Isatuximab reduce un 40% el riesgo de recaída en mieloma múltiple

En los Estados Unidos, el riesgo de padecer mieloma múltiple en el transcurso de la vida es de 1 en 132 (0.76%).

Yolimarian Torres Yolimarian Torres

    Isatuximab reduce un 40% el riesgo de recaída en mieloma múltiple

    La apuesta de Sanofi por la oncología sigue fortaleciéndose. Hace unas semanas anunciaba la introducción en el mercado español de una indicación de su principio activo cemiplimab en cáncer de pulmón no microcítico avanzado, y poco después la multinacional francesa pone también a disposición de los pacientes españoles su nueva doble opción para mieloma múltiple a partir de su principio activo isatuximab.

    "El progreso en el tratamiento ha sido tan inmensurable, que yo podría creer que en un futuro cercano esta enfermedad tendrá cura", aseguró en entrevista exclusiva el Dr. José Sobrino, oncólogo y miembro fundador y oncólogo del HIMA San Pablo Hospital Bayamón, al mostrarse confiado en que la investigación y los avances médicos permitirán encontrar nuevos métodos y medicamentos que alargan la vida de quienes lo padecen.


    "Al día de hoy el mieloma múltiple es una enfermedad ya crónica, pero no es curable, es controlable. Cada día aparecen más medicamentos que alargan la vida de estos pacientes. La sobrevida se ha duplicado hasta en 8 a 10 años, cuando el promedio eran 3 años", estableció. 

    Sin embargo, es importante destacar que para el año 2022, los cálculos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para este cáncer en los Estados Unidos son:

    *Aproximadamente 34,470 nuevos casos de mieloma múltiple (19,100 hombres y 15,370 mujeres) serán diagnosticados.

    *Alrededor de 12,640 personas (7,090 hombres y 5,550 mujeres) morirán a causa de esta enfermedad.

    Por lo que esta nueva opción terapéutica trae beneficios a los pacientes y un nuevo método de atención importante, donde según indicaron la empresa es que el isatuximab, para dos indicaciones con los nombres de IsaPd -isatuximab, pomalidomida y dexametasona- e IsaKd -isatuximab, carfilzomib y dexametasona-. La primera está orientada a pacientes adultos con mieloma múltiple recidivante y refractario, que han recibido al menos dos terapias previas, que incluyeron lenalidomida y un inhibidor de proteasoma, y además han demostrado progresión de la enfermedad en la última terapia. Mientras que la indicación para IsaKd va dirigida a pacientes adultos con mieloma múltiple en recaída, que hayan recibido al menos un tratamiento previo.

    Resultados sin precedentes

    Según señala, en la primera línea de tratamiento, la mayoría de los pacientes reciben bortezomib y lenalidomida. En concreto, en el ensayo internacional de fase 3 Ikema, la combinación de isatuximab con un inhibidor de proteasoma (carfilzomib) y con corticoides (dexametasona) mostró unos resultados muy favorables y con respuestas muy duraderas.

    "En particular, los pacientes tratados con el esquema IsaKD mostraron una supervivencia libre de progresión de 3 años respecto al brazo control, que no incluía el anticuerpo, en el que la respuesta duró 19 meses", señala por su parte Adrián Alegre, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario de la Princesa, jefe Asociado de Hematología del Hospital Universitario QuirónSalud-Pozuelo y presidente de la Fundación Leucemia y Linfoma. "Esta duración de respuesta tan larga, de 3 años, no tiene precedente para un esquema que incluye un inhibidor de proteasoma. De algún modo esta es una forma de cronificar la enfermedad, ya que a día de hoy muchos pacientes aún siguen bajo este tratamiento, manteniendo la respuesta", destaca Alegre.

    El especialista subraya también que la tasa de respuestas completas fue de un 45% frente al 28%, a favor de la indicación IsaKD. Mientras que la tasa de enfermedad mínima residual negativa fue del 34% frente al 15%, también a favor de la tripleta IsaKd. Isatuximab además se ha evaluado en asociación con un inmunomodulador, pomalidomida (esquema IsaPD), en el estudio en fase 3 Icaria en pacientes más avanzados (con 2 líneas previas), obteniendo resultados favorables a pomalidomida y dexametasona, aunque inferiores a la opción IsaKd.

    "Tras 44 meses de seguimiento con la combinación IsaKd, la supervivencia es superior frente a Kd, con un 66% de pacientes vivos a los 42 meses, frente al 54%. "No obstante, hay que evaluar esto con más detalle por las terapias de rescate posteriores", advierte Alegre. "Más que cronificar, las combinaciones aprobadas representan una opción más de tratamiento para los pacientes con mieloma en su historia natural, que va a contribuir a prolongar su supervivencia", explica por su parte Mateos.

    La meta es conseguir que un paciente con mieloma tenga una supervivencia global comparable a la expectativa de vida que le corresponde, en función de la edad en el que se encuentra en el momento en el que se le diagnosticó el mieloma. La directora de la Unidad de Mieloma del Hospital Universitario de Salamanca destaca también la importancia psicológica que tienen estos nuevos tratamientos, ya que al tener respuesta de forma prolongada en el tiempo, los pacientes no tiene la recaída tan en mente como cuando reciben tratamientos cortos.

    Detectar la enfermedad mínima residual negativa

    Según Alegre, la enfermedad mínima residual (EMR) negativa debe ser un objetivo para evaluar nuevos tratamientos y combinaciones. "En todos los metaanálisis realizados, incluyendo a miles de pacientes, se ha demostrado que es un objetivo primordial, ya que se relaciona con la cronicidad y curación de la enfermedad. A mayor tasa de MRD negativa, mayor opción de duración de la respuesta y mayor supervivencia tiene el paciente" explica el especialista. Importante tanto en el caso de los pacientes en primera línea como cuando recae y hay que volverle a tratar.

    Alcanzar la enfermedad mínima residual negativa quiere decir que la enfermedad desaparece completamente y que con las técnicas que actualmente existen de mayor sensibilidad, no se detecta ninguna célula tumoral. Según los especialistas, lo ideal sería utilizar esta información para hacer cambios terapéuticos. Por ejemplo, si un paciente no la alcanza, poder hacer cambios de tratamiento para optimizar el esquema y que el paciente lo consiga. Además, en el caso de que a una persona con esta enfermedad mínima residual negativa se le detectara alguna célula tumoral, con unas técnicas de alta sensibilidad, poder empezar a hacer programas de intervención precoz para frenar la enfermedad antes de que vuelva a desarrollarse.

    Aunque advierten que a medida que se avanza en líneas de tratamiento, la probabilidad de alcanzar respuesta completa de enfermedad mínima residual negativa es menor, por lo que tampoco se puede transmitir a un paciente en tercera o cuarta línea, una frustración por no alcanzar este valor. 

    Fuente consultada aquí

    Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad de Los Andes, Táchira, Venezuela. Locutora Certificada por la Universidad Central de Venezuela. Redactora de Medicina y Salud Pública.

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