Demuestran la eficacia de una terapia personalizada en cáncer de páncreas

Demuestran la eficacia de una terapia personalizada en cancer de pancreas El estudio, en el que han participado científicos del VHIO, constata que el tratamiento con olaparib conlleva una mejoría significativa en la progresión de la enfermedad.

El estudio, en el que han participado científicos del VHIO, constata que el tratamiento con olaparib conlleva una mejoría significativa en la progresión de la enfermedad.

Un estudio presentado en el congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), que se celebra en Chicago, y en el que ha participado Grupo de Tumores Gastrointestinales y Endocrinos del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) ha probado en pacientes con cáncer de pánceas metastásico una terapia personalizada que controlar la enfermedad. 

«Estamos ante la primera opción de tratamiento dirigido para cáncer de páncreas», ha destacado la líder del equipo en el VHIO, la investigadora Teresa Macarulla. El centro ha afirmado en un comunicado que el estudio, denominado ‘Polo’, «cambiará los estándares de tratamiento existentes hasta el momento».

El trabajo ha evaluado, concretamente, el uso de olaparib (un inhibidor de PARP -siglas de poli ADP ribosa polimerasa-) en pacientes afectados de cáncer de páncreas avanzado y portadores de la mutación germinal en BRCA como tratamiento de mantenimiento. Los individuos que han participado en el ensayo habían recibido previamente una quimioterapia basada en el platino que había funcionado. El trabajo se publica en The New England Journal of Medicine.

Si la enfermedad no progresaba después de 16 semanas, se sustituía el tratamiento de quimioterapia por este inhibidor para comprobar si era capaz de frenar el desarrollo del tumor. «El objetivo era ver si se podía permitir al enfermo que descansara del tratamiento de quimioterapia, que tiene un manejo de toxicidad más complejo, y que se mantuviera sólo con olaparib, mejorando su calidad de vida», comenta Macarulla.

Los resultados de la investigación, cuyo primer autor ha sido Hedy L. Kindler, de la Universidad de Chicago, demostraron que el tratamiento con olaparib proporcionó una mejoría estadísticamente significativa en la progresión de la enfermedad respecto al placebo. Los resultados ofrecen una nueva opción para este tipo de pacientes con cáncer de páncreas.

Hasta ahora, no tenían más alternativa que seguir con la quimioterapia para controlar la enfermedad. Con olaparib se logra que, de media, no sea necesario administrar quimioterapia entre siete y ocho meses. «En los pacientes con cáncer de páncreas sabemos que si no haces nada para parar el tumor, éste sigue creciendo, no pueden estar sin quimioterapia. Esto nos permite tener un arma más para luchar contra la enfermedad».

Este nuevo tratamiento que ahora ha demostrado su eficacia se aprovecha de los puntos débiles del cáncer. Los genes BRCA1 y BRCA2 se encargan de codificar dos proteínas esenciales para la reparación del ADN. Cuando estos genes sufren una mutación, se produce una inestabilidad genética y se incrementa el riesgo de padecer un cáncer a edades tempranas debido, precisamente, a la dificultad de reparación de daños en el ADN.

Los fármacos inhibidores de PARP son un tipo de terapia que va orientada a impedir la acción de esta enzima que repara el ADN. Al impedir su actividad en las células tumorales, se consigue su destrucción sin afectar a las sanas, en línea con la estrategia de terapia dirigida oncológica. Se calcula que entre el 7% y el 8% de los enfermos con cáncer de páncreas presentan alguna mutación germinal en los genes BRCA 1 y 2. Este subgrupo es el que se puede beneficiar del nuevo tratamiento, aunque se está trabajando para aumentar el porcentaje.

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