Sífilis congénita: síntomas, diagnóstico y tratamiento para evitar la transmisión de madre a hijo

El diagnóstico mediante screening prenatal obligatorio y evaluación neonatal es crucial, utilizando pruebas serológicas, estudios de lesiones y análisis complementarios para detectar y tratar la infección antes de secuelas irreversibles.

Katherine Ardila

    Sífilis congénita: síntomas, diagnóstico y tratamiento para evitar la transmisión de madre a hijo

    La sífilis congénita es una infección grave, potencialmente mortal y causante de discapacidades permanentes en recién nacidos, que se produce cuando la bacteria Treponema pallidum se transmite de una madre infectada no tratada a su hijo durante la gestación o el parto. 

    Esta condición, aunque completamente prevenible, sigue representando un desafío crítico en salud pública debido al aumento progresivo de casos en mujeres gestantes.

    Mecanismo de transmisión y impacto

    La bacteria Treponema pallidum atraviesa la barrera placentaria a partir de la semana 9 de gestación, aunque el riesgo de transmisión vertical es mayor durante la sífilis primaria y secundaria no tratada de la madre (70-100% de probabilidad). 

    En etapas latentes, el riesgo disminuye al 30-40%. La infección fetal desencadena una respuesta inflamatoria sistémica que causa daño tisular generalizado, incluyendo necrosis orgánica, destrucción ósea y afectación del sistema nervioso central. 

    La gravedad de las manifestaciones clínicas depende directamente del momento de la infección: la exposición durante el primer trimestre conlleva peor pronóstico.

    Manifestaciones clínicas: de lo sutil a lo severo

    Los recién nacidos pueden parecer asintomáticos inicialmente, pero desarrollan progresivamente:

    Signos tempranos (<2 años): Hepatomegalia, esplenomegalia, retraso en el crecimiento, fiebre inexplicable, erupciones ampollares en palmas y plantas, rinitis acuosa y seudoparálisis de extremidades por afectación ósea.

    Secuelas tardías (>2 años): Deformidades dentales (dientes de Hutchinson), queratitis intersticial que lleva a ceguera, sordera neurosensorial, deformidad nasal en "silla de montar" y deformidades óseas características como "tibia en sable".

    Estrategias diagnósticas integrales

    El diagnóstico se sustenta en:

    • Screening universal prenatal: Pruebas serológicas (VDRL, RPR, FTA-ABS) obligatorias durante el control prenatal.
    • Evaluación neonatal: Examen de campo oscuro de lesiones, radiografías óseas (que revelan osteocondritis), punción lumbar para descartar neurosífilis y pruebas serológicas comparativas madre-lactante.
    • Estudio placentario: Análisis histopatológico postparto para identificar signos de infección.

    Tratamiento: La ventana de oportunidad

    • La penicilina G cristalina intravenosa sigue siendo el gold standard terapéutico. La administración temprana (durante el embarazo en la madre o inmediatamente postparto en el neonato) previene complicaciones irreversibles. 
    • El pronóstico depende críticamente del momento de la infección: los infectados durante el parto tienen mejor evolución que aquellos con exposición intrauterina temprana.

    Complicaciones sin tratamiento

    La falta de intervención conduce a:

    • Ceguera por opacidad corneal irreversible
    • Sordera neurosensorial permanente
    • Deformidades esqueléticas y faciales crónicas
    • Daño neurológico progresivo con discapacidad intelectual

    Acciones para la prevención

    • Screening obligatorio: Triple serología durante el primer y tercer trimestre del embarazo
    • Tratamiento inmediato: Administración de penicilina en madres seropositivas
    • Educación sanitaria: Promoción de prácticas sexuales seguras y control de contactos
    • Atención interdisciplinaria: Involucrar infectólogos, neonatólogos y oftalmólogos en el manejo

    Toda mujer gestante debe exigir su prueba de sífilis. Todo profesional de salud debe implementar el screening sin excepciones. Esta infección prevenible no debería seguir afectando a los más vulnerables. 

    La detección temprana y el tratamiento adecuado durante el embarazo reducen la transmisión vertical a menos del 1%, haciendo de la sífilis congénita una tragedia evitable



    Más noticias de Infectología