El nuevo virus que obliga a repensar la atención en medicina

Todavía no se conoce exactamente cómo se transmite el coronavirus Dr. Luis Nieves Garrastegui, neumólogo.

Susana María Rico
Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

El nuevo virus que obliga a repensar la atención en medicina, la rapidez de los diagnósticos es un coronavirus. Una extensa familia de patógenos de los cuales, solo siete (incluyendo al Sars-Cov2) afecta a la especie humana. 

Este es el causante de COVID-19, el nombre que recibe la enfermedad que se desarrolla tras el contagio. Sin embargo, las variaciones en su sintomatología y su manifestación en el paciente, a veces en las fase moderadas o severa, son algunas de las características que deben enfrentar los profesionales del área de la salud desde el inicio del brote.

A diferencia de otras pandemias o epidemias -influenza, H1N1-, sobre el Sars-Cov2 no se tenía ningún tipo de información. La vertiginosa replicación del patógeno y la magnitud de su alcance -el virus ya alcanzó a los cinco continentes-mantiene a los científicos en vilo en busca de una vacuna y de nuevas estrategias para brindar los servicios de salud.

“Uno de los problemas mayores es la desorientación”, afirma el neumólogo Luis Nieves Garrastegui en entrevista con la Revista de Medicina y Salud Pública.

Se trabaja, entonces, sobre la marcha. Así se hace, quizás, desde siempre en medicina. El reto está en aprovechar las ventajas que ofrece el siglo XXI, sin olvidar que cada paciente es un individuo distinto y considerando enfoques multidisciplinares en el que se aborde de igual manera la salud física y mental.

Con el desborde de información, los profesionales de la salud han notado un aumento en las enfermedades mentales. Las inquietudes por resolver, la falta de información concreta sobre el manejo del virus y el bombardeo de noticias negativas son factores relacionados con la somatización, el desarrollo de ansiedad o depresión.

¿Es el novel coronavirus un virus camaleónico?

Para el 11 de marzo, día en el que la OMS declaró oficialmente la nueva pandemia, se tenían reportados cerca de 120.000 casos de COVID-19 en China y Corea del Sur. La neumonía, como se mantiene hasta el día de hoy, era la manifestación más común del contagio.

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Hoy se conoce, de acuerdo con estadísticas, que este síndrome respiratorio viral no solo se manifiesta con fiebre o dificultad respiratoria. Desde hace varias semanas, expertos coinciden en la pérdida del olfato y del gusto como una señal de infección por Sars-Cov2. Pero, hasta la fecha, no hay un resultado concluyente ni la inclusión de nuevos posibles síntomas (dolor abdominal o diarrea típicos en infecciones virales) por parte de entidades oficiales.

Dentro de las nuevos estudios, se destaca una investigación que se adelanta en Charité -Universitätsmedizin Berlin. Los datos de este pequeño estudio confirmaron la alta concentración del virus en el área nasofaringea de pacientes con síntomas leves. Y, de acuerdo con sus resultados, confirman que el Sars-Cov2 no está presente en heces, orina o sangre haciendo prácticamente imposible el contagio por estas vías. Igual a lo anterior, nada está demostrado.

Como infección respiratoria, COVID-19 debuta con tos productiva, fiebre y síntomas asociados a los de una gripe común. La neumonía, enfermedad a la que se asoció inicialmente, se desencadena como producto de la adherencia del virus a las vías respiratorias superiores e inferiores, generando la inflamación y mucosa que dificulta la respiración.

Los datos que hasta ahora han proporcionado diversas investigaciones, permiten a los científicos y especialistas determinar el periodo de incubación. Se calcula que el promedio es de 5 días hasta que manifiesten síntomas. En asintomáticas, el periodo varía entre 0 y 14 días. Sin embargo, se desconoce si una persona puede reinfectarse y manifestar la enfermedad con las características de la primera vez.

“Todavía no sabemos totalmente si en ese período se contagian unos a otros. La cuestión en que ha habido unos casos donde han repetido la prueba y sale positiva y el paciente está muchísimo mejor, también está tratando de verse”, explica. “Yo entiendo que puede ser que se reinfectaron”, subraya el galeno.

Todavía se desconocen las vías de transmisión

Alrededor del mundo, la única medida realmente efectiva en la contención del virus es el aislamiento social. Cuando se conoció la existencia del patógeno, probablemente se creyó equivocadamente que tendría un comportamiento similar a otros coronavirus.

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De acuerdo con el último informe técnico de la OMS, el novel virus no puede transmitirse por el aire, ya que es pesado y no logra quedar como una partícula flotante. El informe, dado a conocer el 30 de marzo, no concuerda con un estudio adelantado por la Academia Nacional de Ciencias (NAS); en este último, publicado en Science, se sugiere que el Sars-Cov2 no necesita gotas de saliva o fluido de tos o estornudo para transportarse y contagiar porque una persona puede infectarse solamente con respirar.

Por ahora, el contacto directo entre una persona sana o infectada y la manipulación de objetos con el virus se considera como la vía de propagación del Sars-Cov2. Como en otras áreas de estudio, no existe la información suficiente para evaluar otras posibles formas de contagio.

“La cuestión es que sigue siendo un virus. Este tipo de virus necesita el epitelio pulmonar para poder subsistir. Si alguien tiene coronavirus en la mano o en otra superficie, no se va a replicar ni va a seguir creciendo. Si se toca la superficie que contiene virus y de inmediato se pasa la mano por la cara, el individuo se inocula a sí mismo el virus“, puntualiza el Dr. Nieves.

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