Una investigación internacional con 30 años de seguimiento demuestra que normalizar los niveles de glucosa mediante cambios en el estilo de vida protege el corazón durante décadas

Miles de millones de personas en el mundo viven con niveles elevados de azúcar en sangre sin saberlo. Ahora, una investigación publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology revela que lograr que la glucosa vuelva a rangos normales no solo previene la diabetes tipo 2, sino que reduce dramáticamente el riesgo de infarto, insuficiencia cardíaca y muerte prematura.
El análisis combinó datos de más de 2,400 personas con prediabetes seguidas durante dos y tres décadas en Estados Unidos y China, respectivamente. Los resultados son contundentes: quienes lograron revertir su condición mediante ejercicio, dieta y pérdida de peso redujeron su riesgo de eventos cardiovasculares graves aproximadamente en un 50%.
Tradicionalmente, la prevención cardiovascular se ha centrado en tres estrategias principales: controlar la presión arterial, reducir el colesterol y abandonar el tabaco. Esta investigación sugiere la necesidad de agregar un cuarto elemento fundamental: mantener la glucosa en sangre en niveles saludables desde la etapa de prediabetes.
"Nuestros resultados muestran que la remisión de la prediabetes no solo retrasa o previene la diabetes tipo 2, sino que también protege contra enfermedades cardiovasculares graves a largo plazo, durante décadas", explicó Andreas Birkenfeld, director del estudio y jefe del Departamento de Diabetes, Endocrinología y Nefrología del Hospital Universitario de Tubinga.
El estudio analizó información del Programa de Prevención de la Diabetes de Estados Unidos (seguimiento de 20 años) y del Estudio de Prevención de Diabetes DaQing de China (seguimiento de 30 años). Participaron investigadores de prestigiosas instituciones alemanas, incluyendo el Hospital Universitario de Tübingen y el Centro Alemán de Investigación de la Diabetes.
En el grupo estadounidense, apenas el 11.5% de los participantes logró revertir su prediabetes después de un año. Sin embargo, ese pequeño grupo mostró tasas de muerte cardiovascular y hospitalización por insuficiencia cardíaca significativamente menores que quienes no lo consiguieron. Los datos chinos confirmaron estos hallazgos de manera independiente.
Una de las contribuciones más prácticas del estudio es la identificación de un umbral específico: mantener la glucosa en sangre en ayunas por debajo de 97 mg/dL se asoció con un riesgo cardiovascular consistentemente menor, sin importar la edad, el peso o el origen étnico de la persona.
Este marcador podría implementarse fácilmente en consultorios de atención primaria alrededor del mundo, haciendo que la prevención sea más accesible y concreta para médicos y pacientes.
El estudio también destaca deficiencias en los sistemas de salud, particularmente en países como Alemania, que a pesar de su desarrollo económico ocupa el penúltimo lugar entre 18 naciones europeas en la implementación de medidas preventivas basadas en evidencia. Esta situación se refleja en tasas de mortalidad cardiovascular más altas que en muchos países vecinos.
"Vemos una ventana terapéutica clara: si normalizamos los niveles de glucosa tan pronto como en la etapa prediabética, podemos reducir significativamente el riesgo a largo plazo de ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca y muerte prematura", enfatizó Birkenfeld.
El investigador propone que las guías clínicas para prevención de diabetes y enfermedades cardiovasculares establezcan explícitamente la remisión de la prediabetes como un objetivo primario de tratamiento.
La prediabetes ha carecido históricamente de objetivos terapéuticos claramente definidos. Este estudio cambia el panorama al demostrar que el enfoque no debería limitarse a promover cambios generales en el estilo de vida, sino a alcanzar una meta específica: lograr que la glucosa en sangre retorne a niveles normales.
Con millones de personas afectadas globalmente, muchas sin diagnóstico, estos hallazgos abren la puerta a estrategias de prevención más efectivas y medibles. La evidencia de tres décadas de seguimiento proporciona una base sólida para que los sistemas de salud reconsideren sus protocolos y prioricen la detección y tratamiento temprano de la prediabetes como una herramienta crucial en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares.