Un análisis de sangre podría predecir el alzhéimer hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas

Investigadores desarrollaron un modelo basado en una sola muestra de sangre que funciona como un "reloj biológico" para estimar el inicio del deterioro cognitivo, abriendo la puerta a ensayos clínicos más precisos y a una medicina preventiva personalizada.

Laura Guio

    Un análisis de sangre podría predecir el alzhéimer hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas

    Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis publicó en la revista Nature Medicine un estudio que podría transformar la forma en que se anticipa y se aborda el alzhéimer. 

    Mediante la medición de un solo biomarcador en sangre, los investigadores lograron estimar con un margen de entre 3 y 4 años cuándo una persona comenzará a manifestar síntomas cognitivos, incluso antes de que aparezcan.

    El hallazgo cobra especial relevancia en un contexto alarmante: más de 7 millones de estadounidenses viven hoy con alzhéimer, y se proyecta que esa cifra llegará a casi 13 millones en 2050. Para entonces, los costos de atención médica y cuidado a largo plazo asociados a esta y otras formas de demencia podrían rozar el billón de dólares anuales.

    La proteína que actúa como anillo de árbol

    El corazón del descubrimiento es una proteína llamada p-tau217, presente en el plasma sanguíneo. Esta molécula ya era conocida por reflejar la acumulación anormal de proteínas amiloide y tau en el cerebro, los sellos patológicos del alzhéimer. Lo que el nuevo estudio reveló es que sus niveles aumentan en el torrente sanguíneo siguiendo un patrón consistente y predecible a medida que la enfermedad avanza.

    Kellen Petersen, doctor en neurología y uno de los autores del estudio, explicó la analogía central del trabajo: así como los anillos de un árbol permiten calcular su edad, los niveles de p-tau217 funcionan como un reloj que permite anticipar cuándo aparecerán los síntomas. 

    "Nuestro modelo puede estimar cuándo alguien desarrolló niveles anormales de p-tau217, lo que luego puede usarse para predecir el inicio de los síntomas", señaló el investigador.

    Más de 600 adultos mayores, dos cohortes independientes

    Para desarrollar el modelo, el equipo analizó datos de 603 adultos mayores cognitivamente sanos provenientes de dos proyectos de investigación de largo alcance: el Knight Alzheimer Disease Research Center de la Universidad de Washington y el consorcio Alzheimer's Disease Neuroimaging Initiative (ADNI). En ambos grupos, los niveles de p-tau217 en sangre mostraron una correlación sólida con el posterior desarrollo de síntomas cognitivos.

    Uno de los hallazgos más sorprendentes fue la influencia de la edad en la velocidad de progresión. Según Petersen, las personas que presentaron niveles anormales de p-tau217 alrededor de los 60 años tardaron aproximadamente 20 años en desarrollar síntomas, mientras que quienes los presentaron cerca de los 80 años los manifestaron en apenas 10 años. 

    "Esto sugiere que los cambios cerebrales relacionados con la edad pueden influir en la rapidez con que se manifiestan los síntomas", explicó.

    Una ventana para la ciencia, y en el futuro para los pacientes

    Por ahora, el modelo tiene un uso primordialmente científico. Un margen de error de 3 a 4 años no es suficientemente preciso para orientar decisiones individuales, pero sí resulta valioso a escala poblacional. 

    "En un ensayo clínico de 3 a 5 años, nuestros modelos podrían ayudar a identificar a personas cognitivamente sanas con mayor probabilidad de desarrollar síntomas durante el estudio, lo que mejora las chances de detectar si un tratamiento funciona", detalló Petersen.

    La prueba utilizada en el estudio, denominada PrecivityAD2, ya está disponible en el mercado clínico, aunque actualmente está indicada para personas con deterioro cognitivo existente, no para tamizaje predictivo en población general.

    Emer MacSweeney, neurrorradióloga consultora y directora ejecutiva de Re:Cognition Health, que no participó en el estudio, destacó que este enfoque "va más allá de las herramientas diagnósticas existentes que típicamente identifican patología o riesgo, y comienza a traducir esa patología en una línea de tiempo para el inicio clínico".

    El camino hacia la medicina preventiva personalizada

    Si el modelo es validado en poblaciones más amplias y diversas, podría reconfigurar el paradigma de atención del Alzheimer, pasando de un enfoque reactivo a uno proactivo. "Las predicciones precisas podrían ayudar a las personas a adaptar tanto estrategias médicas como de estilo de vida para reducir el impacto de la enfermedad", indicó Petersen.

    Frente a los métodos actuales —como las imágenes cerebrales por resonancia magnética o las pruebas de líquido cefalorraquídeo, que resultan costosas e invasivas— un análisis de sangre representa una alternativa considerablemente más accesible. Esto podría ampliar significativamente el alcance de las herramientas predictivas, especialmente en poblaciones con recursos limitados.


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