Guías alimentarias para el corazón

Estas nuevas guías eliminan límites para el consumo de colesterol, pero continúan estableciendo restricciones sobre el consumo de grasas saturadas.

Luisa María Rendón Muñoz

    Guías alimentarias para el corazón

    Estos patrones apoyan un peso corporal sano y pueden ayudar a prevenir y reducir el riesgo de enfermedades crónicas a través de los periodos de crecimiento, desarrollo y envejecimiento como también en el embarazo.

    Las necesidades nutricionales deben obtenerse principalmente de las comidas densas en nutrientes, tales como vitaminas, minerales y fibra.  Dicho patrón de alimentación debe ser hecho a la medida de las preferencias individuales y socioculturales.  Esto incluye:

    -Verduras: De color verde oscuro, anaranjado o rojo, feculentas, legumbres entre otras.

    -Frutas, preferiblemente enteras.

    -Granos, al menos la mitad deben ser integrales o enteros.

    -Productos lácteos, sin grasa o bajos en grasa. Por ejemplo leche, yogurt, queso o productos de soya fortificados.

    -Proteínas, que incluyen mariscos, carnes magras, pollo, pavo, huevos, legumbres, frutas secas, semillas o productos de soya.

    -Aceites.

     

    Este patrón de alimentación saludable va a limitar lo siguiente:

     

    -Grasas saturadas, las cuales deben sumar menos del 10% de las calorías del día.  Los alimentos altos en grasas saturadas son por ejemplo la mantequilla, la leche entera, las carnes no etiquetadas como magras y aceites tropicales como los de coco y palma.

    -Azucares añadidos, que no deben exceder el 10% de las calorías diarias.

    -Sodio. Su ingesta no debe sobrepasar los 2,300 miligramos al día para los mayores de 14 años y a menos para quienes no llegan a esa edad.  Advierte especialmente sobre la pizza y los platos de pasta, las salsas y las sopas preparadas.

    -Grasas trans.

    -Alcohol. Debe ser consumido con moderación, entiéndase, no más de 1 bebida diaria en mujeres y 2 bebidas diarias en hombres.

    Llama la atención el hecho de que en estas nuevas recomendaciones no se restringe la ingesta de colesterol a diferencia de guías anteriores donde se limitaba su consumo a 300 miligramos diarios.  Solamente se limita a decir que se debe ingerir tan poco colesterol como sea posible para disminuir el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Se enfatiza en estas guías el límite para el consumo de azúcares añadidos y la restricción de la ingesta de sodio y grasas trans.  En estas guías las grasas saturadas continúan estando restringidas a pesar de que hay gran controversia de acuerdo con estudios recientes que tienden a desvincular a las mismas del riesgo cardiovascular. 

    Estos patrones de alimentación saludable se deben unir con los patrones de actividad física saludable. La actividad física regular es una de las intervenciones más importantes que las personas pueden realizar para mejorar su salud

     

    -Adultos: Deben realizar al menos 150 minutos de actividad de intensidad moderada semanal y deben hacer ejercicios para fortalecer músculos 2 o más días a la semana. 

    -De 6 a 17 años: Deben realizar 60 minutos de actividad física diaria que incluya aeróbicos y actividades para fortalecer músculos y huesos. 

    El unir ambos patrones de alimentación y actividad física saludables ayuda a mantener un peso sano.  También ayuda a disminuir riesgo de muerte a edad temprana, enfermedad coronaria, infarto cerebral, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos altos, diabetes, síndrome metabólico, cáncer de colon y seno.  Al igual previene caídas y reduce la depresión. 

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