Las quimioterapias pueden llevar a la pérdida del sentido del gusto: el caso del Rey Carlos III

La pérdida del sentido de gusto es un síntoma que por lo general se asocia a medicamentos quimioterápicos debido a que los receptores del gusto y el olfato tienen una elevada tasa de recambio celular, que los hace especialmente sensibles a los efectos tóxicos de la quimioterapia.

Katherine Ardila

    Las quimioterapias pueden llevar a la pérdida del sentido del gusto: el caso del Rey Carlos III

    La pérdida del sentido del gusto es un síntoma que ha ganado atención, especialmente en 2020 debido a la pandemia de COVID-19. Sin embargo, este síntoma no es exclusivo de la pandemia, sino que también puede estar asociado a otras enfermedades y tratamientos médicos, como la quimioterapia.

    Recientemente, el Rey Carlos III de Inglaterra compartió su experiencia durante una visita al Museo de Vuelo del Ejército en Hampshire. Durante una conversación con un veterano del ejército británico que había pasado por quimioterapia, el Rey, reveló haber experimentado pérdida del sentido del gusto como resultado de su propio tratamiento contra el cáncer.

    La quimioterapia es uno de los tratamientos estándar para diversas formas de cáncer, aunque sus efectos secundarios pueden variar. La pérdida del sentido del gusto es uno de los efectos adversos comúnmente asociados con la quimioterapia, junto con otros síntomas que pueden afectar la calidad de vida del paciente. Aunque la quimioterapia es una estrategia vital en la lucha contra el cáncer, es importante reconocer y abordar los posibles efectos secundarios, como la pérdida del sentido del gusto, para mejorar la experiencia y calidad de vida de los pacientes durante el tratamiento.

    Disgeusia

    La quimioterapia puede tener varios efectos adversos, como la pérdida del apetito, dificultad para tragar, deshidratación y cambios en el gusto y el olfato. Alrededor del 50% de los pacientes experimentan una disminución en su capacidad para oler, a menudo percibiendo olores de manera diferente, a veces más intensos.

    Además, es común experimentar un sabor amargo o metálico en la boca, así como una percepción de sabores excesivamente salados o dulces en los alimentos, o una sensación de que estos han perdido su sabor. Este fenómeno se conoce como disgeusia y ocurre porque los receptores del gusto y el olfato tienen una alta tasa de recambio celular, haciéndolos especialmente sensibles a los efectos tóxicos de la quimioterapia, que afecta a las células que se dividen rápidamente.

    Estos cambios en el gusto suelen manifestarse después de la segunda semana de tratamiento y pueden persistir hasta uno o dos años después de su finalización. Para abordar esta situación, oncólogos y asociaciones de pacientes han desarrollado guías para mejorar las posibles deficiencias nutricionales y recuperar el disfrute de las comidas.

    Recomendaciones incluyen el uso de cubiertos de plástico, la adición de sabores ácidos como limón, cítricos o vinagre en las comidas, el uso de especias, el consumo de verduras frescas, y la sustitución de carnes rojas por pollo, pescado o legumbres. Es importante destacar que otros tratamientos contra el cáncer, como radioterapia en la cabeza y el cuello o ciertos medicamentos, también pueden afectar el sentido del gusto y el olfato.

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