Dos infantes unidos por un corazón

Yeslin Guzmán, Albeiro Correa, Sandra Rodríguez y María José Rodríguez Yeslin Guzmán, Albeiro Correa, Sandra Rodríguez y María José Rodríguez

Marcela Boyacá Mesa
Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Las cifras del Registro Mundial de Trasplantes confirman que en 2019 se trasplantaron cerca de 140.000 órganos en todo el mundo, esta cifra supone un aumento del 2,3% respecto al año 2018, estos números son positivos sin embargo al día mueren 20 personas esperando un órgano. 

Esta es la historia de una paciente que hace parte de la estadística positiva de la donación de órganos y de dos familias unidas por un solo corazón. 

Emily y María José son dos niñas pequeñas, viviendo en ciudades diferentes de Colombia, que no tenían ningún vínculo, ni relación pero con algo en común una enfermedad que llegaría a sus vidas con el fin de arrebatarsela. 

La historia de Emiliy 

Cuando Emiliy Correa Guzmán tenía dieciséis meses de nacida le diagnosticaron hidrocefalia, después de una cirugía, terapias y medicamentos tuvo una recaída que le causó muerte cerebral. Yeslin Guzmán su mamá le contó la historia a la Revista Medicina y Salud Pública (MSP). 

“En septiembre de 2016 la niña se levantó muy decaida, vomitando, después de ocho días en el hospital empezó a manifestar convulsiones, su cuerpo se ponía rígido y eran muchas convulsiones en un solo momento, casi diez o once, la llevaron a cuidados intensivos, la conectaron a un respirador y ahí nos dijeron que los exámenes estaban bien y que no era la valvula que ella tenía. Ya para el 28 de septiembre nos reunieron a mi esposo y a mí y nos dijeron que Emily tenía muerte cerebral que ella ya no estaba ahí con nosotros, que sus órganos seguían funcionando porque estaban conectados a las máquinas pero ella ya no está con nosotros” cuenta entre lágrimas esta madre. 

En ese momento Albeiro Correa y Yeslin Guzmán los padres de Emily tomaron una de las mejores decisiones de sus vidas en el peor momento de sus vidas. 

“Nosotros quedamos devastados pero de alguna manera dando gracias a Dios porque la niña no sufrió, porque ella hubiera podido tener consecuencias muy graves, hubiera quedado postrada en una cama con parálisis cerebral infantil o sea muy mal, entonces la muerte de la niña fue un milagro en sí, ella se fue a descansar y ya ella y yo en silencio solos, incluso cuidando el cuerpo de la niña, porque estuvimos 48 horas cuidando el cuerpo de la niña en el hospital por el protocolo, en ese momento nosotros en un acto de amor donamos los órganos sin pensarlo dos veces e inmediatamente se armó un protocolo y ahí fue que nos dieron una pista de que el vuelo chárter venía de Bucaramanga y que era una niña que estaba esperando un corazón en Bucaramanga de alguna manera lo hicieron para que nosotros no nos retractaramos de nuestra decisión y en ese afán nos dieron esa pista” cuenta Albeiro Correa padre de Emily. 

Esa pista, ese pequeño rastro que los médicos sin intención alguna dejaron es lo que hizo que estas dos familias se unieran, una “diosidencia” como decimos coloquialmente los latinos hizo que hoy se pueda contar esta historia… Y es que paralelo a esta situación a casi 400 kilómetros de distancia estaba María José  una pequeña de apenas diecisiete meses debatiéndose entre la vida y la muerte esperando un milagro llamado corazón. 

Vea la entrevista completa aquí 

La historia de María José 

María José nació sanita, a los cuatro meses se puso con dificultad respiratoria y le diagnosticaron cardiopatía dilatada, duró 13 días en la unidad de cuidados intensivos de la ciudad de Riohacha  y me dijeron que tenía que ir a varias ciudades para hacerle otros exámenes médicos a dónde me dijeran yo fui pero pasados unos meses ella tuvo una recaída se descompensó muchísimo y ahí fue donde comenzó el proceso y me la mandaron para la ciudad de Bucaramanga, allá no nos daban ninguna esperanza de nada, sin embargo un doctor me habló de un trasplante de corazón y ahí fue cuando comenzó el proceso de entrar a la lista de trasplante la espera esperamos muchísimo tiempo ella estuvo muy mal y estuvo conectada a un corazón artificial y ahí empezó la búsqueda” cuenta Sandra Rodríguez madre de Maria Jose. 

