Un metanálisis alerta sobre el impacto del aumento del tiempo frente a dispositivos digitales en la salud ocular, especialmente en niños y adolescentes.
El uso extendido de teléfonos inteligentes, tabletas y consolas de videojuegos está relacionado con un aumento significativo en el riesgo de desarrollar miopía, especialmente cuando el tiempo frente a las pantallas supera las tres o cuatro horas diarias.
Un estudio recopiló datos de más de 300.000 personas en 45 estudios diferentes, revela que incrementar una hora diaria en el uso de estos dispositivos eleva hasta un 21% las probabilidades de padecer este trastorno visual.
Los investigadores concluyen que la exposición a dispositivos digitales, especialmente entre niños y adolescentes, está contribuyendo de forma directa a la creciente prevalencia de la miopía a nivel mundial.
Un umbral de seguridad en el uso de pantallas
Los investigadores, dirigidos por Young Kook Kim de la Universidad Nacional de Seúl, han señalado la importancia de establecer límites en el tiempo que los jóvenes pasan frente a las pantallas.
El análisis resalta que existe un "umbral de seguridad potencial" de menos de una hora diaria de exposición. A pesar de que este estudio proporciona una visión clara sobre el impacto de las pantallas, los científicos advierten que aún queda mucho por investigar en cuanto a los efectos a largo plazo de esta exposición, particularmente en cuanto a los diferentes tipos de dispositivos y las edades de los usuarios.
El rol crucial de las actividades al aire libre
El análisis también señala que, más allá del tiempo frente a la pantalla, la clave para prevenir la miopía radica en aumentar el tiempo que los niños y adolescentes pasan al aire libre.
Según los expertos, esta franja de edad es especialmente vulnerable al desarrollo de problemas oculares, y actividades como caminar, correr o jugar al aire libre tienen un impacto positivo en la salud ocular, ya que ayudan a contrarrestar los efectos negativos de la visión cercana.
Cuando los niños pasan más tiempo expuestos a la luz natural, su desarrollo ocular tiende a ser más saludable, ya que se estimula una respuesta biológica en los ojos que puede prevenir el alargamiento excesivo del globo ocular, la causa principal de la miopía.
La miopía, un problema de salud creciente
El aumento de la prevalencia de la miopía a nivel mundial es alarmante. Se estima que para el año 2050, la mitad de la población mundial sufrirá de esta afección visual, lo que la convierte en uno de los problemas de salud pública más significativos del siglo XXI.
Este trastorno, que provoca que los objetos lejanos se vean borrosos, está vinculado tanto a factores genéticos como a los hábitos de vida modernos, que incluyen el uso excesivo de dispositivos electrónicos y la falta de exposición al aire libre.
En muchos casos, la miopía comienza en la niñez y progresa durante la adolescencia, lo que incrementa el riesgo de padecer problemas oculares graves en la adultez, como cataratas, glaucoma, desprendimiento de retina o degeneración macular.
Recomendaciones para prevenir la miopía
Los expertos coinciden en que adoptar hábitos saludables es clave para prevenir la miopía. Entre las recomendaciones más comunes se destaca pasar al menos dos horas al aire libre al día, lo que permite que los ojos se desarrollen de manera natural.
Además, es fundamental mantener una distancia adecuada al leer o trabajar en dispositivos, la cual debería ser equivalente a la longitud del codo. Sumado a eso, la corrección temprana con gafas es fundamental para frenar la progresión de la miopía.
Como señala Javier García, presidente de AMIRES, "un ojo miope no corregido tiende a hacerse más grande rápidamente, lo que aumenta los riesgos de complicaciones graves". En este sentido, la detección temprana de la miopía y la corrección adecuada son fundamentales para evitar problemas de salud ocular a largo plazo.
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