Alprazolam: uno de los medicamentos para la ansiedad y los ataques de pánico con más demanda

El alprazolam, como el resto de las benzodiacepinas, tiene potencial de abuso.

Yolimarian Torres Yolimarian Torres

    Alprazolam: uno de los medicamentos para la ansiedad y los ataques de pánico con más demanda

    El consumo de medicamentos no es algo que deba tomarse a la ligera, de hecho, es importante que el paciente conozca cómo funciona y cuáles podrían ser los efectos secundarios de estos, cuáles son las contraindicaciones y cuáles medicamentos no puede combinar. 

    ¿Qué es y cómo funciona el alprazolam?

    El alprazolam es un fármaco ansiolítico de la familia de las benzodiacepinas que se emplea en el tratamiento de los estados de ansiedad y especialmente de las crisis de angustia, agorafobia, ataques de pánico y estrés intenso.

    Tiene efectos hipnóticos, que favorecen el sueño a corto plazo y disminuyen la excitación del cerebro: es decir, es un depresor del sistema nervioso central.

    ¿Cuáles son sus efectos secundarios?

    El alprazolam puede provocar una serie de efectos adversos más o menos frecuentes, que no obstante suelen desaparecer al cabo de unas pocas semanas de tratamiento en la mayoría de los pacientes.

    Entre los más frecuentes (afectan a más de una de cada diez personas) se encuentran la depresión, la sedación, la somnolencia, la ataxia (problemas en la coordinación), la alteración de la memoria, la dificultad para articular palabras (disartria), el mareo y el dolor de cabeza; algo más raros (hasta a una de cada diez personas) son la confusión, la desorientación, la alteración de la libido, la ansiedad paradójica, la dificultad para dormir, el nerviosismo, la alteración del equilibrio, la dificultad para concentrarse, el sueño excesivo, el estado de somnolencia profunda y prolongada (letargia), los temblores, las náuseas, la disminución del apetito, la visión borrosa, la dermatitis, la disfunción sexual y los cambios de peso.

    Aún más raramente (hasta a una de cada cien personas) el alprazolam puede producir manía, alucinaciones, reacciones de ira, agitación, dependencia, pérdida de memoria, pérdida de fuerza en los músculos, incontinencia urinaria, menstruación irregular y síntomas de abstinencia.

    Por último, se han reportado con frecuencia desconocidos efectos como aumento de la prolactina en sangre, hipomanía, agresividad, hostilidad, pensamiento anormal, hiperactividad psicomotora, abuso de sustancias, desequilibrio del sistema nervioso autónomo, contracciones involuntarias de los músculos, trastornos gastrointestinales, hepatitis, alteración de la función hepática, ictericia, edema periférico, angioedema, fotosensibilidad, retención de orina y glaucoma.

    La web Vademecum destaca igualmente en el prospecto del medicamento algunos efectos adversos como embotamiento afectivo, pérdidas de memoria que pueden asociarse a conductas inadecuadas, desenmascaramiento de depresión ya existente, agresividad, delirio, ataques de ira, pesadillas, alucinaciones, psicosis, comportamientos inadecuados, dependencia física (con síndrome de abstinencia al retirar el medicamento) y dependencia psicológica, siendo una sustancia con potencial de abuso.

    ¿En qué casos está contraindicado?

    Hay una serie de supuestos en los que se deben mantener unas precauciones especiales.

    Por ejemplo, deben evitarlo completamente las personas que sean alérgicas al alprazolam o a cualquier componente del medicamento, las personas que padezcan dificultades respiratorias (incluida la apnea del sueño, quienes padezcan miastenia gravis o quienes padezcan alteraciones hepáticas graves.

    Igualmente, deberían consultar con el médico quienes tengan problemas pulmonares, renales o hepáticos; quienes hayan tenido ideación suicida; quienes sospechen que pueden padecer dependencia del medicamento; quienes durante el tratamiento hayan experimentado manía o hipomanía; quienes tomen medicamentos opioides (en combinación puede provocar sedación profunda, coma y muerte), quienes experimenten alteraciones de la conducta por el tratamiento o quienes tengan antecedentes de abuso de alcohol o drogas.

    Además, el alprazolam puede interactuar con medicamentos como antipsicóticos, otros hipnóticos, antidepresivos, antiepilépticos, analgésicos narcóticos y opioides, otros ansiolíticos, anestésicos, antihistamínicos, antimicóticos, protectores gástricos, dextropropoxifeno, anticonceptivos orales, dilitazem, antibióticos macrólidos, medicamentos utilizados en el tratamiento del SIDA o la digoxina.

    ¿Cuál es la dosis apropiada?

    La dosis deberá determinarla en cada caso un médico (hay que recordar que el alprazolam está siempre sujeto a receta médica) en función de las características de cada caso en concreto.

    A nivel orientativo, en adultos la dosis habitual va de 0,25mg al día hasta los 4mg al día por ansiedad generalizada o ansiedad asociada a síntomas depresivos y de 0,5 a 4mg diarios en trastorno por angustia.

    La dosis individual no debe superar los límites fijados por el médico, como tampoco debe hacerlo la dosis total diaria.


    Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad de Los Andes, Táchira, Venezuela. Locutora Certificada por la Universidad Central de Venezuela. Redactora de Medicina y Salud Pública.

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