Carrera científica contra los eventos tromboembólicos en Puerto Rico

Carrera científica contra los eventos tromboembólicos en Puerto Rico Dr. Jorge Martínez Trabal, director del Programa de Residencia de Cirugía General del Hospital San Lucas de Ponce. Copyright Servicio de Noticias Científicas de Medicina y Salud Pública de Puerto Rico.

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública

Los eventos tromboembólicos en Puerto Rico dejaron de ser la causa número uno de muertes intrahospitalarias, mientras, la isla ha mostrado al mundo el avance en las técnicas vasculares para la reparación de aneurismas, las trombosis venosas y hasta ha mostrado nuevas intervenciones mínimamente invasivas que han evitado amputaciones en pacientes puertorriqueños.

Precisamente esa es la síntesis de la carrera médica y científica del Dr. Jorge Martínez Trabal, director del Programa de Residencia de Cirugía General del Hospital San Lucas de Ponce, que se ha convertido en el autor principal junto a otros médicos de innovadores avances de la cirugía vascular y del frente directo contra la prevención de eventos tromboembólicos en Puerto Rico.

Graduado de la Escuela de Medicina de Universidad Autónoma de Guadalajara y especializándose en cirugía vascular en el estado de Ohio, en el 2008 el subespecialista regresó a Puerto Rico a convertirse en la voz de la conciencia sobre la importancia de que una comunidad de pacientes con enfermedades vasculares debían ser intervenidos por esta especialidad y a formar una red combativa contra la peor intervención que pudiera recibir un paciente: la amputación.

Yo encontré que en Puerto Rico la cirugía vascular era totalmente menospreciada. Los cirujanos generales que eran los que por años trataban de hacer algo de cirugía vascular sin entrenamiento, tampoco lo reconocían. En los últimos 10 años es que los nuevos médicos que entrenan cirugía han tenido la oportunidad de tener experiencia con un cirujano vascular de formación y Board Certified”, explicó el especialista a la Revista de Medicina y Salud Pública (MSP).

Cabe señalar que el “board certification” de los cirujanos vasculares inició en el 2006, donde se reconoce la subespecialidad como un ente médico a parte en los Estados Unidos.

 

 

A partir del esfuerzo médico, la carrera de Martínez Trabal, que presidió la Sociedad de Cirugía Vascular y Endovascular de la isla en el 2009, se tornó una más científica, donde luego de prevenir que los eventos tromboembólicos –por la formación de coágulos no removidos a tiempo o por no recibir medicamentos anticoagulantes correctamente-.en la institución hospitalaria mediante unas guías, logró demostrar el que no tenían porqué morir por aneurisma, y eso lo evidenció mediante sus propias intervenciones quirúrgicas.

Las trombosis venosas ocurren cuando un coágulo obstaculiza el flujo sanguíneo de una vena inferior en las piernas o muslos, como por ejemplo, la ubicada en el área femoral, localizada en la ingle. También, pueden ocurrir en medio de una ruptura de una placa aretomatosa (cúmulo de colesterol en la pared de un arteria), ocasionando que el vaso sanguíneo se coagule.

No existía un protocolo establecido sobre prevención de eventos tromboembólicos. La causa número uno de muertes intrahospitalarias eran estos eventos, especialmente las embolias pulmonares. Logramos prevenirlos de manera agresiva”, esbozó.

De hecho, Martínez Trabal en conjunto con el Dr. Limael Rodríguez, logró perfeccionar la técnica de la remoción de venas trombosadas, siendo reconocidos por la American Venous Forum y el European Venous Forum, al fusionar herramientas quirúrgicas americanas y europeas denominada como “trombectomía venosa”.

Otro de los avances promovidos por el galeno es la reparación de las aneurismas y evitando el arresto de los pacientes por las mismas. Los logros a nivel científicos se los acreditó a “la disciplina y rigidez literaria”.

Si han habido avances en la cirugía vascular y endovascular en los últimos 20 años, ha sido en el tratamiento de la aneurisma. Pasó de ser una cirugía grandemente invasiva a una completamente endovascular, con dos simples perforaciones y el paciente se va a su casa al otro día. De una mortalidad altísima, pasó a una mortalidad mínima reparando el mismo problema”, declaró, al tiempo que agregó que la mortalidad por aneurisma en Puerto Rico es de 18 por cada 100 mil aproximadamente.

Estos pacientes con aneurisma no eran referidos, pues muchos señalaban que se morirían en la cirugía. Eran todos tratados por cirugía abierta por cirujanos sin entrenamientos”, señaló.

En contra de la amputación

Martínez Trabal manifestó que aún la subespecialidad lucha contra el número de amputaciones que se practican en la isla, considerándola intervención quirúrgica “más agresiva”, que de paso, aumenta más de un 50% el riesgo de mortalidad del paciente.

Los pacientes con gangrena llegaban a las salas de emergencias y no eran referidos a un cirujano vascular y le amputaban el dedo, se ponía más feo, le amputaban un pie, no mejoraba y le amputaban la pierna. La queja principal que yo recibía en esta oficina era de pacientes negándose a que la amputaran la pierna y hoy día luego de llegar aquí, continúan caminando”, manifestó, al tiempo que aclaró que hay pacientes que no son salvables y hay que amputarlos.

Finalmente, hizo hincapié en que los pacientes con enfermedad periférica en la isla asintomáticos no deben ser tratados médicamente, que los pacientes claudicantes no se manejan invasivamente “y no hay ninguna justificación para tratar a ningún paciente que no tenga síntomas de isquemia crítica que es gangrena, úlceras que no sanan y dolor al descanso”.

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