Toxicidad del agua de lluvia aumentaría el riesgo de padecer cáncer, obesidad y colesterol alto

Exposición a estos químicos puede provocar problemas de fertilidad, retrasos en el desarrollo de los niños o aumento del riesgo de obesidad, del colesterol o de ciertos tipos de cáncer.

Pedro Felipe Cuellar

    Toxicidad del agua de lluvia aumentaría el riesgo de padecer cáncer, obesidad y colesterol alto

    "No hay ningún lugar en la Tierra donde la lluvia sea segura para beber, según las mediciones que hemos tomado", confirma, Ian Cousins, profesor de la Universidad de Estocolmo y autor principal del estudio que se basa en las últimas recomendaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

    Los químicos conocidos como perpetuos, debido a la desintegración extremadamente lenta que sufren, sustancias como perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas por sus siglas en inglés (PFAS) que se encuentran en envases de champú, maquillaje y otros productos, se extienden en el medio ambiente, llegando hasta el agua y el aire. 

    Datos recogidos desde 2010 y estudiados por su equipo muestran que, "incluso en la Antártida o la meseta tibetana, los niveles en el agua de lluvia están por encima de las pautas de agua potable que propuso la EPA (Agencia de Protección Ambiental) de Estados Unidos", señaló Cousins.

    Estas dos regiones, que se consideran inalteradas, puras, contienen niveles de PFAS "14 veces más altos" que las nuevas pautas de agua potable de Estados Unidos.

    Recientemente, la EPA redujo de forma significativa los niveles recomendados de PFAS tras descubrir que las sustancias químicas pueden afectar a la respuesta inmunitaria de los niños a las vacunas, explicó Cousins.

    Según algunos estudios, la exposición también puede provocar problemas de fertilidad, retrasos en el desarrollo de los niños o aumento del riesgo de obesidad, del colesterol o de ciertos tipos de cáncer.

    El investigador aclaró, no obstante, que los niveles de PFAS en las personas han disminuido "bastante en los últimos 20 años, lo que ha cambiado son las pautas. Han bajado millones de veces desde principios de los 2000, porque hemos aprendido más sobre la toxicidad de estas sustancias", explicó. 

    En cualquier caso, las PFAS son ahora "tan persistentes" y omnipresentes que nunca desaparecerán del planeta. "Vamos a tener que vivir con ello", afirmó.

    Además de estas sustancias, la contaminación ha generado modificaciones en los factores de riesgo frente a otras enfermedeades como el cáncer. 

    La directora de la División de Protección Ambiental del Caribe de la EPA, Carmen Guerrero, puntualizó que los estudios realizados por la dependencia federal concluyeron que, en una población expuesta continuamente al EtO por 70 años, la incidencia de cáncer puede incrementar en 100 casos por cada millón de personas, o el equivalente a un caso adicional por cada 10,000 habitantes.

    Aun la falta de recurso hídrico, genera una brecha significativa y situacional que pone en riesgo la vida de las personas y los niños a nivel internacional. 

    En el año 2010 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró que el agua es un derecho humano esencial y necesario para la dignidad humana. Esto significa que el recurso debería estar garantizado para todas las personas. Sin embargo, muchas empresas privadas consideran que el agua es una mercancía que, si el cliente no puede pagar, entonces no debe tener dicho derecho.

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