Esa búsqueda terminó justo el 30 de septiembre de 2016 cuando la vida de Emiliy Correa Guzmán se apagó y sus padres en ese acto de amor infinito tomaron la decisión de dar vida a otros bebés a través de la donación de los órganos de su hija, ese corazón lleno de vida voló 400 kilómetros para devolverle la alegría a Sandra y a su pequeña María José. 

Días antes Sandra que estaba dispuesta a hacer lo que fuera para salvar a su hija había concedido una entrevista a un medio de comunicación colombiano buscando ayuda para conseguir el corazón su pequeña Majo como le llama de cariño, el programa salió al aire y tres días después llegó el corazón. 

El día del trasplante 

Fue ese 30 temprano, ya iba a ser medio día y el doctor me llama y me dice ven que te voy a decir algo, me agarra la mano y me dice hay un corazón, en ese momento yo sentí algo en mi cuerpo y el doctor me dijo es muy, muy bueno el corazón pero todavía no nos podemos hacer ilusiones, y yo le dije doctor mi ilusión siempre está en mi corazón, siempre está y él me dice hay que esperar porque el donante no ha firmado y se nos puede caer” cuenta Sandra la madre de Maria Jose. 

En ese momento a Sandra albergaba un doble sentimiento la alegría por saber que había una esperanza para su hija y dolor de pensar que unos padres estaban pasando la tristeza de perder a su hija. 

“Aunque hay muchos riesgos en la cirugía pues cuando te dan la noticia de que ya está el corazón pues uno se llena de esperanza pero por otro lado uno se siente no es culpable la palabra pero uno se siente congelado porque uno dice ¿qué hago le doy gracias a Dios o que le digo?, uno no sabe ni qué decir, al pasar los días después de la cirugía María José se puso muy grave y yo le decía Dios, Dios yo sé que tú pusiste este corazón por el dolor de esos padres”. 

María José pasó todo su proceso y se recuperó, cogió fuerzas y empezó a caminar y a comer bien y en ese momento Sandra llamó a la periodista que le había dado la oportunidad de salir en televisión nacional pidiendo ayuda para contarle que su hija había conseguido un corazón y estaba bien, la periodista no dudó en contar la buena noticia, nuevamente hizo un programa y es en ese momento en el que el corazón de  Yeslin la mamá del angelito Emily siente una corazonada. 

Los corazones se conectan 

“En diciembre me llaman y me dicen Jess pon el programa Cuatro Caminos que están dando un especial sobre la donación de órganos, yo pongo el programa y veo a María José ya trasplantada y a Sandra dando las gracias por el corazón, por ese amor, diciendo que María José era de nosotros, entonces yo decido buscar el primer programa donde contaban que María José necesitaba su corazoncito lo vimos y yo sentí algo yo sentí algo, aquí adentro, aparte de lo que yo sentí eran las fechas y todo coincidía demasiado y decido buscar en internet esa historia y le digo a mi esposo María José tiene el corazón de Emily porque todo tenía demasiada coincidencia y depronto ese pequeño dato del hospital fue clave para encontrarlos y ahí yo la empecé a buscar por Facebook, yo le mandaba mensajes casi todos los días sin decirle quién era yo, yo simplemente le escribía que yo era donante que yo sabía que ella era receptora y que quería compartirle la historia”. 

Esa búsqueda duró un año, Yeslin habló con varios familiares y amigos Sandra antes de poder hablar de madre a madre y de corazón a corazón, cuando por fin establecieron contacto las dos quedaron mudas, las emociones y el llanto impidieron que las palabras salieran, pero es que no se necesitaban a ellas las conectaba un corazón. 

Estos padres desde ese momento están conectados, ya no son dos familias ahora son una sola, María José está muy bien de salud, cada día es más fuerte, ahora tiene mucha más personas que la aman, la protegen y siempre están pendientes de lo que ella necesita. 

“Ese corazón ya es de María José, ella se lo ganó, Emily hizo el milagro, nosotros fuimos partícipes pero ese corazón es de esa muñeca hermosa” dicen Yeslin y Albeiro. 

En memoria de Emily Correa Guzmán 

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