Paciente que se libra del VIH espontáneamente reabre esperanza para encontrar la cura

En la investigación participaron 2 científicas argentinas, quienes afirmaron que la paciente en algún momento estuvo infectada con el virus pero de alguna manera logró eliminarlo.

Sergio Nicolás Ortiz Cortés Sergio Nicolás Ortiz Cortés
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Paciente que se libra del VIH espontáneamente reabre esperanza para encontrar la cura

Una mujer argentina de 30 años, bautizada apropiadamente como "paciente Esperanza" en referencia al nombre de la localidad donde reside, parece ser la segunda persona en el mundo cuyo sistema inmune eliminó el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

El proceso fue sin el uso de un trasplante de células madre, lo que envía un mensaje de esperanza de encontrar una cura natural para esa infección, informaron investigadores de Argentina y Estados Unidos en Annals of Internal Medicine.

Por razones que se ignoran, alrededor del 1 % de todos los pacientes infectados con el VIH son controladores excepcionales o “de élite”, lo que significa que presentar cargas virales indetectables sin necesidad de tratamiento, aunque, en los casos convencionales, análisis más profundos permiten revelar rastros del virus que pueden llegar a reactivar y generar nuevos ciclos de replicación.

"Lo que distingue a esta paciente es que los reservorios del virus son muy pequeños y todas las copias detectadas son defectivas, no hay posibilidad de que produzcan virus replicativos", explicó una de las investigadoras. 

Hasta el momento el único antecedente similar conocido es el de Loreen Willenberg, una paciente de California de 67 años que, después de vivir 28 años con el VIH, no presenta rastros de virus replicativos en células y tejidos.

Dra. Natalia Laufer y Dra. Gabriela Turk, especialistas encargadas del caso. 

Otras dos personas parecen haber eliminado el VIH, pero solo después del reemplazo completo del sistema inmunológico mediante sendos trasplantes de células madre por cánceres hematológicos.

Esta mujer se habría contagiado en marzo de 2013 por parte de su pareja, quien hace algunos años había fallecido por sida

Según explicó la Dra. Laufer, el diagnóstico se hizo mediante pruebas de enzimoinmunoanálisis de adsorción y de electroinmunotransferencia, con detección de dos bandas

Durante los ocho años de seguimiento, los resultados de diez pruebas comerciales mostraron que la carga viral de la paciente estaba por debajo del límite de detección, sin signos clínicos o de laboratorio de una enfermedad asociada al virus.

Nunca tuvo tratamiento antirretroviral, salvo durante un período de seis meses cuando se quedó embarazada y recibió un curso de tenofovir, emtricitabina y raltegravir entre septiembre de 2019 y marzo de 2020.

El equipo de investigación también examinó lo que se considera el principal reservorio del VIH, los linfocitos T CD4+, mediante un ensayo que permite cuantificar la replicación competente del virus.

Tras estudiar 150 millones de estas células inmunes, no obtuvieron resultados positivos y tampoco pudieron detectar ARN del virus en 4,5 mililitros de plasma.

Por su parte la Dra. Persaud, aseguró que estos hallazgos siempre son alentadores a medida que aprendemos más sobre estos casos únicos, debido a que proporcionan información sobre el espectro de la infección por el VIH, el potencial de infección abortiva o controlada en entornos únicos y los patrones de persistencia.

"Es un caso interesante, una prueba de concepto, algo extraordinario. Pero, por definición, no es algo que esperamos encontrar frecuentemente”, comentó el Dr. Marcelo Losso, jefe del servicio de inmunocomprometidos de la Clínica de Salud Sexual de Buenos Aires Argentina.

Para los investigadores es probable que haya más pacientes con las características de la paciente Esperanza, pero que necesitan ser detectados y estudiados.

"Podríamos estar cerca. Esa es la belleza del descubrimiento científico. No lo sabemos, no obstante, es por eso que necesitamos una mayor participación de la comunidad y de los proveedores de atención médica para que nos ayuden", respondió una de las médicas que participó en el estudio.

Por su parte, la paciente Esperanza entiende que es una situación grandiosa, está feliz de tener una familia sana. Sin embargo, le angustia el hecho de que los médicos no puedan darle un diagnóstico definitivo de cura.

Fuente consultada aquí.

Comunicador Social y Periodista egresado de la Universidad Sergio Arboleda en Bogotá. Periodista y Redactor en la Revista de Medicina y Salud Pública.

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