen que demostrar que son responsables durante la diálisis o el fallo renal para saber que van a cuidar ese riñón una vez lo tengan», añadió.

Posterior a la cirugía, la vida comienza a normalizarse tres meses luego del trasplante y puede llevar casi una vida normal.

Antes del proceso se verifica la compatibilidad de sangre. Deben ser riñones no solo compatibles con el grupo sanguíneo, sino también completamente saludables. Mientras más joven sea el donante, mejor calidad tiene el órgano. Es decir, tiene la capacidad de soportar muchos años de vida en el paciente pediátrico.

Aunque es un derecho que tiene el ser humano, Suárez Rivera enfatizó que «el paciente pediátrico no va a recibir un riñón de un donante de más de 40 años. Lo más importante es que no haya un rechazo del riñón crónico, eso es parte del seguimiento. Los pacientes que están en diálisis es porque nacen con un riñón mal formado o deformidades congénitas».

En el país solo existe una unidad pediátrica que se ubica en el Hospital Universitario de San Juan. A día de hoy, se encuentran alrededor de 25 niños con fallo renal recibiendo diálisis. También se cuentan los casos de cuatro pacientes que nunca tuvieron que recibir diálisis y recibieron su trasplante de forma directa.

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