La inflamación está conectada con el cerebro, las emociones y el sistema intestinal. El estrés, el manejo emocional y la respuesta del sistema nervioso influyen directamente en la severidad y frecuencia de los brotes.

La dermatitis atópica ya no se ve solo como un problema de piel. En Expo Salud 2026, la Dra. Rosaly Cartagena, con especializaciones en psicología clínica y nutrición, abordó un enfoque que une cerebro, emociones y epidermis.
Su charla, en medio del evento, "Cerebro, Piel y Emociones: el triángulo invisible de la DA", defendió que para controlar esta inflamación crónica, hay que tratar al paciente como un todo.
La experta arrancó argumentando que la terapia no basta con fármacos. "Somos un cuerpo integral y por eso la importancia de tomar en consideración no solamente la medicación para la piel, sino de cómo las emociones, el cerebro, también juega un papel importante en el desarrollo de la dermatitis atópica".
Explicó que la piel actúa como órgano neuroendocrino, en diálogo constante con el cerebro vía señales químicas y nerviosas. "Todo lo que ocurre en la piel, el sistema intestinal y en el cerebro se va a reflejar o puede afectar la dermatitis atópica y cómo nosotros manejamos el estrés y las emociones va a impactar o influenciar cómo la piel se inflama o se calma".
Lo que sí es cierto es que la ciencia respalda esta conexión: "Los estudios demuestran que personas con dermatitis atópicas tienen niveles más altos de cortisol, la hormona del estrés". Cuando esa hormona se dispara de forma crónica, inicia un círculo vicioso.
"Tengo un brote que va a provocar malestar en la piel. Ese malestar en la piel me ocasiona entonces irritación, malestar, estrés, mal humor y esto entonces va a generar mayor inflamación en la piel. Y ahí nos quedamos en ese círculo".
Frente a esto, la especialista urgió un cambio en el cuidado. La salud mental debe ser pilar, no accesorio. "Tenemos que ver la salud mental como parte del equipo médico. A veces nosotros vamos al dermatólogo sin ningún reparo, pero cuando hablamos de psicólogo como que tenemos un poquito de reserva y no es parte del equipo médico. Psicólogo, dermatólogo, psiquiatra, todo tiene que ir en conjunto para tener una mejor prognosis de la condición", insistió.
De igual forma, compartió herramientas inmediatas, como la respiración consciente para el picor o ansiedad. "La técnica más sencilla es la respiración... ese simple ejercicio le envía un mensaje al sistema límbico del cerebro que no estamos en peligro, le decimos al cerebro cálmate, todo está bien". Recomendó inhalar cuatro segundos y exhalar seis, por al menos un minuto.
Asimismo, subrayó el sueño como esencial. "El sueño no es negociable", porque su falta eleva el cortisol e inflama más. "Evite luchar con la condición, la aceptación es importante y observar el diálogo interno... mi cuerpo no está defectuoso, mi cuerpo está inflamado ¿qué puedo hacer para ayudar a que esa inflamación se reduzca?".
Desde la nutrición, la Dra. Cartagena hizo hincapié en la dieta. "La evidencia certifica que una nutrición antiinflamatoria es la que se ha probado tener mayor beneficio en pacientes con dermatitis atópica".
Explicó el eje intestino-cerebro-piel: "Nosotros tenemos muchos sensores emocionales en el área del intestino. Así que si cuidamos la microbiota intestinal también podemos ver una reducción en la inflamación".
En la práctica, priorice fibra, antioxidantes (frutos del bosque), omega-3 (pescados grasos, nueces, aceite de oliva) y probióticos. Minimice procesados "altamente ricos en químicos mientras más natural sea el producto de la tierra a la mesa, mayores beneficios", concluyó.
En forma de cierre, resumió con fuerza: "La dermatitis atópica no vive solo en la piel, vive en esa interacción". El control pasa por un enfoque compasivo, multidisciplinario e integral.