Aumento de trastornos mentales en Puerto Rico al finalizar el 2022

Los trastornos mentales, según la OMS, derivan en una incidencia que va en alza y conllevan en muchos casos a que las personas terminen acabando con su vida, o atentando contra otros.

Alexander Triana Yanquén

    Aumento de trastornos mentales en Puerto Rico al finalizar el 2022

    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es la segunda condición médica que causa mayor discapacidad, afectando a unos 264 millones de personas y relacionándose íntimamente con 800 mil casos de suicidios en el mundo. No obstante, a pesar de las estadísticas sobre estos trastornos mentales que se van elevando cada año, el 76 % de las personas que viven en países de bajo o mediano ingreso, no reciben tratamiento. Lo cual, deriva en una situación alarmante. 

    La estadística clínica agrega que uno de cada cinco adultos en Estados Unidos padece de una enfermedad mental a lo largo de su vida. En este momento, casi 10 millones de estadounidenses (1 en 25) viven con un trastorno mental grave que incluye ansiedad, depresión y trastorno bipolar, según la data de ACCESS Community Health Network.

    Estos trastornos se ven aumentados en épocas como el cierre de año, por lo que implica emocionalmente la llegada de Navidad o el fin de año. Las causas varían conforme a cada persona y la situación que ésta tenga. Lo cierto es que muchos pueden ser los detonantes como el estrés por el trabajo, el agotamiento, entre otros.

    Conversamos con el Dr. José Pons, expresidente de la Universidad Albizu y psicólogo forense, especialista en conducta humana; para comprender sobre los condicionantes que actualmente tenemos en la isla, y los aumentos en los casos de violencia y asesinato que se han presentado en Estados Unidos, y directamente lo que afecta a la población puertorriqueña.

    "Estamos en un punto crítico. No recuerdo haber visto períodos de tiempo en donde se dieran cadenas de eventos de esta naturaleza, tantos asesinatos, muertes en masa, sobre todo de grupos particulares que están recibiendo el impacto mayor de esto: comunidades LGBTQ, grupos religiosos, grupos minoritarios en términos raciales", aclara, Pons. 

    Según el experto, estamos en una época "sin precedentes en términos de la manifestación, de la agresión letal en la nación", dice.

    Festividades en Puerto Rico y salud mental

    Por otro lado, llegamos a las festividades de fin de año, y es casi inevitable que hagamos uso de la memoria para extrañar a quienes no están, lo cual conduce a momentos de depresión que pueden ser graves o leves, dependiendo de cada persona. Además, estas fechas son un detonante para todo tipo de trastornos emocionales.

    Según ACCESS, los tres trastornos más predominantes en la población estadounidense son: ansiedad, depresión mayor y bipolar; siendo la depresión mayor la principal causa de discapacidad entre la población de 15 a 44 años, y afectando en su mayoría a las mujeres. 

    Esta temporada decembrina representa momentos de reunión para celebrar, "son espacios para la relación, para renovar los lazos, para disfrutar, cantar, comer, disfrutar nuestra cultura y son precisamente los momentos en que nos acordamos de quien no tenemos al lado, de lo que hemos perdido en el período previo", dice el experto.

    Todo se acumula y esto puede llevar a un estallido de las personas en donde se puede llegar al suicidio, considerada la tercera causa de muerte más violenta en Puerto Rico, desde el 2000. Sin embargo, concluye Pons diciendo que tiene fe: "nuestro pueblo tiene una resiliencia tremenda para coger lo más negativo y convertirlo en un chiste, en seguir para adelante", afirma. 

    "Algunos dirán que es resignación, y algunos psicólogos dicen que es una virtud del pueblo puertorriqueño en términos de confrontar los retos, los ambientes negativos y no permitir que eso nuble por completo el disfrute de las actividades y el continuar aspirando a algo mejor", explica.  

    Puerto Rico y las cifras de trastornos mentales

    Diferentes estudios se hacen constantemente para discernir los aumentos y mejoras de tratamientos para reducir las tasas que aumentan constantemente. En los últimos cinco años, en Puerto Rico hemos tenido un aumento en las condiciones de salud mental tales como depresión y ansiedad, siendo claro, incluso se evidencia en adolescentes y niños.

    Según el último informe de 2016, y liderado por la doctora Glorisa Canino, detalla que en la isla: el 18.7 % de la población entre 18 y 64 años presenta un trastorno psiquiátrico. Ahora, al incluir a personas con trastornos de sustancias, aumenta la cifra a un 23.7 %. De los cuales, el 7.3 % presenta un trastorno mental serio e incapacitante, como pueden ser la esquizofrenia y otras psicosis.

    Es importante mencionar que los trastornos más comunes en la población adulta fueron los de ansiedad (12.5 %); los trastornos de ánimo (10.4 %), y revela el informe que el 11.5% de los puertorriqueños presentan un trastorno de abuso de sustancias. Por otra parte, la depresión mayor (9.7%); fobia social (6.3%), ansiedad generalizada (5.2%), agorafobia (temor de salir a lugares abiertos; 4.7%); y trastorno bipolar (3.2%), completan la categorización de los trastornos comunes en Puerto Rico. 

