Apendicitis: primeros síntomas y señales de advertencia

Aunque cualquiera puede tener apendicitis, lo más frecuente es que ocurra en personas entre los 10 y 30 años de edad.

Redacción MSP

    Apendicitis: primeros síntomas y señales de advertencia

    La apendicitis ocurre cuando el apéndice se inflama. Los primeros síntomas pueden variar dependiendo de la edad y pueden confundirse con los síntomas de otras afecciones.

    Los síntomas pueden ser incómodos, dolorosos y poner en riesgo la vida si no se tratan, por lo que es importante poder reconocerlos.

    La apendicitis repentina es la causa más común de dolor abdominal agudo que requiere cirugía en los Estados Unidos; más del 5% de la población desarrolla apendicitis en algún momento.

    Ocurre con mayor frecuencia entre la adolescencia y los 20 años, pero puede desarrollarse a cualquier edad.

    El apéndice mide aproximadamente 4 pulgadas de largo y está situado en el lado inferior derecho del abdomen. Tiene la forma de un tubo con un extremo cerrado. Está unido al intestino ciego, una parte del colon en forma de bolsa, o intestino grueso.

    Un dolor abdominal intenso y repentino suele ser el primer síntoma de apendicitis.

    El dolor suele comenzar cerca del ombligo. A medida que empeora, es probable que pase al lado inferior derecho del abdomen.

    La sensación puede volverse más intensa en las próximas horas y empeora cuando la persona se mueve, respira profundamente, tose o estornuda.

    Otros síntomas clásicos de la apendicitis son:

    *náusea

    *vómitos

    *pérdida del apetito

    *constipación o diarrea

    *incapacidad para sacar gases

    *fiebre baja y escalofríos

    *una temperatura entre 99 ° y 102 ° Fahrenheit

    *inflamación del estómago

    *querer evacuar para aliviar las molestias

    Sin embargo, estos síntomas aparecen en solo el 50% de los casos.

    Algunos pacientes podrían experimentar síntomas como un dolor de estómago muy leve, o incluso no presentar dolor. Otros podrían tener síntomas menos comunes.

    Síntomas en niños y bebés

    Es posible que los niños y los bebés no experimenten dolor en un área específica. Podría haber sensibilidad en todo el cuerpo, o podría no haber dolor.

    Los niños y los bebés pueden tener evacuaciones intestinales menos frecuentes o constiparse. Si se produce diarrea, podría ser un síntoma de otra enfermedad.

    Si bien los niños y los bebés podrían no experimentar un dolor preciso como los pacientes mayores, las investigaciones sugieren que el dolor abdominal sigue siendo el síntoma más común de apendicitis para este grupo de edad.

    Síntomas en adultos mayores y durante el embarazo

    Los adultos mayores y las mujeres embarazadas también podrían experimentar diferentes síntomas. El dolor de estómago puede ser menos severo y menos específico. Los posibles síntomas incluyen náusea, vómitos y fiebre.

    Durante el embarazo, el dolor puede subir hacia el cuadrante superior derecho después del primer trimestre. También podría presentarse algo de dolor de espalda o de costado.

    Si hay dolor de estómago, esto podría ser el resultado de otra afección.

    Otras afecciones con síntomas similares

    El dolor abdominal puede ser un síntoma de otras afecciones que parecen a los de la apendicitis.

    Estos son algunos ejemplos:

    *lesiones estomacales

    *estreñimiento

    *enfermedades inflamatorias del intestino (EII), incluyendo la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa

    *heces, parásitos o crecimientos que obstruyen el interior del apéndice

    *daño o lesión en el abdomen

    Cuándo debes consultar a un médico

    La apendicitis puede poner en riesgo la vida y requiere atención médica inmediata. Cuanto más tiempo se deje sin tratamiento, más puede empeorar. Los síntomas iniciales pueden sentirse como gases.

    Si los medicamentos de venta libre no alivian los gases, o si hay dolor intenso que empeora, es necesario consultar a un médico de inmediato. Podría ser conveniente ir directamente a la sala de emergencias.

    Tratar la apendicitis tan pronto como aparezcan los síntomas evitará que empeore y cause más complicaciones.

