Principales afecciones persistentes y posteriores al contagio por COVID-19

Las personas que no están vacunadas y se infectaron, pueden correr mayor riesgo de tener afecciones posteriores.

Pedro Felipe Cuellar

    Principales afecciones persistentes y posteriores al contagio por COVID-19

    Algunas personas que se infectaron por el virus que causa el COVID-19 pueden tener efectos a largo plazo por la infección, conocidos como afecciones posteriores o afecciones persistentes al COVID-19.



    Las afecciones posteriores al COVID-19 pueden incluir una amplia variedad de problemas de salud en curso; dichas afecciones pueden durar semanas, meses o años. Son más frecuentes en personas que se enfermaron gravemente a causa del COVID-19, pero cualquier persona que se haya infectado por el virus puede tener afecciones posteriores, incluso aquellas personas que tuvieron un cuadro leve de la enfermedad o no presentaron síntomas.



    Las personas que no están vacunadas contra el COVID-19 y se infectaron también pueden correr mayor riesgo de tener afecciones posteriores que los casos de infección en vacunados.



    Si bien la mayoría de las personas con afecciones posteriores tienen evidencia de infección por el virus o se ha enfermado, en algunos casos, es posible que una persona con afecciones posteriores no de positivo en la prueba de detección o ni siquiera sepa que se ha infectado.



    Los CDC y sus socios están estudiando para conocer más acerca de quiénes tienen afecciones posteriores al COVID-19 y por qué, incluso si los grupos que sufrieron un impacto desproporcionado por el COVID-19 tienen mayor riesgo.



    Acerca de las afecciones persistentes al COVID-19 y afecciones posteriores al COVID-19

    Las afecciones posteriores al COVID-19 son una amplia variedad de problemas de salud nuevos, recurrentes o en curso que las personas pueden experimentar después de haberse infectado por primera vez por el virus que causa el COVID-19



    La mayoría de las personas con COVID-19 mejora al cabo de unos días o semanas, así que las afecciones posteriores al COVID-19 aparecen al menos cuatro semanas después de la infección y recién pueden detectarse. Todas las personas que se infectaron pueden tener afecciones posteriores al COVID-19. La mayoría de las personas con afecciones posteriores al COVID-19 presentaron síntomas unos días después de tener una infección por el SARS CoV-2 cuando sabían que tuvieron COVID-19, pero algunas personas con afecciones posteriores al COVID-19 no se dieron cuenta cuando se infectaron.



    No existe una prueba para diagnosticar las afecciones posteriores al COVID-19 y las personas pueden tener una amplia variedad de síntomas que pueden deberse a otros problemas de salud. Por tal motivo, es posible que a los proveedores de atención médica les resulte difícil reconocer las afecciones posteriores al COVID-19. Su proveedor de atención médica considera un diagnóstico de afecciones posteriores al COVID-19 con base en su historial previo de infección, que incluye si le diagnosticaron COVID-19 mediante una prueba de detección con resultado positivo o por los síntomas o exposición, así como un examen de salud.



    Síntomas



    Las personas con afecciones posteriores al COVID-19 (o afecciones persistentes al COVID-19) pueden tener varios síntomas.



    Las personas con afecciones posteriores al COVID-19 pueden tener diversos síntomas que pueden durar más de cuatro semanas o incluso meses después de la infección. A veces, los síntomas pueden desaparecer o reaparecer.



    Es posible que las afecciones posteriores al COVID-19 no afecten a todos de la misma manera. Las personas con afecciones posteriores al COVID-19 pueden tener problemas de salud con diferentes tipos y combinaciones de síntomas durante diferentes periodos. Los síntomas de la mayoría de los pacientes van mejorando poco a poco con el tiempo. Sin embargo, para algunas personas, las afecciones posteriores al COVID-19 pueden durar meses, e incluso años, y en algunos casos pueden provocar una discapacidad.



    Las personas con afecciones posteriores al COVID-19 suelen notificar lo siguiente:



    • Cansancio o fatiga que interfiere con la vida diaria

    • Síntomas que se agravan al realizar un esfuerzo físico o mental (también conocidos como "malestar general, postesfuerzo")

    • Fiebre



    Síntomas respiratorios y cardiacos

    • Dificultad para respirar o falta de aire

    • Tos

    • Dolor de pecho

    • Corazón que late rápido o muy fuerte (conocido como palpitaciones)



    Síntomas neurológicos

    • Dificultad para pensar o concentrarse (a veces denominada "neblina mental")

    • Dolor de cabeza

    • Problemas para dormir

    • Mareos (desvanecimiento) al ponerse de pie

    • Sensación de hormigueo

    • Alteraciones del gusto o el olfato

    • Depresión o ansiedad



    Síntomas digestivos

    • Diarrea

    • Dolor estomacal

    • Otros síntomas

    • Dolor muscular o en las articulaciones

    • Sarpullido

    • Cambios en los ciclos menstruales

    Síntomas difíciles de explicar y manejar

    Algunas personas con afecciones posteriores al COVID-19 tienen síntomas que no se manifiestan a través de pruebas.



