El rol esencial del trabajador social en el cuidado oncológico: empatía, acompañamiento y psicoeducación

Desde la psicoeducación hasta el acceso a servicios de salud mental, experto destaca cómo la intervención temprana y la empatía pueden transformar el proceso oncológico en una experiencia más humana y manejable.

Laura Guio

    El rol esencial del trabajador social en el cuidado oncológico: empatía, acompañamiento y psicoeducación

    En una entrevista con la revista Medicina y Salud Pública, Christaniel Rodríguez, trabajador social clínico del Hospital Menonita CIMA, expone cómo su labor impacta de manera directa el bienestar emocional y psicológico de pacientes con cáncer y sus cuidadores

    "El rol del trabajador social es psicoeducar, orientar y acompañar en procesos que afectan la estabilidad emocional o de salud mental del paciente", explicó Christaniel Rodríguez, quien lidera casos en el programa de tratamiento asertivo comunitario en las clínicas ambulatorias de Humacao y Caguas. 

    Según detalla, cuando un paciente recibe un diagnóstico de cáncer, tanto él como sus familiares experimentan un cambio drástico que requiere de orientación profesional para adaptarse a esta nueva realidad.

    Rodríguez enfatiza que el trabajo social clínico no solo se enfoca en el paciente, sino también en los cuidadores, quienes a menudo enfrentan altos niveles de ansiedad, tristeza o incluso depresión. "Es crucial ayudarles a entender las implicaciones emocionales del diagnóstico y brindarles herramientas para enfrentar esta etapa de forma saludable", indicó.

    Desafíos sociales de los cuidadores y la importancia del apoyo comunitario

    El trabajador social reconoce que uno de los mayores desafíos para los cuidadores es mantener su estabilidad emocional, ya que muchas veces deben asumir nuevas responsabilidades sin preparación previa. "Este estado emocional puede afectar su funcionalidad en ámbitos académicos, laborales y sociales", sostuvo.

    Ante esta situación, Rodríguez recomienda conectar con redes de apoyo, tanto formales como informales. Menciona grupos comunitarios, comunidades de fe y organizaciones como la Sociedad Americana del Cáncer, que ofrecen recursos valiosos para el manejo efectivo del estrés y la ansiedad.

    Prevención antes que reacción: clave para la salud emocional

    Una de las estrategias más efectivas, según el experto, es recibir servicios de salud mental de forma preventiva, tan pronto como se recibe el diagnóstico. "Muchas veces se buscan estos servicios cuando la situación ha escalado. Lo ideal es prepararse emocionalmente desde el inicio", señaló.

    Además, destaca la necesidad de establecer rutinas estructuradas, ofrecer espacios de expresión emocional y brindar una comunicación clara y empática sobre la etapa en la que se encuentra el paciente. "La transparencia y la empatía son esenciales para manejar el miedo que el cáncer puede generar en la persona diagnosticada", dijo.

    Comprensión, no juicio: la empatía como pilar del acompañamiento

    Para Rodríguez, el acompañamiento no debe limitarse a tareas logísticas. "No es solo cuidar, es entender, acompañar, estar presente sin juzgar. El cáncer cambia la realidad del paciente completamente, y eso debe reconocerse con sensibilidad", afirma.

    Finalmente, resalta la labor del Hospital Menonita CIMA, donde se ofrecen servicios de salud mental y emocional que fortalecen este proceso de acompañamiento. Incluso, cuentan con transportación para aquellos que no tienen cómo llegar. "En el Hospital Menonita CIMA siempre hay una solución", concluyó.


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