La nutricionista Carmen Nevárez explica que las nuevas guías dietarias no eliminan los carbohidratos ni representan un cambio radical, sino que refuerzan conceptos trabajados durante 15 años.

Las recientes guías alimentarias de Estados Unidos han generado confusión y preocupación entre la población, especialmente en torno al consumo de carbohidratos y proteínas.
Sin embargo, la licenciada Carmen Nevárez, nutricionista puertorriqueña especializada en nutrición deportiva y manejo de peso, asegura que no hay motivo para alarmarse.
En una conversación exclusiva con la Revista Medicina y Salud Pública, la experta desmintió los principales mitos sobre estas nuevas directrices, aclarando que lejos de representar una revolución dietética, estas guías retoman conceptos que han sido trabajados durante más de 15 años y que priorizan el consumo de alimentos reales y mínimamente procesados sobre los productos ultraprocesados de la industria alimentaria.
La experta explicó que el modelo de la pirámide alimentaria había sido descontinuado hace 21 años, siendo reemplazado por el modelo del plato.
Ahora, con las nuevas guías, se retoma este concepto con un enfoque renovado que "enfatiza el consumo de alimentos reales, el consumo de alimentos no procesados", precisó Nevárez.
La nutricionista subrayó un aspecto crucial: estas guías están diseñadas exclusivamente para Estados Unidos y sus territorios, incluido Puerto Rico. "Cada país tiene su idiosincrasia y tiene su cultura alimentaria, por lo tanto cada país debe analizar sus situaciones alimentarias y desarrollar unas guías", aclaró, pidiendo que "no debe haber pánico" entre la población de otros países.
Uno de los principales malentendidos abordados por Nevárez se refiere a los carbohidratos. La especialista enfatizó que "en esta guía se ha tergiversado un poco el concepto de carbohidrato indicando que las únicas fuentes de carbohidratos o enfatizando mejor dicho que las únicas fuentes de carbohidratos son los panes y los cereales sin fibra".
La realidad, según explicó, es que la pirámide incluye múltiples fuentes de carbohidratos: frutas, vegetales, papa, yuca, ñame y batata.
"No es una guía alimentaria baja en carbohidratos", aseguró, añadiendo que lo que se busca es "controlar aquellos carbohidratos que tienen muy poco valor nutricional y han eliminado el componente de la fibra".
Respecto al consumo de proteína, Nevárez aclaró que la recomendación de 1.2 a 1.6 gramos por kilo de peso corporal "no es nuevo", señalando que la Organización Mundial de la Salud ha establecido desde hace años que la proteína debe representar entre 15% y 35% de las calorías totales.
La nutricionista destacó la importancia de considerar tanto proteínas animales como vegetales: "Cuando hablamos de proteína en el proceso de la alimentación no es solamente la proteína que provee la carne de res, el huevo, el cerdo, es también que se contabiliza la proteína de origen vegetal", mencionando las legumbres como las habichuelas y los porotos.
En un mensaje tranquilizador, Nevárez reveló un dato poco conocido: "Solamente el 10% de la población utiliza o sigue las guías dietarias, el 10%". Por tanto, argumentó, no se pueden atribuir a estas guías los problemas de obesidad, cáncer y enfermedades cardiovasculares que afectan a la población.
Sobre el consumo de azúcar, la experta mantuvo las recomendaciones previas: no exceder el 10% de las calorías totales. Sin embargo, aclaró un punto fundamental: "Si el azúcar fuese tóxica, pues la miel sería tóxica, el azúcar de caña sería tóxica, el agave sería tóxico".
El problema, según Nevárez, es que "el gusto por el azúcar y el gusto por la sal es un proceso aprendido", y la industria alimentaria ha aprovechado esto añadiendo cantidades excesivas de estos ingredientes para "hiper sazonar o condimentar estos alimentos de manera tal que la industria de los alimentos se beneficia cuando yo sigo comprando ese producto".
Su recomendación final fue clara: "Tenemos que volver a la base, tenemos que volver a comer lo más simple posible", añadiendo la importancia de "buscar alimentos que sean cultivados de forma orgánica para evitar el uso o la contaminación a través de los pesticidas".