Paciente complica su estado de salud a causa de la warfarina

Una paciente y su médico debieron enfrentarse a serias complicaciones de salud debido a la prescripción de warfarina como método anticoagulante.

Medicina y Salud Pública

    Paciente complica su estado de salud a causa de la warfarina

     

     

     

     


    Si bien existen tratamientos menos invasivos, más innovadores y llevaderos para diversas condiciones, una paciente y su médico debieron enfrentarse a serias complicaciones de salud debido a la prescripción de warfarina como método anticoagulante. En este sentido, la Dra. Rebeca Vázquez Nieves, indicó que la mujer se presentó a un CDT con dolores de pecho y arritmia cardíaca, Sin embargo, la falta de recursos del centro obligó su traslado al Centro Médico de Mayagüez, al que llegó con fibrilación atrial.

    En ese momento fue admitida con medicamentos para el control del pulso y anticoagulantes, ya que el tipo de arritmia que presentaba necesitaba ser tratada con estos fármacos. Sin embargo, se desconocía si su arritmia era una anomalía secundaria a condición valvular, lo que condicionó su ingreso para ser tratada con enoxaparina dos veces al día. Tras varios días de hospitalización, a la paciente se le realiza un EKG para determinar si la arritmia era provocada por condición valvular. Este no mostró ningún resultado asociado con enfermedades cardiovasculares.

    Pero, debido a la situación económica de la mujer y al plan médico al que pertenecía -reforma de salud de Puerto Rico-, a la paciente se le inició un tratamiento anticoagulante con warfarina, a pesar de que se justificó a su plan de salud que ella era una paciente candidata a métodos más efectivos utilizados por los especialistas puertorriqueños desde hace más de 6 años, tiempo en el que las otras alternativas propuestas llegaron al mercado.

    El uso de warfarina tiene mayor riesgo de sangrado. Además, quienes hacen uso de este medicamento deben llevar una dieta específica baja en vitamina K (mayormente vegetales verdes), contrario a los nuevos métodos orales.

    ¿Era en realidad el tratamiento adecuado?

    Inicialmente, los médicos dieron a la paciente de alta pero con una visita obligatoria luego de una semana. Dentro de la prescripción se le recetó una dosis diaria de warfarina de 5 mg. La mujer presentaba índice de INR de 1.3, este último dígito debe estar entre 2 y 3, ya que indica cuán líquida está la sangre.

    En la cita de seguimiento, se detectó que el INR todavía estaba en estado subterapéutico  pues se encontraba en 1.75. Por esta razón, los médicos aumentan la dosis de warfarina a 6 mg diarios.

    "Después de una semana, el INR de la paciente aumentó a 5.04, quien además presentó hematuria -orina en la sangre-. Como tratamiento, se mantuvo la warfarina durante 2 días hasta que se inició un tratamiento con vitamina K, en dosis de 2,5 mg, para revertir el anticoagulante. La paciente tuvo que tomarse como 10 pastillas para completar 2.5 mg", mencionó Rebeca Vázquez Nieves, residente de segundo año en medicina interna del hospital, quien presentó este caso.

    Posteriormente, la mujer, a quien se le daba seguimiento semanal, regresó con INR de 1.45. De igual forma, se le aumentó la warfarina a 7 mg.

    "Después de una semana el INR fue de 3.9 y la warfarina fue suspendida por un día, era como una montaña rusa", describió la doctora.

    Por el panorama crítico, la doctora recomendó dosis divididas de 4 mg orales durante lunes, miércoles y viernes. Mientras que martes, jueves, sábado y domingo se tomaba 3 mg. Al regresar, la mujer reportó un INR de 4.34. 

    "Entonces si el antídoto (para warfarina) es vitamina K,  ¿por qué no añadirla y le dejamos los alternos?", se cuestionó Vázquez Nieves.

    Nuevamente, la paciente comenzó tratamientos con vitamina K de 100 mcg al día. Pasada la semana el INR bajó pero no lo suficiente y quedó en 3.65. La vitamina K se incrementó a 150 mcg diarios y los días alternos ya establecidos para warfarina quedaron intactos. En la próxima cita se logró estabilizar con 2.79 el INR, y ahora la paciente lleva  siete meses estable con un chequeo mensual.

    Es un sinergismo entre el antídoto y el medicamento, no podemos descartar nuestro enemigo porque puede ser nuestro aliado. En este caso vemos cómo nuestro paciente se benefició de la suplementación con vitamina K. Sin embargo, muy pocos pacientes logran una estabilidad absoluta de control durante un período prolongado de tiempo. "La vitamina K mejoró la estabilidad del control de la anticoagulación y la consiguiente reducción de la frecuencia de los eventos adversos asociados con el tratamiento con warfarina que puede provocar la muerte", subrayó.

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