El virus respiratorio sincitial (VRS) es una de las principales causas de hospitalización pediátrica en Puerto Rico, especialmente en lactantes y recién nacidos, debido a su capacidad para causar bronquiolitis y neumonía.

Cada año, con una puntualidad que preocupa a pediatras y neonatólogos, el virus respiratorio sincitial (VRS) suele ser uno de los protagonistas de las salas de emergencia y las unidades de cuidados intensivos pediátricos.
Lo que comienza como un simple resfriado en un adulto, puede continuar hasta convertirse en un cuadro grave en un lactante, desencadenando eventos inflamatorios que comprometen la función respiratoria.
Según explica el Dr. Wilfredo de Jesús, neumólogo pediátrico y especialista en enfermedades raras del pulmón, la importancia de este virus radica en su amplia distribución y su potencial para generar complicaciones significativas.
"El virus sincitial respiratorio es uno de los virus más comunes que tenemos en la edad pediátrica, se considera una de las cosas más comunes que nos puede afectar en las vías aéreas, en los niños que son lactantes, incluso también afecta a los adultos mayores", precisó el experto.
La preocupación médica principal se centra en la capacidad del VRS para desencadenar procesos inflamatorios severos en las vías respiratorias inferiores: "Puede causar una cosa que se llama bronquiolitis, que es una inflamación de las vías aéreas y muchas veces la bronquiolitis nos pudiera también llevar al hospital con una pulmonía".
Esta peligrosa evolución hacia cuadros de mayor gravedad es una de las razones principales del por qué el sistema de salud mantiene una vigilancia estricta sobre este virus.
Al analizar los patrones estacionales del VRS, se observa una característica distintiva en Puerto Rico que diferencia a la isla de otras regiones. Mientras en zonas templadas el virus muestra una estacionalidad invernal, en el territorio puertorriqueño presenta una dinámica diferente.
El Dr. de Jesús explica esta situación: "Ciertamente la temporada del virus sincitial respiratorio ocurre entre los meses de julio a marzo, pero en Puerto Rico tenemos una particularidad y es que el virus sincitial respiratorio puede ocurrir en cualquiera de los meses en todo el año".
Esto implicaría que la población pediátrica está expuesta al virus los 365 días del año, aunque con variaciones en su intensidad.
Para los padres y cuidadores, reconocer precozmente los síntomas de gravedad es importante para buscar atención médica oportuna. El especialista detalla los signos clínicos que deben generar preocupación y motivar una consulta inmediata:
"Uno de los síntomas de cualquier virus es la fiebre, dificultad para respirar, las disretracciones que es cuando el niño tiene dificultad para respirar y se le marcan en las costillas, un niño que tal vez no quiere comer mucho, que se siente cansado, que tiene una tos productiva que nos hace que el niño entonces después pueda tener vómitos".
La presencia combinada de estos síntomas, especialmente en lactantes, debe alertar a las familias sobre la posible progresión hacia un cuadro grave.
Entre los grupos pediátricos, los recién nacidos y especialmente los bebés prematuros son la población más susceptible a desarrollar complicaciones severas por VRS.
"Cuando evaluamos un niño prematuro, un niño pediátrico, una de las cosas que nos damos cuenta es que sus pulmones no están completamente desarrollados y también sus defensas están un poquito más atenuadas, no están completamente listos para enfrentar lo que sería un virus incitado al respiratorio".
El neumólogo menciona que "hasta el 80% de estos niños pudiera llegar al hospital cuando tengamos algunos de estos virus".
Por eso, frente a esta amenaza, las medidas de prevención se han diversificado, incorporando tanto estrategias tradicionales como innovaciones terapéuticas recientes.
Las medidas básicas de higiene continúan siendo la primera línea de defensa, pero actualmente se complementan con intervenciones médicas específicas.
El Dr. de Jesús describe estas opciones: "Dentro del virus hoy día tenemos dos tipos de tratamientos o de prevenciones, unas son las vacunas y otras son los medicamentos que son los anticuerpos monoclonales que son un tipo de inmunidad pasiva que al niño se le administra o incluso se le puede administrar también a las embarazadas durante la semana 32 a la 36 de gestación".
La efectividad de estas intervenciones preventivas ha sido demostrada mediante estudios clínicos: "Cuando comparamos la data que tenemos de niños que se pusieron sus vacunas versus los niños que no se vacunaron, vemos que aquellos que sí se vacunaron llegaron un 80% menos a la sala de emergencia".
Esta disminución del 80% en las hospitalizaciones es un avance significativo en la protección de la población pediátrica.
Además, la respuesta del sistema de salud ante la amenaza del VRS implica una coordinación multisectorial que incluye vigilancia epidemiológica, promoción de vacunación y educación comunitaria.
Finalmente, el Dr. de Jesús asegura que es necesario mantener una comunicación abierta con los profesionales de la salud para tomar decisiones basadas en evidencia. " Es importante que siempre que tengamos dudas ante cualquier tema, podamos discutirlas con nuestro proveedor de salud".
En cuanto a las intervenciones preventivas, el neumólogo pediátrico enfatiza que: "no debemos tener miedo a la vacunación, no debemos tener miedo a los medicamentos que están saliendo. Es importante que nos orientemos a tomar en perspectiva los efectos secundarios los beneficios que me va a dar ese medicamento y eventualmente tomar una decisión basada en evidencia", concluyó.