Instan a buscar estrategias para el diagnóstico del dolor pélvico

Depresión, poca esperanza de recibir un tratamiento certero, frustración y una angustia por salvaguardar la estabilidad emocional de su familia ante ese dolor que incapacita la vida de esa madre de familia, esposa y profesional.

Ese es el cuadro clínico que solo describe una parte del panorama que sufren las pacientes con el síndrome de dolor pélvico, a juicio del ginecólogo obstetra puertorriqueño, Dr. Alfredo Nieves González, quien ejerce su práctica en un hospital del estado de Atlanta, Georgia, y quien en entrevista exclusiva con la Revista de Medicina y Salud Pública (MSP), exhortó a la clase médica a tomar en cuenta el cuadro clínico que envuelve el dolor intenso en el área de la pelvis.

“El dolor pélvico es un síndrome doloroso con múltiples “jugadores”. Hay que diferenciar entre un dolor agudo y un dolor crónico que perdura. El dolor crónico es un dolor concurrente en la pelvis por un periodo de tres meses. Puede ser cíclico o continuo. El diagnóstico diferencial número uno del dolor pélvico es la endometriosis, pero hay otras condiciones asociadas al dolor pélvico que no necesariamente es por esa condición”, enfatizó Nieves González, expresidente de la Sociedad Internacional de Dolor Pélvico (IPPS, por sus siglas en inglés).

“En la pelvis hay vejiga, intestinos, músculos, articulaciones, huesos, nervios y hay un órgano muy importante que es la vulva donde por ejemplo se puede originar una condición que se llama vulvodinia, que significa dolor durante las relaciones sexuales, espasmos en el área y que por lo tanto, también provoca dolor pélvico”, subrayó.

Además de la vulvodinia, el especialista que fungió recientemente como conferenciante de la (SLS, por sus siglas en inglés) que visitó por primera vez a la isla recientemente, mencionó que las condiciones como la cistitis intersticial (también llamada síndrome e la vejiga dolorosa), la mialgia del suelo pélvico, constituyen otros diagnósticos diferenciales que pudieran estar detrás de un concurrente dolor del áreapélvica.

“La mayoría de estos pacientes con estos diagnósticos tienen migraña, fibromialgia, colon irritable y un sinnúmero de otras condiciones que son dolorosas. Todo esto está contribuyendo al dolor pélvico”, lamentó.

Nieves González fue más allá, afirmando que hasta el propio sistema central nervioso puede ser el responsable de incapacitar el área pélvica de una mujer y esto conlleva también un tratamiento que reduzca los estímulos negativos que pudieran influenciar sobre el mismo y provocar la afección.

“Esto es un síndrome. En ginecología se habla muy poco del dolor pélvico crónico, solo se habla de endometriosis. Llevamos años dentro de la Sociedad Internacional del Dolor Pélvico concienciando sobre esto. Las salas de emergencias no son los lugares idóneos para atender las condiciones crónicas. La clave es que si el dolor es recurrente, se envíe a la paciente directamente al ginecólogo. Aquí lo preocupante es que a veces los médicos implementan tratamientos no adecuados y yo he atendido jóvenes a las que se la removido el útero sin necesidad”, formuló.

Asimismo, enfatizó que el tratamiento psicológico es vital pues muchas veces los traumas emocionales ya sea por la frustración a raíz del dolor pélvico o hasta por traumas ya provenientes por abuso sexual constituyen una gran carga emocional para la paciente.

“La mayoría de estas pacientes llegan con coraje con el sistema médico, frustración, depresión, disfuncionales en sus roles de madres, hijas, esposas. Es duro. En promedio, a mí me toman una hora y media atender a estas pacientes. El tratamiento me toma hasta 18 semanas para que el paciente solo recupere el 50% del dolor pélvico, y el otro 50% es donde decidimos si tenemos que operar o no. A veces esto toma hasta un año para que estas pacientes se recuperen.El problema es el diagnóstico inadecuado. La clave está en la educación y en que si una paciente pasa más de tres meses con un dolor recurrente, se le refiera al ginecólogo”, concluyó.

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