Yolanda Rodríguez, su hija y su madre contra el cáncer de seno

Esta mujer es un ejemplo, el cambiar la actitud, asesorarse de un grupo de profesionales empáticos y buscar apoyo, le ayudó contra el cáncer de mama.

Alexander Triana Yanquén

    Yolanda Rodríguez, su hija y su madre contra el cáncer de seno

    El cáncer de seno, según la Sociedad Americana de Cáncer de Puerto Rico, con un 30,2 %, es la segunda más diagnosticada en la población femenina boricua, y es la primera causa de muerte en las mujeres de la isla. La data de esta organización revela que cada año, se diagnostican 2.205 casos de cáncer de seno, de los cuales, 444 fallecen.

    Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS), asegura que al año, más de 2,3 millones de personas enferman con este cáncer.

    En esta ocasión conversamos con Yolanda Rodríguez, la madrina de ´Encendido Rosa´, del Hospital Auxilio Mutuo. Una sobreviviente del cáncer de seno, que en cálculos por su actitud y apariencia ronda sobre los 45 a 50 años de edad, una talentosa profesional que estudió Trabajo Social, Psicología y Consejería Profesional, y con un sinnúmero de experiencias laborales que la acompañan; nos compartió su testimonio de vida, el cómo influyó la enfermedad en ella en el aspecto emocional. 

    Las tres chifladas

    El caso de Yolanda, su madre y su hija, o como ella refiere "las tres chifladas", es un ejemplo claro de genética y desarrollo de la enfermedad. "Mi mami era bien cristiana, pero ella también era sabrosita y le gustaba la bromita... Cuando a mami le pasó eso y a Betsy, (Betsaida se llama su hija) también la diagnosticaron... el mundo se me calló. Entonces yo le dije a Dios, ´señor, si te las vas a llevar a ellas, a mí también´", declara. 

    Su historia con el cáncer comienza en junio de 2009, cuando su madre estaba radicada en EE.UU., y fue diagnosticada con cáncer de ovario a sus más de 70 años: "fue muy difícil para mí traducirle a ella lo que el médico le estaba diciendo, y allí inició un proceso completamente diferente en mi vida", asegura. 

    Una situación bastante compleja, pero para sorpresa suya, su hija también fue diagnosticada con cáncer en noviembre del mismo año que su madre. una mujer joven que a los 32 años recibió la noticia por parte del especialista y como resultado de un autoexamen: "mi nena se hizo un autoexamen, y es bien importante el autoexamen, ya que los planes médicos no cubren sino desde los 40 años", afirma.

    "Puede ocurrir en cualquier momento. Yo me realizaba mi autoexamen todos los años, y surgió de momento. Es bien importante la prevención con el autoexamen". 

    ´Mami´, y el cáncer de seno

    Para 2010, en enero, víspera al Día de Reyes, una fecha que disfrutaba la madre de Yolanda, todo dio un giro inesperado. 

     "Lamentablemente mi mamá falleció. Mi madre era tan espiritual y tan cristiana que ella me decía: ´Yo estoy loca por ir a las Fiestas del Cordero´, y la actitud de ella era tan bonita que inclusive pidió que hicieran una corona porque ella iba a las Bodas del Cordero y ella iba a encontrarse con su señor, con el padre celestial", comenta.

    No es un secreto que cuando un familiar cercano padece una enfermedad de este tipo, todos en el hogar se ven afectados y el caso de Yolanda no es la excepción. Ella viajaba constantemente para poder visitar a su madre y relata que el día que falleció su madre, se encontraba su hermano apoyando a su progenitora. 

    "Cuando mi hermano me llama, que yo estaba haciendo la maleta para irme, esa noche me dice: ´mami se nos fue´. Sentí una calma y alegría, es extraño (...) pero sabía que iba a encontrarse con lo que más quería, con el padre celestial", relata.

    ´Nena´ y el cáncer de seno

    Betsaida, la hija de Yolanda fue sobreviviente por diez años, en los cuales dio pelea al cáncer de seno, que según los especialistas que la trataron, era de diagnóstico genético agresivo: "Lamentablemente ella estaba tomando las pastillas de prevención, pero en esa época era por seis años, al dejarlas (...) en algún momento regresó", dice.

    Hace cinco años, el cáncer empezó a actuar de nuevo y "ella empezó a sentir unos síntomas, y por ahí se fue deteriorando. Entró a un programa experimental y lamentablemente el tratamiento fue demasiado fuerte, y me la fue deteriorando, deteriorando", dice Yolanda, y en su tono de voz se percibe ese llanto ahogado: "Ver el deterioro de un hijo es algo demasiado fuerte". 

    "Ella comía y vomitaba, se le corrió a los huesos... había momentos en que le daba tanto frío que yo le metía sábanas, colchas, las calentaba en la secadora, se las colocaba y la envolvía y ella sentía más frío. Entonces yo me pegaba a ella, y aunque yo estaba sudando, la apretaba fuertemente para que ella sintiera también mi calor", relata.

    Comenta Yolanda que así estuvieron un tiempo, manejando los síntomas, y tratando de controlar la enfermedad por un tiempo de "dos meses por ahí, bien fuertes". El cáncer de Betsaida hizo metástasis en los huesos y el cerebro, llevando a esta paciente a la muerte.

    Yolanda y su lucha interna contra las emociones y el cáncer 

    Yolanda relata que entró en una depresión absoluta: "porque como les digo, éramos tres. Las tres chifladas", comenta entre sonrisas y admiración por sus seres queridos. 

