La seguridad de los niños en la hospitalización: más de la mitad de los errores son prevenibles

La protección de la niñez hospitalizada debe ir más allá de lo físico, integrando salud mental, confianza, acompañamiento familiar permanente, espacios lúdicos y continuidad educativa, con un enfoque de derechos y humanización del cuidado.

Katherine Ardila

    La seguridad de los niños en la hospitalización: más de la mitad de los errores son prevenibles


    En el marco del Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2025, celebrado en Colombia, se llevó a cabo el foro "Actúa a tiempo, cuida con intención por la protección de recién nacidos y niños", un evento que reunió a expertos en salud para analizar los principales desafíos en la protección de la población más vulnerable. 

    La doctora María Lucía Mesa, conversó sobre los desafíos actuales que tienen que ver con la seguridad en la atención de niños, niñas y adolescentes. 

    Errores en medicación, infecciones intrahospitalarias, barreras de comunicación, omisiones en vacunación y situaciones de discriminación hacen parte de los riesgos evitables que afectan a niñas, niños y adolescentes en contextos de atención sanitaria.

    Si bien Latinoamérica avanzó enormemente en derechos de la niñez hospitalizada, el verdadero progreso depende de la implementación de prácticas seguras y entornos compasivos.

    Hablar de ello abiertamente, reconociendo su frecuencia y sus causas, es el primer paso para transformar esta realidad, diseñar entornos clínicos más seguros y garantizar que el principio de "no hacer daño" se cumpla en toda su extensión. 

    La vulnerabilidad pediátrica en el hospital y los errores prevenibles

    La doctora señaló que más de la mitad de los eventos adversos en hospitales pediátricos son prevenibles. "Hay cosas que son prevenibles y sin embargo, cuando vemos datos globales y unos datos grandes, la mitad los hubiéramos podido prevenir", afirmó. 

    Añadió que "la niñez hospitalizada se debe proteger contra daños derivados de su atención en salud y no solamente en su salud física sino también en su salud mental, en su confianza y en su seguridad, que esta última está asociada a que puedan estar acompañados por personas como sus padres o adultos significativos durante su hospitalización".  

    No obstante, parte de esa seguridad, es que en  este escenario "también tengan actividades y posibilidades de continuar con su desarrollo físico y mental, su desarrollo en todo sentido, esto también debe favorecerse dentro de los hospitales".

    Aunque a medida que avanzan los años hemos avanzado en estos aspectos, aún quedan factores como las barreras lingüísticas o condiciones estigmatizantes como el color de piel, el origen o trastornos de conducta, que estarían aumentando  el riesgo de estos eventos. 

    "Por el hecho de tener cualquier condición que pueda ser objeto de estigma (...) esos niños también tienen una mayor posibilidad de tener eventos adversos".

    De hecho, uno de los puntos más contundentes de su intervención, que también hace parte de estos factores problemáticos pero prevenibles, fue el llamado a no tolerar fallas en prevención básica. 

    "Ningún niño o niña debería salir de un servicio de salud sin que se haya revisado su estado de vacunación. No es tolerable que ninguna niña o niño tenga una condición de salud o muera porque no fue vacunado oportunamente". Aseguró que la seguridad pediátrica es una responsabilidad de todos, como el sistema salud, las familias y, según su edad, a los mismos niños.

    Derechos, acompañamiento y humanización

    La doctora Mesa, recalcó que el enfoque de derechos debe traducirse en acciones: presencia familiar 24/7, información comprensible para los niños, espacios lúdicos y continuidad educativa durante la hospitalización. 

    "Recordar que nuestros pacientes pediátricos hospitalizados necesitan el afecto, necesitan la compañía de sus seres queridos (...) y deberíamos ya estar listos para que todas las instituciones de salud permitan que permanentemente todos los pacientes puedan estar siendo visitados". 

    Además destacó el valioso rol de enfermería y otros profesionales en garantizar estos entornos seguros y humanos.

    Autonomía progresiva y decisiones éticas

    Considerando que es una población que encierra diferentes edades hasta los 18, la experta aclaró que también debe existir un respeto por la autonomía progresiva de los pacientes pediátricos. 

    Mencionó que, según la normativa colombiana, los adolescentes entre 14 y 18 años tienen la última palabra en su consentimiento informado. "Pueden oír qué dice el profesional de la salud, qué dicen sus papás (...) pero la decisión la tienen ellas y ellos". Sin embargo, para casos de menores de 14 años, recordó la importancia del asentimiento informado.

    A modo de conclusión, extendió el concepto de seguridad más allá del ámbito hospitalario, hacia la prevención primaria en entornos comunitarios. "La seguridad no solamente está dentro del hospital sino que debe promover la felicidad, la tranquilidad y el mejor desarrollo de niñas y niños en todos los entornos". 

    Invitó a ver la seguridad pediátrica como una obligación moral y una práctica continua que debe integrar lo clínico, lo emocional y lo social. "Este es un proceso histórico (...) que debe articularse siempre con la prevención y la promoción".

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