Artritis reumatoide: enfermedad que no tiene edad

Conoce las señales de la artritis reumatoide, un trastorno inflamatorio que afecta las articulaciones del cuerpo y que puede afectar a niños y a adultos.

Angélica Claudio Merced

    Artritis reumatoide: enfermedad que no tiene edad

    Para muchos escuchar la palabra artritis es sinónimo de envejecimiento. Sin embargo, la artritis reumatoide, una de las más comunes entre las 100 tipos de artritis que existen, no solo ataca el sistema inmunitario de un adulto, sino que hasta un niño de cuatro años puede padecer esta condición. Por eso es importante aprender a identificar sus síntomas y a obtener un diagnóstico a tiempo que ayude a controlar la enfermedad. 

    Según el reumatólogo Efraín Carrasquillo Rodríguez, existen dos tipos de artritis: las degenerativas que “ganamos a través de los años con el envejecimiento”  y las inflamatorias sistémicas o grupos de enfermedades en el que “el sistema de defensa se torna en contra de uno mismo y lo empieza a atacar”. 

    Dentro de este segundo grupo de artritis se encuentra la artritis reumatoide, un trastorno inflamatorio que afecta las coyunturas o articulaciones del cuerpo. A diferencia de la artritis degenerativa, cuyos síntomas pueden ser temporeros, la artritis reumatoide se identifica porque el paciente presenta dolores o molestias que no se alivian. “El paciente lo que normalmente te dice es que ‘siento como una monga que no se me quita’. Tienen un cansancio, una molestia generalizada, se levantan lastimados y diferente a cuando es degenerativo o de edad, que antes de los 30 minutos ya han aliviado, en el caso de artritis reumatoide pasa la media hora, la hora, las dos horas y el paciente todavía se siente igualmente lastimado y entumecido”, explicó el pasado presidente de la Asociación de Reumatólogos de Puerto Rico

    De acuerdo al doctor Carrasquillo Rodríguez, algunos de los cambios súbitos que puede experimentar un paciente con artritis reumatoide son: coyunturas duras o que no pueden moverlas completas, les cuesta cerrar los puños, vestirse, ponerse un botón, subir la cremallera o los pantalones, ponerse las medias, doblarse, etc. 

    Distinto a las artritis degenerativas, la artristis reumatoide no viene con la edad, niños y adultos la pueden sufrir de igual manera.  “Un niño de 4, 5, 6, 7 años pude tener el mismo proceso. Es una enfermedad que puede ser cruel por la destrucción que logra en las coyunturas y  la limitación que le gana al paciente. Y si es duro y fuerte para una persona mayor, (también) para un niño que está desarrollándose, que está activo y que de momento ve que no puede hacer sus cosas, ni competir, ni ir a la par con sus iguales de edad”, señaló el reumatólogo. 

    Obtener un diagnóstico a tiempo es vital para que el paciente reciba un tratamiento adecuado para este tipo de enfermedad que es progresiva e irreversible. “Es tan significativo su daño que un paciente puede tener un daño mayor en sus coyunturas de mano en tan poco tiempo como un año, de la enfermedad no ser identificada y tratada con tiempo. Y ya el tipo de daño de la enfermedad, que es otra de sus características, es que una vez que un sistema se ve afectado por la condición la cicatriz que deja la enfermedad es permanente, no es reversible”, precisó el galeno. 

    Y aunque la artritis reumatoide no  tiene cura, sí existen tratamientos que ayudan a controlarla. De ahí la importancia a que el paciente siga las instrucciones médicas, siga sus terapias y tome los fármacos según lo indique su médico sin interrumpir ninguna dosis. “Los pacientes una vez ven los resultados que tienen en estos tratamientos eso los motiva a mantenerse en ellos,  a hacer lo que llamamos la adherencia. Tú no curas enfermedad, tú controlas condición. Si quitas los controles, la enfermedad tiene permiso de nuevo a hacerte el daño”, dijo Carrasquillo Rodríguez. 

    Entre los tratamientos para esta condición se encuentran: los medicamentos modificadores de inflamación que crean barreras para controlar los ataques y los llamados medicamentos biológicos, que son inyectados y que de igual manera contribuyen a modificar la enfermedad. Estos tratamientos, sumado a un estilo de vida saludable, con alimentación balanceda y actividad física ayudarán a que el paciente se sienta mejor.“De los 100 tipos de artristis distintos, (la artritis reumatoide) es la artristis con más tratamientos. O sea que tenemos las mejores posibilidades para que cuando identifiquemos este paciente, lo hagamos con tiempo”, concluyó el doctor. 

    Mas noticias de Reumatología