    Betsaida quedó en un peso de 89 libras (44,5 kilos) para ese momento. Yolanda tenía un peso de 53 kilos, pero comenta que antes de todo ese proceso su peso era de 72,5 kilos: "me hundí en un hoyo bien profundo. Lloraba, no podía ver una foto de ella porque me derrumbaba", dice.

    Agrega que esto representó un reto y en ocasiones entraba a redes sociales y al ver que algún conocido o amigo subía una imagen de su hija, eso la llevaba a llorar sin control: "algunas personas la subían porque la adoraban, porque la querían, porque la recordaban, pero eso a mí me dolía...", relata.

    Cuando Betsy iba de salida para el trabajo, tenía la costumbre de llamar a su madre, ella estaba muy pendiente: "ella estaba conmigo prácticamente todo el tiempo", asegura Yolanda.

    Yolanda y el cáncer 

    El manejo de las emociones y mantener una actitud positiva frente a estas situaciones se hace una tarea de titanes. No es fácil, y menos para una madre, el ver que su hijo(a) está en una condición así, enfrentando una lucha a una enfermedad como algún tipo de cáncer. En estos momentos es cuando proliferan las creencias, independientemente de lo que diga la ciencia o la religión. 

     "No le estoy hablando de religión, de una iglesia, de una creencia... le estoy hablando de una parte espiritual que todos tenemos dentro. Desde el momento en que me sostuve en esa espiritualidad, a cada segundo Dios me bendecía, no me dejó sola y me sostuvo con sus fuerzas", aclara.

    Con el tiempo, Yolanda también fue diagnosticada con cáncer de seno y comenta que haberse aferrado a esa creencia le dio fortaleza para superar la enfermedad: "El dolor era tan fuerte después de una quimio, que al otro día no lo sentía", afirma.

    Empezó su tratamiento en el Hospital Auxilio Mutuo, donde encontró un personal lleno de esperanzas, con quienes pudo entablar incluso una amistad, porque como bien sabemos, el cáncer es incomprendido y puede volver. 

    "Auxilio Mutuo tiene el mejor personal... Todos, cada uno de ellos me daban fuerza, me daban ánimo, nos reíamos, gozábamos. Yo con mis locuras, porque a pesar de todo mi carácter es alegre. Entonces siempre me estoy riendo por todo... siempre hay una payasada porque ese era el carácter de mi nena, de mami, y el mío", dice. 

    Tres pasos claves para el manejo del cáncer en mujeres: grupos de apoyo, cultivar la espiritualidad, y doctores empáticos

    Los grupos de apoyo brindan una oportunidad a los pacientes para que estos puedan aprender a conllevar la enfermedad y asumir los resultados tanto positivos, como negativos que trae consigo el cáncer.

    Los grupos de apoyo

    "Todas esas personas me enriquecieron. Tuve un grupo de apoyo excelente y eso es bien importante para las personas que están solas . No se encierren, no cierren su pensamiento, vayan donde otra persona, consiga una amiga con la que usted se pueda desahogar. No tiene que ser necesariamente una psicóloga, puede ser una amiga que sea empática con usted... no es necesario que le diga nada, a veces solo necesitamos sacar eso de nuestro corazón", asegura.

    Espiritualidad

    Yolanda afirma que es importante desde su experiencia la espiritualidad: "acercarnos a lo que ustedes crean. Puede ser que ustedes no crean en nada, pero siempre hay algo", dice.

    En búsqueda de doctores empáticos

    Finalmente recomienda que en el proceso ella buscó estar en las manos, o el criterio de especialistas que atendieron a su hija, porque vio la manera en que se comprometieron y le brindaron apoyo hasta el final.

    "Cuando mi doctora interna me iba a mandar con cirujano, yo le dije: no, no, no, no... mándame al doctor Echenique, ese fue quien trató a mi hija; porque yo vi como él había tratado a mi hija. De hecho, lo busqué, lo encontré y se lo dije; lo contenta que estaba de cómo había tratado a mi hija", relata.

    Agrega que la enviaron a un oncólogo y ella de nuevo rechazó esta propuesta del especialista. Entre risas afirma que buscó a la doctora Bruno, quien fuera la oncóloga de su hija.

    "Vengo donde una gran amiga del centro de imágenes, quien primero me atendió como paciente (la doctora Ana Delgado), y le digo: Anita, estoy buscando a la doctora Bruno, y me dice: ´pero nena, ella está ahí con el doctor Echenique. Ven que voy a sacar cita... Y eso fue una alegría enorme porque vi cómo cuando mi nena necesitaba ayuda, la doctora Bruno estaba presente, incluso fuera de horas de trabajo, en cualquier momento", relata.

    Un cambio de mentalidad, de actitud

    Yolanda, cuando inició su proceso y estableció el equipo multidisciplinar que consideraba le serviría, comenzó por dinamizar su actitud y esto le permitió superar este gran reto. 

    "Cuando yo veía para hacerme la quimio y la radio, decía: Ay, qué bueno voy a ver a la doctora Bruno, voy a ver a Soraida... Yo hice un montón de amistades. Entonces, en mi mente no pasaba eso de voy a hacerme un tratamiento, yo estaba gozando allá lo que iba a hacer con mis payasadas y mis tonterías", dice.

    Finaliza Yolanda contando su experiencia con el grupo "Sirviendo sanamos", el cual surgió durante el proceso de quimioterapia y radioterapia de su hija. Concluye dejando una corta frase que invita a la reflexión: "cuando uno ayuda a otro, uno se ayuda a uno mismo". 

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