Inteligencia Artificial, una tecnología eficaz contra la COVID-19

La Inteligencia Artificial puede ser especialmente útil para revelar patrones a partir de la enorme cantidad de datos acumulada durante años en registros médico y dispositivos conectados.

Agencia SINC

    Inteligencia Artificial, una tecnología eficaz contra la COVID-19

    La Inteligencia Artificial ha adquirido un papel esencial en todos los campos de la medicina, generando estrategias para afrontar la crisis sanitaria por coronavirus.

    Si ya desde el primer momento ayudó a predecir la pandemia, a lo largo de los últimos meses ha demostrado su incalculable valor para frenarla.

    Sus aplicaciones en la situación actual han pasado de promesa a realidad efectiva, también para afrontar el complejo proceso de vacunación del conjunto de la población.

    A raíz de ello han surgido las siguientes preguntas: ¿Qué grupos de población deben recibir primero las vacunas? ¿Qué criterios se deberían seguir, aparte de la edad? ¿Cómo definir los grupos de riesgo, evaluar la evolución y hacer un seguimiento de los pacientes vacunados? ¿Qué vacuna resulta la más adecuada para cada caso?.

    Son preguntas que encuentran respuesta en esa combinación de la increíble capacidad de explotación masiva de datos y aprendizaje automático de los que se nutre la Inteligencia Artificial, y que conducen a una atención sanitaria más precisa y personalizada.

    La Inteligencia Artificial puede ser especialmente útil para revelar patrones a partir de la enorme cantidad de datos acumulada durante años en registros médico y dispositivos conectados.

    Y no solo de carácter sanitario. También puede extraer valiosa información de los hábitos de trabajo de la población, sus niveles de exposición a contaminación y, en general, de todo aquello que la OMS denomina “determinantes sociales de la salud’.

    Este análisis permitirá que, por primera vez, los sistemas de salud sean capaces de ofrecer una atención sanitaria verdaderamente proactiva y predictiva, algo especialmente necesario en un caso como el de la actual pandemia.

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    Covid-19

    Algunos se refieren al Covid-19 como un nuevo proyecto Manhattan en el que la Inteligencia Artificial juega un papel muy destacado.

    Las investigaciones sobre el coronavirus han generado rápidamente cantidades ingentes de datos que están disponibles públicamente y cuyas fuentes son Gobiernos y sus Ministerios, empresas farmacéuticas, laboratorios de investigación, y universidades.

    En el origen de estas investigaciones científicas encontramos trabajos en los que la IA ya ayuda a analizar rápidamente sus posibles mutaciones, con lo que eso supone a la hora de diseñar estrategias de prevención y el desarrollo de nuevas vacunas.

    La IA ha sido clave para el diseño de vacunas en tiempo récord, debido a la velocidad para conocer y aprender cómo se comporta el virus, a los avances en la secuenciación del genoma y a que, en definitiva, ha simplificado de manera extraordinaria un proceso que tradicionalmente ha requerido del trabajo de años por parte de miles y miles de investigadores en laboratorios de todo el mundo.

    Con el tratamiento de la información, la simulación de procesos y ensayos clínicos o la capacidad de pronosticar la evolución de la pandemia para adoptar las estrategias necesarias, la IA se presenta como la herramienta más letal frente a la Covid-19.

    Pero sus aplicaciones van más allá, a la hora de identificar de forma cuidadosa y precisa a las personas adecuadas para una vacunación más eficaz y efectiva que no se limite al criterio de la edad, sino que tenga en cuenta otros factores de riesgo como pueden ser la obesidad, la presión arterial, las enfermedades neurológicas, pulmonares y cardíacas, la diabetes, el género o, por supuesto, la combinación de dos o más de ellos.

    Privacidad

    Siempre que se habla del manejo de datos, la cuestión de la privacidad está muy presente. El rastreo de contactos, por ejemplo, es un área que despierta un controvertido debate ético aun pendiente de aclarar, y absolutamente necesario para garantizar la protección de los derechos de las personas.

    A pesar de estos desajustes, vemos cómo el análisis demográfico de la población puede hacer más exhaustivas y eficientes las campañas de vacunación, capacidad que se suma a numerosas funcionalidades en cuanto a sistemas de reconocimiento facial o detección de personas con fiebre que tampoco debemos olvidar.

    Funciones todas ellas que avanzan en los pasos hacia la nueva medicina 5P: preventiva, participativa, personalizada, predictiva y poblacional, con diagnósticos, tratamientos y pronósticos casi en tiempo real.

    No se trata de sustituir a los profesionales, sino de disponer de una palanca para una medicina del futuro, que ya es presente, más rápida y de calidad, más eficiente y productiva, que reduce costes y que, en pocas palabras, salva vidas y mejora el bienestar y la seguridad de las personas.

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