Conozca el “stent” y sus beneficios para reducir la mortalidad cardiovascular

Medicina y Salud Pública

    Conozca el “stent” y sus beneficios para reducir la mortalidad cardiovascular

    Cuando una persona sufre un infarto de miocardio, el “stent” le puede salvar la vida. La palabra, a estas alturas, nos suena a todos muy familiar ¿Pero realmente sabemos en qué consiste este diminuto muelle de apenas unos milímetros que hace casi un mes le fue implantado al futbolista Iker Casillas?

    Se trata de un dispositivo, que cuesta en torno a 1.000 euros, y se emplea para desobstruir las arterias coronarias que llevan la sangre al corazón.

    En España, unas 50.000 personas mueren por infarto agudo de miocardio, y cada año, son unos 70.000 pacientes los que se benefician de un stent

    Los stents tienen forma de malla metálica cilíndrica y se introducen montados sobre un pequeño globo, que se infla dentro en el punto en el que está la obstrucción coronaria.

    Luego se saca el globo y el stent se queda implantado.

    Con esta operación se consigue recuperar el diámetro de la arteria y normalizar la circulación de la sangre.

    Así lo ha explicado Raúl Moreno, jefe de la unidad de cardiología intervencionista del Hospital Universitario La Paz, en un encuentro con los medios organizado por Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) con ocasión de la semana europea de la tecnología sanitaria.

    Nuevo stent contra el infarto

    Hace años los stents eran de acero, pero actualmente están fabricados de cromo o cobalto.

    Estas nuevas aleaciones hacen que sean más finos y “reducen los riesgos de que se puedan producir otros episodios”.

    Además, los actuales stents cuentan con fármacos incorporados que minimizan el riesgo de que las arterias puedan volver a obstruirse o se produzcan cicatrices.

    Según el doctor Moreno, estos nuevos stent “reducen las cicatrices de un 20 a un 5 por ciento”

    En la actualidad, y según el especialista, la mortalidad en los pacientes que sufren un infarto y se les implanta un stent coronario se sitúa entre el 4 y el 5 %, porcentaje mucho menor al de hace 15 o 20 años.

    “Y una vez implantado, hay un 95 por ciento de posibilidades de que el paciente no vuelva a tener un problema”.

    Cinco minutos

    Lo que es el implante en sí no tarda más de 3/5 minutos, pero primero hay que practicar un cateterismo.

    Este se suele llevar a cabo a través de la arteria radial, que es la que late al lado del dedo pulgar, y desde ahí se llega a las coronarias. Otras veces se escoge la arteria femoral.

    Si no hay ninguna particularidad anatómica, como por ejemplo que el enfermo tenga muchas curvaturas en las arterias, se tarda unos 10 minutos en llegar a la arteria coronaria, y si toda va bien y no hay problemas extras, en 5 minutos se implanta el stent.

    “Y aunque es un objeto de metal, en un par de meses el dispositivo se cubre de células del propio paciente y queda incorporado a la parte arterial de tal manera que pasados dos o tres meses ya no es el metal lo que está en contacto con la sangre sino el propio endotelio del paciente”.

    (El endotelio es el tejido que forma la fina capa de células que reviste la parte interior de los vasos sanguíneos).

    Los temidos coágulos

    “Que se forme un coágulo dentro supone una complicación catastrófica”

    Para evitarlo, explica el doctor Moreno, el paciente tiene que recibir un tratamiento antiagregante que actúa sobre las plaquetas y hace que la sangre esté más liquida.

    “Con un tratamiento correcto, las posibilidades de coágulo son de menos un 1 %”

    La media de implantes de stents por paciente está en 1,4.

    Otro avance importante en cuanto a dispositivos en cardiología, cuyo uso está aumentando en España, es el cierre percutáneo de la orejuela izquierda, que evita la formación de coágulos en esta parte del corazón, y por lo tanto previene embolias cerebrales en pacientes con fibrilación auricular con riesgo de embolia o hemorragia.

    Desfibrilador

    También en el terreno de las arritmias, en los últimos años se han conseguido destacados logros con los desfibriladores implantables, como el que lleva el futbolista Rubén de la Red.

    “Los nuevos dispositivos son subcutáneos, de modo que resultan menos agresivos, reducen el riesgo de infección y se extraen con mayor facilidad, además de que son más pequeños”

    ha señalado por su parte el doctor Fernando Arribas, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario 12 de Octubre en Madrid.

    Este especialista también ha remarcado la importancia de las innovaciones en imagen, que muestran cada vez con mayor precisión las lesiones cardíacas y aportan información de valor para cuantificar el riesgo y tomar decisiones sobre el tratamiento.

    Otro ámbito en el que, en su opinión, se ha recorrido un largo camino es en los estudios genéticos, que permiten predecir e intervenir de manera precoz las enfermedades y “tratar no únicamente pacientes, sino también familias”.

    Corazón artificial

    Los corazones artificiales, denominados asistentes ventriculares como terapias de destino, han supuesto un gran avance para los pacientes.

    Cerca de 40 personas a las que no se les puede realizar un trasplante se han visto beneficiadas en 2018 en España de esta tecnología, ha señalado este especialista.

    Según el doctor Arribas, uno de los desafíos actuales es ser capaces de trasladar los progresos en tecnología cardíaca del hospital al domicilio del paciente.

    Considera Arribas que uno de los principales retos es conseguir que la tecnología genere conocimiento que ayude a hacer más eficientes los procesos asistenciales y detectar los pacientes con riesgo a padecer una patología antes de que aparezca.

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