    Puerto Rico, a riesgo de explotar

    El mundo atraviesa una situación de inflación económica, atraviesa una guerra entre Ucrania y Rusia, no hemos terminado de salir del Covid-19, hace tres años nos visitó María y acabamos de ver pasar a Fiona, y estamos en alerta por incrementos de virus respiratorios, entre muchos otros factores que también nos involucran en la isla. Todo esto son condicionantes que se van acumulando y por ello hemos venido viendo incrementos en trastornos de la salud mental de los puertorriqueños. 

    Según Pons, este es un momento bastante negativo, donde pulula la desconfianza "con motivos y razón", dice. "Si no tienes fe y confianza en la gente que dirige las cuestiones del país, de por sí se crea una atmósfera pesimista en términos de para dónde va", asegura.

    Niveles de salud mental

    Este año, los medios revelaron un caso en el que un trabajador de Walmart, arremetió contra la vida de seis personas y dejó heridas a otras cuatro. Tiempo atrás se presentó otro evento en la universidad de Virginia (Colorado), o el incidente de los correos federales en Estados Unidos, y la lista podría seguir, pero lo relevante en estos episodios, es el factor determinante y la violencia que conlleva el hecho.

    "No sabemos las motivaciones específicas, pero hemos vivido y visto estos incidentes. Lo hemos visto en otras industrias, en el comercio y en retrospectiva, estas personas han tenido algún tipo de agravio severo, se han sentido discriminadas, aisladas, mofas, pero eso no es suficiente para que pase", explica Pons.

    Cuando esto ocurre, según el experto, "se nubla el entendimiento". Agrega que estudios realizados previamente, han establecido que este tipo de personas "caen en episodios psicóticos temporeros y tienen una manifestación de ese coraje de un modo criminal, de un modo devastador, matando a otras personas", asegura. 

    En tanto a los niveles, refiere que hay factores como: eventos en el ambiente laboral, historial de abuso y maltrato contra la persona, y un estado de crisis mental, donde la persona pierde el control y comete el acto. Con lo cual concluye Pons que "es una cosa que se va acumulando y explota".

    La investigación Stuart, situaciones y disparadores 

    Explica el experto en conducta humana que la investigación Stuart, realizada en los años 60, compara a personas que han cometido asesinatos (no en masa), con sus hermanos, con base en la información que se adquiere de la madre, para determinar varios factores.

    En primer lugar, analiza la frustración: "si la persona de pequeña tuvo frustraciones, sea por cuestiones físicas (maltrato, que no le daban la comida, la castigaban); a nivel psicológico (que se mofaban, etc); o sociales (rechazo)", resume.

    En segundo momento, compara basados en los datos recolectados: "comparando con sus hermanos cuáles eran los modos de expresar el coraje, si eran constructivos (si realizaba actividades deportivas u otras que le permitieran discernir), o destructivos (actos violentos como matar gallinas, lagartijos, molestar otros niños, etc). Así es que hay maneras constructivas de manifestar el coraje y modos destructivos", detalla.

    Comenta Pons que la investigación dice que "ante alta incidencia de frustraciones físicas, psicológicas y sociales en la niñez; y bajo desarrollo de estilos inapropiados de manejar el coraje y de expresarlo, es que tienes dos ingredientes básicos para una persona que va a cometer ese tipo de delitos".

    ¿Esa violencia es reversible?

    Según el doctor Pons, es importante encontrar lo positivo en cada situación, basado en su experiencia. Asegura que es un problema cultural, en el que intervienen actores políticos: "acá ha habido un trauma, una herida profunda que se ha perpetrado durante los pasados seis o siete años, y lo mejor a lo que podemos aspirar es que se cierre la herida y podamos hablar de esos puntos que hay que tomarle, y no se infecte", comenta.

    Política Pública y Federal: el papel de la religión en la violencia

    Para ello se hace necesario que otros activos sociales políticos, religiosos, y federales, intervengan en la problemática de la salud mental, escalonando al nivel de salud pública. 

    "Tiene que haber política pública, tiene que involucrarse la religión, la cual ha perdido mucho peso en Estados Unidos y en la medida que pasa esto, suben las inmediaciones medio psicóticas, suben tantas cosas; la religión es un regulador de la moral y la ética tan importante en las naciones, por ello hay que fortalecerla... y es que hay que hacerlo para poder salvar la cultura", asegura Pons.

    Asegura el experto que en lo federal intervienen los cambios de visión de los gobernantes, quienes juegan un papel importante en sus políticas de intervención. Además, no es un secreto que en la actualidad, por el poder de las redes sociales, se evidencia que los mensajes de estos influyen directamente en la población: "que sean balanceados y que vean que a través de la política pública se puede subsanar parte del daño que han ocasionado durante los últimos años", dice. 

    "Hay una serie de medidas a nivel estatal, hay que contener más de 300 proyectos de ley en los estados en contra de los derechos y los privilegios de las poblaciones LGBTQ, que entre ellos y los judíos se ha presentado una persecución increíble", agrega que es importante desarrollar una gerencia de cambio en todos los aspectos "para comenzar a implementar todas estas técnicas de política pública hasta la educación, hasta la religión, etc; para ir curando y luego subsanando los daños que se han hecho a la estructura social".

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