    Diagnóstico

    Un médico normalmente diagnosticará apendicitis haciendo lo siguiente:

    Evaluará los síntomas

    Le pedirá al paciente que brinde detalles sobre los síntomas que está experimentando, con qué severidad y durante cuánto tiempo.

    Revisará el historial médico del paciente

    Para descartar otros posibles problemas de salud, el médico querrá conocer detalles sobre el historial médico del paciente.

    Entre ellos:

    *cualquier otra afección médica o cirugía a la que el paciente se haya sometido

    *si el paciente toma algún medicamento o suplemento

    *si el paciente bebe alcohol o toma drogas recreativas

    Hará un examen físico

    El médico realizará un examen físico para obtener más información sobre el dolor de estómago del paciente. Aplicará presión o tocará ciertas áreas del abdomen. También podría hacer exámenes pélvicos y rectales.

    Pedirá pruebas de laboratorio

    Los análisis de sangre y orina pueden ayudar a confirmar un diagnóstico de apendicitis o detectar señales de otros problemas de salud. Un médico también podría pedir muestras de sangre u orina para verificar si la paciente está embarazada.

    De ser necesario, el médico también podría ordenar exámenes por imágenes, como una ecografía abdominal, un examen de resonancia magnética o una tomografía computarizada.

    Estos exámenes por imágenes pueden mostrar:

    *un apéndice agrandado o reventado

    *inflamación

    *un bloqueo dentro del apéndice

    *un absceso

    Tratamiento

    El tratamiento suele comenzar con antibióticos y líquido intravenoso. Algunos casos leves de apendicitis se pueden tratar completamente con líquidos y antibióticos.

    El siguiente paso más común es la cirugía, conocida como apendicectomía. Al eliminar el apéndice, el riesgo de que se rompa disminuye. El tratamiento temprano es importante para reducir el riesgo de complicaciones, que puede conducir a la muerte.

    Se usan dos tipos de cirugía:

    Cirugía laparoscópica

    Los cirujanos hacen varias incisiones pequeñas y usan instrumentos especiales para extirpar el apéndice a través de ellas.

    Los beneficios de la cirugía laparoscópica incluyen:

    *un menor riesgo de complicaciones, como infecciones relacionadas con el hospital

    *menor tiempo de recuperación

    Los pacientes deben limitar el ejercicio físico durante los primeros 3 a 5 días después de la cirugía.

    Laparotomía

    Los cirujanos extirpan el apéndice a través de una sola incisión realizada en el área inferior derecha del abdomen. Esto podría ser necesario cuando el apéndice se ha reventado.

    Le permite al cirujano limpiar el interior del abdomen para prevenir infecciones.

    Los pacientes deben limitar la actividad física durante los primeros 10 a 14 días después de una cirugía de laparotomía.

    Complicaciones

    Retrasar el tratamiento puede aumentar seriamente el riesgo de complicaciones.

    La inflamación puede hacer que el apéndice se rompa, a veces tan pronto como 48 a 72 horas después de que comienzan los síntomas.

    Si esto sucede, puede hacer que se filtren bacterias, heces y aire en el abdomen, causando infecciones y otras complicaciones, que pueden poner en riesgo la vida.

    Las infecciones que pueden resultar de un apéndice reventado incluyen peritonitis, una inflamación del revestimiento del abdomen o un absceso.

    Tomar medicamentos para el dolor puede esconder o enmascarar los síntomas y retrasar el tratamiento.

    Recuperación

    La apendicitis es tratable y la recuperación normalmente es rápida y completa con un tratamiento oportuno. La tasa de mortalidad es inferior al 1% con una cirugía temprana.

    Sin cirugía o antibióticos, por ejemplo, en áreas remotas, la tasa de mortalidad puede ser del 50% o más.

    Un apéndice reventado puede provocar complicaciones, como un absceso o peritonitis. La recuperación podría ser prolongada en estos casos. Las personas mayores también tardan más en recuperarse.

    El apéndice a menudo se considera un órgano que no funciona, innecesario para la supervivencia, pero algunos científicos sugieren que puede ser de utilidad para el mantenimiento de un sistema inmunitario saludable.

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