Proteínas, hierro y calcio: las deficiencias más comunes en niños según nutricionista

Los horarios irregulares, el estrés y las comidas apresuradas influyen directamente en cuánto y cómo comen los niños. La alimentación no depende solo del alimento, sino del entorno y la organización en casa, así como del ejemplo que dan los padres en la mesa.

Katherine Ardila

    Proteínas, hierro y calcio: las deficiencias más comunes en niños según nutricionista

    En un segmento reciente sobre salud infantil,  la licenciada Olga Sinigaglia, nutricionista pediátrica, abordó una preocupación frecuente: la nutrición en la etapa pediátrica. En una cápsula educativa en exclusiva para la revista Medicina y Salud Pública, brindó claves para que los padres identifiquen señales de alerta en la alimentación de sus hijos y actúen a tiempo, evitando complicaciones mayores.

    El impacto de la rutina familiar en los hábitos alimenticios

    La licenciada Sinigaglia comenzó destacando un factor clave, a menudo ignorado: la organización de los horarios en casa. "Lo primero que debemos analizar es cuáles son los tiempos de alimentación en el hogar", planteó.

    Con la franqueza de quien atiende familias a diario, advirtió sobre los riesgos de la prisa cotidiana. "A veces por la prisa y por el estrés que enfrentamos los padres, tendemos a correr ciertos horarios de las comidas. Y eso definitivamente es un factor que influencia el hábito de alimentación de los niños y puede hacer que ellos coman más o menos". 

    Así pues, la alimentación infantil no solo depende del plato, sino del contexto familiar.

    Cuando la alimentación se vuelve un desafío médico

    Ahora bien, no todos los problemas surgen de la rutina. La nutricionista explicó que ciertas condiciones médicas exigen atención especializada. "Otro de los factores puede ser los diagnósticos que tengan previos. Hay niños que padecen de disfagia, problemas oromotores, problemas de texturas u otros problemas o diagnósticos que son de más restricción en los alimentos, como es el ARFID", detalló.

    Frente a estos casos, que abruman a muchas familias, enfatizó la colaboración profesional. "Estos diagnósticos se trabajan, con la nutricionista y un gran equipo interdisciplinario que ayuda al niño a aumentar esa cantidad de alimentos que come, según va recibiendo ese apoyo y esas terapias semanales o mensuales". No todo se resuelve en casa.

    La percepción errónea de las porciones adecuadas

    Por otro lado, algunos padres, según la experta, sobreestiman lo que sus hijos necesitan. "Muchos de los padres piensan que el plato de comida o lo que el niño debe comer en cada una de las comidas quizás es mayor, sirven más alimentos y si el plato no está vacío, entienden que el niño quizás no está comiendo lo suficiente", observó.

    Sin embargo, la realidad difiere. "Cuando vamos a las porciones que realmente el niño necesita para su edad, son mucho menores", aclaró, aliviando ansiedades comunes.

    Señal roja: dietas con variedad mínima

    Lo que sí es cierto es que los casos graves involucran restricciones extremas. "Son muchos los niños, especialmente con autismo y con otros diagnósticos donde tienen a veces 10 alimentos  que consumen solamente, a veces hasta menos de 10, 5, bien poquitos alimentos", señaló.

    La consecuencia es, en su mayoría de casos, deficiencias nutricionales. "Mientras más restrictiva es la alimentación, más posibilidades de tener deficiencias nutricionales. Obviamente cuando solo se come un mismo alimento de un solo grupo nutricional, lo que puede provocar que llegue a otras deficiencias". 

    ¿En qué momento es necesario suplementar?

    Sobre los suplementos, la licenciada Sinigaglia estableció límites. "Cuando tenemos niños que no llegan a un peso adecuado, cuando hay un fallo en el crecimiento y ya se han intentado otras soluciones, se pueden hacer ciertas suplementaciones que no invaliden el alimento principal", explicó.

    Asimismo, alertó contra abusos. "A eso me refiero de que no vayamos a dejar de comer un desayuno, un almuerzo regular, una cena regular sólida para empezar a dar un batido, empezar a dar un alimento completamente líquido. Necesitamos seguir trabajando esa parte del alimento sólido, de poder ver los colores, las texturas y todo el trabajo hormonal que esto conlleva para así no crear otros problemas". 

    En niños con necesidades especiales, son vitales: "Cuando se trabajan diferentes tipos de suplementación también en diferentes diagnósticos, niños con otras necesidades especiales que quizás caloricamente no llegan, niños con alimentaciones enterales, cuando el niño no logra consumir muchos alimentos por boca”, en estás situaciones, según la Lcda. es cuando se debe suplementar, siempre de la mano de un profesional.

    Nutrientes más deficientes y riesgos asociados

    Las deficiencias más comunes en su consulta incluyen: "Proteínas, hierro, que es importante para la formación de hemoglobina y la proteína para el crecimiento, el calcio, el complejo de vitamina B, son los más usuales".

    De igual forma, para estos escenarios complejos, la especialista insistió en un enfoque colectivo. "Muchos de estos problemas en la parte pediátrica se necesita de la ayuda de profesionales de diferentes ramas, ocupacional, patología del habla, especialistas de la alimentación, psicología. Se trabaja con un grupo interdisciplinario además del pediatra y nutricionista para poder llegar a lo que sería el problema y ayudar a la familia". Así, la nutrición trasciende lo dietético.

    De hecho, mencionó que las secuelas son amplias cuando se suplementa de forma autónoma sin supervisión profesional: "En muchos casos esto pudiera crear sobrepeso y obesidad”. 

    Para concluir, la licenciada Sinigaglia resaltó: "El modelaje de los padres, el poder servirnos en nuestros platos lo mismo que le servimos a nuestros hijos, intentar volver a probar alimentos que quizá no nos gustan pero que nos hacen bien, es buen ejemplo para los niños", propuso.

    "Lo que es el consumo de alimentos en la mesa, donde todos dialogamos y hablamos de cómo nos ha ido en el día, es algo que se debe volver a trabajar en las familias puertorriqueñas para que nos ayude también no solamente en la socialización, en la parte psicológica, sino en la parte nutricional en la aceptación de los alimentos y sobre todo en el crecimiento de los niños".



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