Mitos del himen y su relación con la virginidad

Estudios han demostrado que no existe una relación entre el himen y la pérdida de la virginidad de la mujer.

Luisa Ochoa

    Mitos del himen y su relación con la virginidad

    Aunque la OMS y la ONU consideran que las pruebas de virginidad, que implican un examen vaginal para verificar si el himen está intacto, como una violación a los derechos humanos y abogan por su prohibición, estas se siguen practicando en muchos países del mundo, así como la himenoplastia, un procedimiento quirúrgico para reparar el himen pese a que no está roto.

    ¿Qué es el himen?

    Lejos de ser una delicada membrana que cubre la entrada de la vagina, "el himen es más parecido a una coleta para el pelo o una goma elástica", indica Nina Brochmann, escritora noruega. Su forma, en líneas generales, es como de la de una rosquilla o medialuna, con una gran agujero en el medio. Es además una estructura hiperelástica capaz de acomodar al pene sin sufrir daños.

    "La mayoría de los hímenes son trocitos de carne —carúnculas himeneales— bien distintos en cada mujer. Pueden ser dos, tres trozos más grandes, o cuatro o cinco trozos más pequeños, como pequeñas lengüetas o pétalos, del mismo color que la mucosa de la vagina", señala Marta Torrón, fisioterapeuta del suelo pélvico y experta en fisiosexología.

    "Por eso, porque son del mismo color (y porque no estamos acostumbradas a mirarnos la vulva y la vagina), las mujeres no saben que esos trocitos son su himen, y que lo tendrán toda la vida", añade.

    Es decir, "el himen no es una membrana cerrada que se rompa y desaparezca (tras la penetración). En la mayoría, en un 99% de los casos el himen está abierto y eso es lo normal".

    En caso de que no lo estuviera, estaríamos frente a un "himen imperforado, algo que se considera una malformación, y que necesita de una intervención, ya que así no podrá salir el flujo ni la menstruación y por supuesto, no podrá tener coito", indica Torrón.

    Su apariencia puede ser tan variada como lo puede ser la del clítoris, la vulva o cualquier otra parte del cuerpo de una mujer. Fundamentalmente, nada hay en su aspecto que revele un antes y un después del coito. Por lo tanto, no existe ningún procedimiento médico que permita determinar si una mujer ha tenido sexo vaginal o no.

    "En todos estos años he visto a miles de mujeres, miles de vaginas. En la mayoría de los casos, tú no puedes saber si han tenido coito o no", enfatiza Torrón.

    Un estudio que data de 1906, por ejemplo, reveló que el himen de una trabajadora sexual no había sufrido cambios, manteniendo un aspecto similar al de una joven que no había tenido relaciones sexuales.

    Otro más reciente, llevado a cabo en 2004, observó que de 36 jóvenes embarazadas, 34 conservaban su himen intacto.

    En resumen, el himen puede permanecer tal y como es no solo después de la penetración, sino también incluso durante todo el embarazo.

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