Caída de pelo por estrés: el impacto de la alopecia en Puerto Rico

El tratamiento más común para la condición es la inyección de corticosteroide en el área calva.

Luis Penchi

    Caída de pelo por estrés: el impacto de la alopecia en Puerto Rico

    La alopecia areata que padece Jada Pinkett, esposa del actor William Smith, es común en la Isla y se manifiesta en la formación de aros en la cabeza que quedan ha descubierto sin cabello, dijo un especialista en el tema, al apuntar que en un cinco a diez por ciento de la población afectada ocurre como un fenómeno total.

    El Doctor Hiram Ruiz, destacado dermatólogo, explicó a la Revista de Medicina y Salud Pública que en muchas ocasiones este tipo de alopecia es detectado por especialistas de belleza y barberos cuando el paciente es recortado.

    Ruiz destacó como lamentable aunque aleccionador, el incidente en que Smith en defensa de su esposa golpeó en la cara a uno de los presentadores de la Noche de los Óscar, su también amigo y comediante Chris Rock que bromeó en pleno escenario con la calvicie de Jada.

    «Lo que tiene la esposa de Willie Smith es alopecia total, que se cae todo el pelo de la cabeza y en otros casos puede ser alopecia universal, que es la misma condición cuando se pierde el pelo en todo el cuerpo», explicó.

    La alopecia es usualmente un proceso autoinmune donde el cuerpo comienza a atacar el folículo del cabello y no lo deja crecer. «Cuando esto ocurre el pelo se cae y no se repone y el problema es que es un proceso impredecible. Puede tratarse y mejorar o no y puede irse solo», dijo.

    El especialista, que fue por años profesor en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, explicó que esta condición ataca por igual a hombres y mujeres, mayormente después de los treinta años.

    «En los hombres es curioso porque aparece en la barba y siempre se ve en el área que no tiene tocones aunque se afeitan. En las mujeres es muy molesto y crea unos traumas sicológicos que pueden llevar a la depresión», dijo.

    Ruiz recordó que puede darse también un proceso de alopecia temporera que surge a poco tiempo de la mujer dar a luz, pero usualmente se cura sola. También puede darse después del ataque de un virus como el COVID-19.

    El tratamiento más común para la condición es la inyección de corticosteroide en el área calva, que usualmente es el lugar de inflamación de la condición. «En ocasiones se inyecta una vez al mes y el pelo comienza a salir, aunque a veces sale blanco», dijo

    Ruiz reconoció que el tratamiento no se puede usar en casos severos porque se tendría que inyectar masivamente y sería doloroso y poco saludable «Allí se usa una terapia que se llama inmunoterapia, que se aplica un agente irritante a la piel que provoca cierta mejoría».

    Al presente se usan experimentalmente inmunomoduladores que se llaman los inhibidores de JAK, pero el experto reconoció que no están aprobados para alopecia por la Administración Federal de Drogas (FDA) aunque se usan también para artritis reumatoidea.

    «Mejoran la alopecia en un 75 por ciento, pero no sabemos qué pasa cuando se dejan de utilizar ni tampoco cuál es la reacción de un paciente que tenga que usarlo prolongadamente», concluyó.

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