    Las personas con afecciones posteriores al COVID-19 pueden tener síntomas difíciles de explicar y manejar. Las evaluaciones clínicas y los resultados de los análisis de sangre de rutina, las radiografías de tórax y los electrocardiogramas pueden ser normales. Los síntomas son similares a los que presentan las personas con ME/CFS (encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica) y otras enfermedades crónicas menos conocidas que pueden aparecer después de otras infecciones. Las personas con estos síntomas inexplicables pueden ser interpretadas incorrectamente por sus proveedores de atención médica, por lo que es posible que tarden mucho en recibir un diagnóstico y la atención o el tratamiento adecuados. Revise estos consejos para prepararse para una cita con el proveedor de atención médica por afecciones posteriores al COVID-19.



    Afecciones



    Algunas personas, especialmente las que se enfermaron gravemente a causa del COVID-19, experimentan efectos multiorgánicos o afecciones autoinmunitarias con síntomas que duran semanas o meses después de tener COVID-19. Los efectos multiorgánicos pueden afectar a varios órganos, incluido el corazón, los pulmones, los riñones, la piel y el cerebro. Como resultado de estos efectos, las personas que tuvieron COVID-19 pueden ser más propensas a tener nuevas afecciones tales como diabetes, afecciones cardiacas o afecciones neurológicas que las personas que no tuvieron COVID-19.



    El PICS se refiere a los efectos en la salud que pueden aparecer cuando una persona está en una unidad de cuidados intensivos (UCI), y que pueden persistir después de que la persona regrese a casa. Estos efectos pueden incluir debilidad muscular, problemas para razonar y discernir, y trastorno de estrés postraumático (TEPT). El TEPT implica reacciones a largo plazo a un evento muy estresante. Para las personas que tiene el PICS después de un diagnóstico de COVID-19, es difícil determinar si estos problemas de salud son causados por haberse enfermado gravemente, por el virus o por una combinación de ambos.



    Los investigadores están tratando de entender qué personas o grupos de personas tienen más probabilidades de tener afecciones posteriores al COVID-19 y cuál es el motivo. En algunos estudios se ha demostrado que las afecciones posteriores al COVID-19 pueden afectar más a ciertos grupos de personas. A continuación se dan ejemplos, pero no de una lista exhaustiva de personas o grupos que podrían correr más riesgo que otros grupos de tener afecciones posteriores al COVID-19:



    Las personas que se enfermaron gravemente a causa del COVID-19, especialmente las que han sido hospitalizadas o recibieron cuidados intensivos.

    Las personas que tenían afecciones subyacentes antes del COVID-19.

    Las personas que no se vacunaron contra el COVID-19.

    Las personas que tienen síndrome inflamatorio multisistémico (MIS, por sus siglas en inglés) durante la infección por el COVID-19 o posteriormente.

    Las inequidades en el acceso a la salud pueden afectar a las poblaciones en riesgo por el COVID-19 persistente



    Algunas personas corren mayor riesgo de enfermarse a causa del COVID-19 según el lugar donde viven o trabajan o porque no pueden recibir atención médica. Las inequidades en la salud pueden hacer que algunos miembros de grupos de minorías raciales o étnicas y algunas personas con discapacidades corran mayor riesgo de tener afecciones posteriores al COVID-19. Los científicos están investigando algunos de los factores que pueden hacer que estas comunidades corran mayor riesgo de infectarse o tener afecciones posteriores al COVID-19.



    Prevenir las afecciones persistentes al COVID-19



    La mejor manera de prevenir las afecciones posteriores al COVID-19 es protegerse y proteger a los demás para evitar infectarse. Para las personas que son elegibles, vacunarse y estar al día con las vacunas contra el COVID-19 puede ayudar a prevenir la infección por el COVID-19 y evitar enfermarse gravemente.



    Las investigaciones sugieren que hay menos probabilidades de que las personas que están vacunadas, pero se infectan por el virus (infección en vacunados) notifiquen afecciones posteriores al COVID-19, a diferencia de las personas que no están vacunadas.



    Aunque las afecciones posteriores al COVID-19 parecen ser menos frecuentes en niños y adolescentes que en adultos, sí pueden manifestarse efectos a largo plazo después del COVID-19 en niños y adolescentes.



    Hable con su médico si cree que usted o su hijo tienen afecciones persistentes al COVID-19 o una afección posterior al COVID-19. Más información: Consejos para hablar con su proveedor de atención médica acerca de las afecciones posteriores al COVID-19



    Los CDC están utilizando varios enfoques para estimar cuántas personas tienen afecciones posteriores al COVID-19. Cada enfoque puede armar una pieza del rompecabezas para darnos una mejor idea de quiénes tienen afecciones posteriores al COVID-19. Por ejemplo, en algunos estudios se busca la presencia de afecciones posteriores al COVID-19 con base en los síntomas mencionados por el paciente, mientras que en otros se recopilan los síntomas y afecciones que figuran en los registros médicos. 



    En algunos estudios se pone la atención solo en personas que han sido hospitalizadas, mientras que en otros se incluye a personas que no han sido hospitalizadas. Las estimaciones de la cantidad de personas que tienen afecciones posteriores al COVID-19 pueden ser muy diferentes dependiendo de quiénes hayan sido incluidos en el estudio y de cómo y cuándo se recopiló la información para el estudio. Las estimaciones de la proporción de personas que tuvo COVID-19 y sigue teniendo afecciones posteriores al COVID-19 pueden variar:



    El 13,3 % al mes o mucho después de la infección

    El 2,5 % a los tres meses o más, según lo notificado por los pacientes

    Más del 30 % a los 6 meses entre pacientes que estuvieron hospitalizados



    Fuente consultada aquí.



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