La actriz diagnosticada con depresión maníaca desde los 14, asegura haber agotado todas las opciones de tratamiento.

Después de tres décadas enfrentando múltiples trastornos mentales y probar decenas de tratamientos sin encontrar alivio, la actriz y comediante canadiense Claire Brosseau tomó una decisión que sacudió el debate público en su país: solicitar acceso a la muerte médicamente asistida. A sus 48 años, Brosseau asegura vivir en un estado de sufrimiento constante que la ha llevado al límite de sus fuerzas.
En una entrevista con The New York Times, la intérprete describió su realidad diaria como una batalla agotadora. "Cada mañana no sé si lograré llegar al final del día", confesó.
Aunque la legislación canadiense contempla extender este derecho a personas con padecimientos mentales a partir de 2027, Brosseau afirma que la espera le resulta insostenible. "Ya ha sido demasiado. Es suficiente", declaró.
El camino de Brosseau comenzó a los 14 años, cuando fue diagnosticada con depresión maníaca, una condición que marcaría el resto de su vida.
Con el tiempo, los diagnósticos se multiplicaron: trastornos de la conducta alimentaria, ansiedad severa, trastornos de personalidad, problemas de abuso de sustancias e ideación suicida recurrente conformaron un cuadro clínico complejo y devastador.
Durante estos años, la actriz probó más de 25 medicamentos distintos, además de someterse a diversas terapias psiquiátricas y tratamientos alternativos. Ninguno le proporcionó el alivio duradero que buscaba.
El impacto en su vida personal ha sido profundo, afectando sus relaciones, su carrera y su capacidad para realizar actividades cotidianas. Aunque cuenta con el apoyo de familiares y amigos cercanos, Brosseau sostiene que el dolor constante y la sensación de estar atrapada en un ciclo interminable la llevaron a considerar la muerte asistida como la única salida a su sufrimiento.
La solicitud de Brosseau se produce en un momento crucial para Canadá, donde el gobierno debate la ampliación del acceso a la muerte médicamente asistida para personas cuyo padecimiento principal sea un trastorno mental.
Actualmente, este tipo de solicitudes no están autorizadas cuando se basan únicamente en razones psiquiátricas, aunque existe un plan legislativo para permitirlo en 2027.
La actriz insiste en que su decisión no es impulsiva, sino el resultado de años acumulados de tratamientos fallidos y un dolor que describe como insoportable. Su caso ha reabierto interrogantes éticos, médicos y legales sobre los límites del sufrimiento, la autonomía personal y el papel del sistema de salud en situaciones donde los tratamientos convencionales no funcionan.
Los especialistas que han tratado a Brosseau mantienen posturas divergentes sobre su caso. El psiquiatra Mark Fefergrad considera que aún existen opciones terapéuticas sin explorar que podrían mejorar su calidad de vida. "Creo que puede ser tratada con éxito", afirmó, sugiriendo que el abandono de las alternativas médicas sería prematuro.
Por su parte, la doctora Gail Robinson adopta una posición más empática hacia la autonomía de su paciente. "Me encantaría que cambiara de opinión, pero la apoyaré", declaró, reconociendo que, aunque preferiría que Brosseau encontrara una alternativa, también respeta su derecho a tomar decisiones sobre su propio cuerpo y futuro.
Ambos profesionales coinciden en la necesidad de que la familia y los servicios de salud acompañen estrechamente a la actriz para garantizar que cualquier decisión sea plenamente consciente, informada y libre de presiones.
Una carrera versátil en el entretenimiento
Claire Brosseau es conocida en Canadá y Estados Unidos por su trabajo como actriz, comediante y modelo. Su carrera ha transitado entre el cine, la televisión y el teatro, destacándose por su versatilidad interpretativa.
En la pantalla grande participó en películas como 'Confessions of a Dangerous Mind', 'My First Wedding' y 'A Previous Engagement', mientras que en televisión su nombre aparece en producciones como la serie 'Ciao Bella', 'Dr. Norman Bethune' y la miniserie '11.22.63', entre otras.
Su capacidad para moverse entre la comedia y el drama la convirtió en una figura respetada en la industria, aunque su lucha privada contra las enfermedades mentales permaneció oculta durante años.
Ahora, al compartir públicamente su historia, Brosseau pone rostro a un debate que afecta a miles de personas que viven con trastornos mentales severos y resistentes al tratamiento.