Pseudotumor de células fusiformes micobacteriano simuló linfoma abdominal en paciente con VIH congénito

En personas inmunodeprimidas, como esta joven con VIH congénito, infecciones raras por micobacterias pueden presentarse como grandes masas abdominales y linfadenopatías, simulando enfermedades malignas como el linfoma o el sarcoma de Kaposi.

Katherine Ardila

    Pseudotumor de células fusiformes micobacteriano simuló linfoma abdominal en paciente con VIH congénito

    Una paciente de 18 años con VIH congénito llegó al hospital con un dolor intenso en la parte superior del abdomen que se irradiaba hacia la espalda, acompañado de náuseas, vómitos y una pérdida de peso inexplicable de 1 a 2 kilos en el último mes. 

    Durante la exploración física, los médicos encontraron una linfadenopatía generalizada, es decir, inflamación de los ganglios linfáticos en varias zonas del cuerpo. La joven, cuyo estado inmunológico estaba comprometido por el VIH, recibía tratamiento antirretroviral estándar.

    La búsqueda de un diagnóstico: entre el linfoma y una infección

    Ante estos síntomas, se inició una secuencia de estudios. Los análisis de sangre revelaron anemia, niveles bajos de albúmina y un marcado aumento de los glóbulos blancos, sugiriendo una infección o inflamación activa. Sin embargo, la clave vino de las imágenes. 

    Una ecografía abdominal mostró una masa lobulada de más de 10 cm en la región epigástrica. Para caracterizarla mejor, se realizó una tomografía computarizada (TC), la cual confirmó la presencia de dos grandes masas y una importante linfadenopatía mesentérica (ganglios linfáticos agrandados en el abdomen). 

    En este contexto, las principales sospechas de los médicos se inclinaban hacia dos posibilidades graves: un linfoma (un cáncer del sistema linfático) o una infección oportunista severa, complicaciones comunes en personas con VIH.

    La histología revela células fusiformes y bacilos

    Para obtener un diagnóstico definitivo, era necesario analizar el tejido. Se realizó una biopsia con aguja gruesa de los ganglios linfáticos abdominales. Bajo el microscopio, los patólogos observaron un panorama sorprendente: en lugar de células cancerosas, la lesión estaba compuesta predominantemente por células fusiformes (células alargadas) dispuestas en patrones específicos, mezcladas con histiocitos espumosos y algunos granulomas. 

    Este patrón podía simular un tumor, pero la atipia celular era mínima. Los estudios de inmunohistoquímica, una técnica que usa anticuerpos para identificar proteínas en las células, arrojaron un resultado crucial: las células eran positivas para CD68 (un marcador de células del sistema inmune llamadas histiocitos) y para S-100. 

    Más importante aún, la tinción especial para bacilos ácido-alcohol resistentes (BAAR) reveló la presencia de micobacterias en el tejido.

    El diagnóstico final: un pseudotumor infeccioso

    La combinación de todos estos hallazgos –la imagen de masa tumoral, la histología con células fusiformes de origen histiocítico y la confirmación de la infección micobacteriana– llevó al diagnóstico final: Pseudotumor de Células Fusiformes Micobacteriano (MSP, por sus siglas en inglés). 

    Se trata de una rara reacción inflamatoria granulomatosa que imita un tumor canceroso, causada por una infección con micobacterias, frecuentemente del complejo Mycobacterium avium (MAC), en personas con el sistema inmunológico debilitado.

    El manejo y la evolución de la paciente

    El caso se complicó cuando la paciente desarrolló una ascitis tensa (acumulación grave de líquido en el abdomen), que requirió un drenaje intervencionista para extraer aproximadamente 4 litros de líquido. Una biopsia quirúrgica más amplia descartó definitivamente la presencia de un cáncer. 

    Una vez confirmado el diagnóstico de MSP, se recomendó continuar y optimizar el tratamiento antimicobacteriano. Afortunadamente, la condición de la joven mejoró: el líquido ascítico se aclaró y su estado general se estabilizó, aunque requirió seguimiento continuo.

    Discusión: una lección sobre diagnósticos difíciles

    Este caso subraya un desafío diagnóstico crítico. El MSP es una condición benigna pero que puede confundirse fácilmente con sarcomas o, más relevante en pacientes con VIH, con el Sarcoma de Kaposi (SK), un cáncer asociado al virus HHV-8. 

    La clave para distinguirlos está en un análisis patológico meticuloso: mientras el MSP es positivo para marcadores histiocíticos como CD68 y negativo para HHV-8, el Sarcoma de Kaposi muestra el patrón opuesto. 

    La identificación de los bacilos mediante tinción especial es la prueba definitiva.

    La principal lección de este caso es la importancia de incluir al MSP en el diagnóstico diferencial cuando se encuentran lesiones de células fusiformes en pacientes inmunodeprimidos, especialmente con VIH

    Un diagnóstico correcto evita la angustia de un diagnóstico erróneo de cáncer y garantiza el tratamiento adecuado con antibióticos, con el cual los pacientes suelen tener un pronóstico favorable. 

    Este episodio destaca la necesidad de una estrecha colaboración entre médicos clínicos y patólogos para navegar estas presentaciones complejas y alcanzar la precisión diagnóstica.



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