Más evidencia: la niebla mental de Covid-19 tiene base neurológica

Los pacientes con deterioro cognitivo persistente, meses después de haber padecido Covid-19, tienen niveles más altos en los marcadores inflamatorios.

Isbelia Farías

    Más evidencia: la niebla mental de Covid-19 tiene base neurológica

    Luego de que algunos pacientes se recuperan de los síntomas más comunes de la Covid-19, como tos, fiebre, dificultad para respirar, entre otros, presentan una niebla mental persistente.

    Respecto a esta, las personas que la han padecido manifiestan experimentar pérdida de memoria, dificultad para encontrar palabras, abrumarse con tareas sencillas, o problemas de atención.

    Aunque muchos de estos pacientes no han sufrido de lesiones cerebrovasculares, ni convulsiones, presentan alteraciones en la cognición.

    Hasta ahora las causas eran desconocidas, sin embargo, un estudio indica que estos pacientes tienen niveles más altos de marcadores inflamatorios en su líquido cefalorraquídeo (LCR).

    Los investigadores han encontrado niveles elevados de activación inmunitaria de LCR y marcadores inmunovasculares, en personas con secuelas cognitivas post-agudas de la infección por SARS-CoV-2. Estos pacientes tenían niveles más altos de inflamación cerebral.

    Estos hallazgos se suman al cuerpo de evidencia que considera que la niebla cerebral tiene una base neurológica, tal como lo ha señalado la autora principal, Joanna Hellmut, quien es profesora asistente de neurología en el Instituto Weill, de la Universidad de California, en San Francisco.

    Estos hallazgos serán presentados en la Reunión Anual 2022, de la Academia Estadounidense de Neurología (ANN).

    Respuesta inflamatoria

    Debido a que no existen tratamientos efectivos o pruebas de diagnóstico, los investigadores mostraron interés por analizar la inflamación en los pacientes con la afección.

    La investigación mostró anomalías en el LCR, en un 77 % de los pacientes con deterioro cognitivo, a diferencia de los pacientes sin alteraciones cognitivas, quienes tenían su LCR normal.  

    Los investigadores realizaron entrevistas neurocognitivas de dos horas, e identificaron a 23 personas con síntomas cognitivos nuevos y persistentes, y 10 sin síntomas cognitivos que fueron tomados como controles.

    Todos los participantes fueron sometidos a exámenes neurológicos y pruebas neuropsicológicas adicionales, y la mitad accedió a una punción lumbar que permitió a los investigadores recolectar las muestras de LCR, el cual fue tomado 10, 2 meses luego de que comenzaran los síntomas iniciales de Covid.

    Los participantes con PASC cognitiva tenían niveles medios más altos de proteína C reactiva de los reactivos de fase aguda del LCR (0,007 mg/L frente a 0,000 mg/L; P = 0,004) y amiloide A sérico (0,001 mg/L frente a 0,000 mg/L; P = .001) en comparación con los controles de Covid.

    El grupo también tenía niveles elevados de marcadores de activación inmunitaria del LCR, proteína inducible por interferón gamma, interleucina-8 y marcadores inmunovasculares, factor de crecimiento endotelial vascular-C y VEGFR-1, aunque las diferencias con el grupo de control no fueron estadísticamente significativas.

    El momento del inicio de los problemas cognitivos también se asoció con niveles más altos de activación inmunológica y marcadores inmunovasculares.

    Los pacientes con niebla cerebral, que se desarrolló durante la fase aguda de Covid-19, tenían niveles más altos de VEGF-C en el LCR en comparación con los pacientes cuyos síntomas cognitivos se desarrollaron más de un mes después de los síntomas iniciales de Covid (173 pg/mL frente a 99 pg/mL; P = 0,048) y controles Covid (79 pg/mL; P = 0,048).

    Fuente consultada aquí.


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