Sarcoma de Kaposi se presentó como edema crónico de pierna y fue confundido con dermatitis de estasis

El caso ilustra cómo las presentaciones atípicas de esta rara neoplasia vascular pueden confundirse con patologías vasculares y dermatológicas comunes, retrasando el diagnóstico definitivo.

Laura Guio

    Sarcoma de Kaposi se presentó como edema crónico de pierna y fue confundido con dermatitis de estasis

    Un paciente de 83 años, inmunocompetente y VIH negativo, sufrió durante dos años un diagnóstico que comenzó como una aparente dermatitis de estasis y evolucionó hasta revelar un sarcoma de Kaposi clásico con metástasis ganglionares. 

    El paciente acudió inicialmente por hinchazón unilateral crónica de la pierna derecha que se extendía desde el pie hasta el tobillo, acompañada de eritema cutáneo. Sin antecedentes médicos relevantes ni factores de riesgo evidentes, fue manejado por dermatología como dermatitis de estasis durante seis meses con cremas antibióticas y ungüentos de ácido salicílico.

     Sin embargo, los síntomas empeoraron progresivamente hasta que "la hinchazón aumentó al nivel de la rodilla, acompañada de calor localizado sobre la piel eritematosa", y apareció una pequeña úlcera en el dorso del tobillo.

    La evaluación vascular mediante ultrasonido reveló insuficiencia de la vena safena mayor, confirmando el diagnóstico presuntivo de dermatitis de estasis con úlcera venosa crónica. El paciente fue sometido a ablación térmica endovenosa y manejo conservador con medias de compresión. No obstante, tras más de cuatro meses de tratamiento, la úlcera continuó creciendo y la piel desarrolló hiperpigmentación progresiva.

    Deterioro clínico y hospitalizaciones repetidas

    La evolución tomó un giro alarmante cuando surgieron "formaciones bullosas llenas de líquido, principalmente sobre el tobillo, el dorso y la superficie plantar del mediopié", que posteriormente se rompieron dejando úlceras mal cicatrizantes con tejido de granulación y escaras fungitantes. 

    Durante los meses siguientes, el paciente tuvo tres ingresos hospitalarios por episodios de alteración de la conciencia y fiebre alta, siendo tratado repetidamente como celulitis con antibióticos de amplio espectro.

    En la tercera visita a emergencias, presentó dolor intenso e inestabilidad vital que requirió antibióticos intravenosos y cuidados intensivos. A pesar de múltiples intervenciones médicas y quirúrgicas, el cuadro permanecía sin un diagnóstico definitivo.

    El diagnóstico revelador

    Después de dos años de sufrimiento, el paciente ingresó en estado semiconsciente al centro terciario presentando el característico "signo de botella de champán invertido" en la pierna derecha, junto con hiperpigmentación, punteado linfático y dos lesiones exofíticas fungitantes que finalmente despertaron la sospecha de malignidad.

    La biopsia de perforación múltiple reveló una lesión dérmica infiltrante compuesta por células fusiformes y epitelioides con canales vasculares en hendidura.

    Los estudios inmunohistoquímicos fueron determinantes: las células neoplásicas resultaron positivas para HHV-8, CD31 y CD34, confirmando el sarcoma de Kaposi.

     La tomografía computarizada demostró enfermedad metastásica en ganglios linfáticos inguinales y pélvicos derechos, revelando un comportamiento más agresivo del esperado para el KS clásico.

    Lecciones aprendidas y respuesta al tratamiento

    Este caso, según Maram T. Alkhatieb et al., subraya la importancia crítica del diagnóstico tisular temprano ante lesiones que no responden a terapias convencionales. Como señala el reporte clínico, "si una presunta lesión benigna no mejora con la terapia estándar adecuada, los médicos deben reconsiderar el diagnóstico y buscar rápidamente una biopsia". La superposición de síntomas con celulitis, dermatitis de estasis y úlceras venosas puede desviar la atención diagnóstica durante meses o años.

    El paciente recibió tratamiento paliativo con doxorrubicina (25 mg/m² semanalmente) y radioterapia (20 Gy en cinco fracciones). La respuesta fue notablemente positiva: tras dos meses de terapia mostró "una reducción significativa en el tamaño y el número de lesiones" sin efectos secundarios significativos, con mejoría evidente del edema y el dolor. A los seis meses, las imágenes documentaron curación de las ulceraciones y aplanamiento marcado de las lesiones.

    El sarcoma de Kaposi clásico, aunque representa apenas el 1% de todos los cánceres diagnosticados mundialmente, debe considerarse en el diagnóstico diferencial de lesiones cutáneas atípicas que no cicatrizan, independientemente del estado serológico del VIH. El umbral para realizar biopsias debe ser bajo cuando las lesiones desafían los patrones de curación esperados.



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