Exceso de trabajo y mala remuneración de pediatras agrava crisis

El experto vincula la baja rentabilidad de la atención pediátrica en Puerto Rico, con los hacinamientos en salas de emergencia.

Luis Penchi

    Exceso de trabajo y mala remuneración de pediatras agrava crisis

    El exceso de trabajo en las salas y oficinas pediátricas, una cantidad histórica de casos de influenza y condiciones de las vías respiratorias se ha combinado con las malas condiciones de labor de los especialistas, para crear una tormenta perfecta dijo hoy uno de los principales pediatras de la Isla.

    El ex presidente del Colegio de Médicos, Dr. Victor Ramos, realizó el análisis en una entrevista con la Revista de Medicina y Salud Pública al describir la crisis por la que atraviesan los pediatras de la isla, que están atendiendo brotes de Covid, síndromes respiratorios e influenza.

    "En 1993 fue la última ocasión que la oficina del Comisionado de Seguros revisó la tarifa de los pediatras. Pero es importante decir lo que no le pagan a los pediatras. En Puerto Rico la mayoría de los pediatras no están vacunando porque pretenden pagar menos de lo que cuesta la vacuna", declaró Ramos un experimentado pediatra.

    El experto sostuvo que, por eso, la vacunación no es rentable para los pediatras y algunos optan por hacerlo por volumen o por darle servicio a los pacientes. "En Estados Unidos el 20 % del ingreso de los pediatras es por vacunación y aquí es cero", agregó.

    Apuntó que en Estados Unidos, los pediatras cobran por recibir visitas de rutina de pacientes sanos, pero en Puerto Rico los especialistas no cobran en este renglón porque los planes médicos no las pagan. "Los planes médicos le recuerdan a los padres que lleven a sus niños a las visitas preventivas, pero no lo pagan". subrayó.

    Tampoco se pagan aquí los trabajos fuera de horas laborales y las visitas más allá de un horario extendido. "La visita que más paga es de 27 dólares cada una, pero lo regular es que pagan 10 dólares, pero muchas veces el deducible del paciente es alto y lo que viene sobrando es uno o dos dólares lo que terminamos cobrando",  añadió.

    Ramos reconoció que, ante todos estos factores, ha aumentado la tendencia de los pediatras de no tener oficinas profesionales y limitarse al trabajo en hospitales.

    "Hay un éxodo de pediatras, pero la mayoría de nuestros compañeros que se quedan ya no están abriendo oficinas. Es muy caro y poco rentable tener una oficina. Yo no tengo oficina. La mayoría de nosotros trabajamos como hospitalistas y en salas de  emergencia", manifestó.

    Esto provoca una aglomeración de pacientes en las oficinas existentes lo que genera a su vez un tránsito considerable hacia la sala de emergencias.

    "Los médicos le dicen a los padres ´no puedo ver a tu hijo hoy, tráelo mañana´ y si el nene está malo se lo llevan para el hospital y allá viene la aglomeración ante los brotes que estamos experimentando", concluyó.



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