El autocuidado requiere acciones conscientes y hábitos prácticos. Implica reconocer el estrés, desahogarse de forma intencional, alejarse de lo que genera malestar y poner límites para proteger la paz personal.

En el ajetreo diario de trabajos, familia y obligaciones, el agotamiento crónico se ha vuelto rutina. Este desgaste abre la puerta al estrés y daña la salud mental, emocional y física.
Así lo desglosó el Dr. Francisco J. Parga, Comisión para la Prevención del Suicidio en Expo Salud 2026, en una charla reciente sobre bienestar, el experto trajo a colación el autocuidado como una disciplina esencial, no un capricho.
Así pues, ofreció herramientas para convertirlo en hábitos que construyen resiliencia y calma.
El ponente empezó por aclarar el concepto, lejos de ideas superficiales. "Autocuidado son las acciones que yo tomo para mejorar mi calidad de vida, para fortalecer mi mente, mi cuerpo y mi espíritu. Eso es autocuidado", definió.
Ejemplos simples lo hacen accesible: madrugar para un rato de silencio, leer con placer o charlar con alguien cercano.
Ahora bien, su impacto va más allá. "El autocuidado nos regenera, el autocuidado reduce el estrés en nuestra vida diaria y mejora la calidad de vida", afirmó, presentándolo como una opción para combatir contra el burnout.
Para hacerlo actionable, mencionó cuatro pasos clave que guían hacia el equilibrio.
El primero: reconocer y registrar. Hay que detectar las señales. "Primero, registrarlo: darme cuenta que me hace falta, darme cuenta que estoy en estrés, darme cuenta que hay cosas pasando en mi vida que yo puedo mejorar", explicó. Sin esta conciencia, no hay rumbo.
Lo que sí es cierto es que el segundo paso,es liberador y necesario, pues aseguró que desahogarse de forma saludable, es personalizable. "Lo segundo, desahogarme: puede ser llamar a alguien, puede ser pedir ayuda o puede ser una actividad física, puede ser una comida, puede ser un reposo de 15 minutos en el patio... pero es importante que sea con conciencia de que lo estoy haciendo es para desahogarme". La intencionalidad lo hace efectivo.
De igual forma, el tercero implica alejarse de lo tóxico. "Lo próximo es alejarme de situaciones que me causan estrés... hay cosas de las que tengo que alejarme". Por ejemplo, en un tráfico infernal, poner un audiolibro para transformar la experiencia.
Finalmente, el cuarto: evitar detonantes con asertividad. "Y por último, hay cosas que yo debo evitar... a veces no se nos da sencillamente decirle a la persona... 'tengo que terminar esto que estoy haciendo, dame 15 minutos'... y es una forma de yo alejarme de algo, de yo evitar algo que me está robando la paz que tengo". Poner límites es autocuidado puro.
A lo largo de la charla, el experto conversó también sobre algunos principios clave. La intencionalidad es central: "Lo importante es que lo que usted haga, sea con conciencia, con intención que usted diga, yo voy a hacer algo para mejorar mi calidad de vida hoy".
Cuenta más el propósito que la actividad; por ejemplo, "es lo que a usted le gusta... esa la música que sea de su gusto... Lo importante es saber y hacerlo con intención, queriendo hacer aquello que me da paz, y no solamente aquello que otros dicen que les da paz".
Asimismo, abogó por la autocompasión y realismo. "Equivocaciones. Todos nos equivocamos... Reconozca sus limitaciones... porque somos seres humanos". Normalizó los errores y resaltó la conexión social: "Tenga con quien desahogarse... y sea usted también parte de quien pueda escuchar a otra persona en confianza para ayudarle a desahogarse".
La charla culminó elevando el autocuidado a responsabilidad colectiva. Animó a buscar ayuda profesional sin tabúes. Y remató con la siguiente reflexión: "Cuidarse a uno mismo no es un acto egoísta. Piense en cuánta gente usted ayuda cada día... ahora piense si usted falta, ¿quién va a hacer eso?... cuídese porque usted tiene que estar presente para ayudar a otras personas".
Así, invertir en uno mismo no es egoísmo, sino la base para contribuir y estar presente en la vida ajena. El autocuidado es un claro pilar de una existencia productiva y compasiva.