La cesárea: la más antigua de las operaciones quirúrgicas

La cesárea o extracción del feto a través de las paredes abdominales y uterinas, ha sido practicada desde la prehistoria hasta nuestros días, con mucho dolor de diferencia.

Isbelia Farías

    La cesárea: la más antigua de las operaciones quirúrgicas

    Magia, leyendas, muerte y misterios han definido la historia de la intervención quirúrgica más antigua de la humanidad: la cesárea. Una intervención quirúrgica que consiste en la extracción del feto por vía abdominal, gracias a una incisión en el útero.

    El parto comenzó en épocas remotas, siendo un acto solitario o donde, quizás, las primeras acompañantes fueron las mujeres que ya habían vivido la experiencia. Luego, acompañaron hechiceras, curanderas y brujos, tal vez a raíz de los casos complejos donde la mortalidad materno infantil estaba aproximadamente arriba del 50%.

    Historia de la cesárea 

    Hacia el año 1500 a.n.e, las primeras prácticas higiénicas aparecen entre los egipcios y los judíos, incluyendo cesáreas post mortem.

    El primer registro que se tiene de un niño nacido por cesárea fue en Sicilia, en el año 508 a.n.e. Pero, el primer caso de in vitam que se ha aceptado ocurrió en 1610, con los cirujanos Jeremías Trautmann y Cristophorus Seest, quienes practicaron en Alemania una cesárea a una mujer que tenía ruptura en el útero. El niño logró vivir, pero la madre falleció 25 días después.

    Este tipo de intervención implicaba una mortalidad en el 100 % de los casos. En el pasado, no había anestesia y la incisión se realizaba en el abdomen, en un sitio que permitiese proteger la vejiga. El niño se sacaba por un costado de la madre.

    La incisión uterina baja fue sugerida por el inglés Robert Wallace Johnson, en 1786, pero no obtuvo relevancia sino hasta 1882. Todos los obstetras sentían miedo por la hemorragia y los cien años siguientes, ninguna madre sobrevivió en París a este tipo de cirugía.

    En el siglo pasado, antes de la década de los treinta, los médicos sentían temor de abrir el vientre de una mujer, pues la mortalidad era muy alta.

    Fiebre Puerperal y otros riesgos identificados

    El obstetra húngaro Ignán Fülop Semmelweis, en 1847, afirmó que la fiebre puerperal se transmitía por la falta de higiene en las manos del personal que asistía, por lo que prescribió lavados de manos con cloruro de calcio. Pero, aunque este descubrimiento fue importante, Semmelweis fue perseguido y combatido con tanta hostilidad que terminó en un manicomio sufriendo de locura.

    En 1930, J. Whitridge Williams resaltó la necesidad de efectuar la cesárea en el trabajo de parto temprano. Acompañado de las transfusiones sanguíneas, antibióticos y anestesia, las tasas de mortalidad materna disminuyeron.

    Epidural y la ansiada anestesia

    El camino no fue corto, fueron muchos años de experimentación, temor, decesos en las madres o los fetos. Finalmente, la cesárea se reconoce como una opción práctica y segura hoy día, con una tasa que cada vez va en aumento.  

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